EN MANOS DE QUIÉN

EN MANOS DE QUIÉN

El 22 de febrero de 1997 pasará a ser una fecha memorable para la cultura. Los periódicos reportaron que el embriólogo Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edinburgo, había clonado la oveja Dolly . Como buen escocés, primero patentó el procedimiento, luego anunció a la prensa y seguidamente su publicación, entre las muchas que tiene que dan garantía de su idoneidad, apareció en el periódico científico Nature informando al mundo científico los detalles del trabajo. Wilmut reveló los detalles de cómo tomó una célula de la glándula mamaria (= la ubre) de una oveja adulta, la trató como si fuera un propágulo de protoplasto vegetal in vitro, con el fin de hacerla olvidar la instrucción embrional del tejido ubre y la unió a un huevo no fertilizado del cual habían extraído el DNA ... El y sus colegas implantaron el embrión in vitro en el útero complaciente de un subrogado de madre y el resultado fue un clon. El gran logro científico, a mi juicio, no fue clonar, porque eso se viene hacien

08 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Primeramente, la clonación, ni esta ni ninguna puede dar lugar a copias exactas. Es cierto que Dolly posee el mismo DNA (genes) en el núcleo de sus células; pero esto no quiere decir que el equipaje que garantiza la total igualdad con su madre sea el mismo y que por eso tenga que desarrollar identidad en sus características. Un huevo no es un simple saco de DNA nuclear exclusivamente. Los huevos de nuestras madres, además de genes nucleares tienen equipo de carretera para sus largos viajes embrionales en el útero, y contienen equipo estructural y metabólico incluyendo complemento del DNA extranuclear (en lenguaje técnico, citoplasmático y mitocondrial) muy específico y único en cada individuo.

La segunda oveja receptora no participó con su propio núcleo, pero en cambio sí contribuyó con el resto del contenido del huevo huésped... Luego el huevo fertilizado en esa forma fue gestado (por transplante) en el útero de otra oveja madre (ya van dos madres). Dolly es un clon de DNA nuclear, pero es que la vida es mucho más que DNA.

En los 50, los años del despertar molecular de la biología y particularmente de la genética, nos hicieron entrar al entusiasmo irreflexivo de suponer que la transmisión hereditaria estaba solamente en el DNA nuclear. Así se lo transmitimos a nuestros estudiantes por una década... pero luego ya en los 60 comenzamos a reflexionar, con los nuevos resultados de las innumerables relaciones genéticas y embriológicas (= epigenéticas) y las interacciones dentro y fuera del núcleo, que las características resultan mucho más de estas relaciones que de la simple transmisión núcleo-núcleo.

En un experimento con humanos el donante del núcleo y el bebé clonado serían menos idénticos (grado de parentela por genealogía vertical) que los llamados gemelos idénticos (monovitelinos) porque estos gemelos se desarrollan a partir de un solo óvulo y se gestan simultáneamente en una sola madre. Cualquier persona ligeramente familiarizada con gemelos monovitelinosz sabe muy bien que aunque son más semejantes entre sí que los otros gemelos, distan mucho de ser copias como las del papel carbón.

Esta nueva tecnología de Wilmut plantea serios problemas políticos y sociales que no surgen porque ahora los humanos podamos copiarnos una y otra vez. Lo que interesa a Wilmut y a sus otros colegas de la facultad de veterinaria es que este procedimiento de ingeniería genética les permitirá (ya lo anunciaron) replicar mamíferos cuyo DNA ha sido manipulado con enzimas de restricción de alta precisión (son como las tijeras de un sastre sobre un vestido modelo) con el fin de producir órganos para transplantes y productos farmacéuticos (insulina por ejemplo) que puedan permitir hacer de ellos lucrativas fábricas vivientes. Como se esperaría, el mismo doctor Wilmut afirmó que él consideraría ofensivo usar la tecnología en humanos aunque supone que algunos lo intentarán. Bueno ya sabemos que también se ha hecho con micos. Quién será el próximo? Implicaciones políticas y sociales Yo creo que la misma publicidad generada por Dolly ofrece la oportunidad de encararnos al problema social y político que surge con la ingeniería genética. Desde hace mucho tiempo la biotecnología ha sido presentada por las compañías farmacéuticas como la técnica que va a dar aire en los pulmones de la economía. La pregunta que nos asalta es, en el interés de quién? La gran industria de la biotecnología es altamente robotizada y en ese sentido no sirve para intensificar la mano de obra. O sea, sirve para aumentar las ganancias de los que ya son ricos, pero no resuelve los problemas económicos.

Yo creo que la decisión política que hay que tomar es si: 1) deseamos acabar con la biodiversidad al uniformar los fenotipos de las hortalizas y de los cultivos de arroz, papa, maíz, cebada, bananos y de la carne bovina y porcina? 2) Deseamos manufacturar animales en líneas de ensamblaje y tratarlos no como organismos vivos sino como fábricas baratas que pueden producir productos lucrativos? 3) Deseamos producir gente para proveer repuestos; deseamos adquirir este tipo de inmortalidad? Hasta ahora un bebé ha sido una persona en su propio derecho no como un objeto o un sustituto por otra persona. Las decisiones que afectan nuestras relaciones interpersonales y con el resto de la naturaleza no debemos dejarlas en las manos de un comité, por seleccionado que sea, de científicos, bioeticistas, abogados y políticos. Es que no existe ni siquiera en los países que más van a ser afectados, como son los del trópico con la mayor biodiversidad y, por lo mismo, con el mayor aporte de recursos genéticos, facultades de derecho que quieran hacer un viraje en la dirección de producir doctrina jurídica para los temas de biotecnología que más pueden afectar la biodiversidad, sea que se haga por clonación de DNA o por protoplastos o por cortes en tejidos de cultivos.

Las tecnologías reproductivas no deben resultar de las fuerzas del mercado ni mucho menos surgir por lo que dicten las frivolidades del marketing de la administración de empresas. En una democracia las deliberaciones sobre las implicaciones sociales y políticas de estas magnitudes no pueden ni deben hacerse a puertas cerradas. Si en verdad estamos temerosos de otro imperio nazista que trata de clonar una raza superior (sea o no científicamente posible) debemos destruir la posibilidad política de que tal imperio pueda surgir. El problema es profundamente filosófico: 1) hacia dónde queremos transitar? 2) Qué tipo de hombre deseamos? Qué sociedad deseamos? Deseamos más pluralismo o preferimos la uniformidad? Fundación Instituto de Genética Ecológica & Biodiversidad del Trópico Americano. E-mail: Hoenigsb

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