UN FRAUDE POR 150 MILLONES DE DÓLARES

UN FRAUDE POR 150 MILLONES DE DÓLARES

Calificado como el más grave acto de corrupción que involucra al sector privado ecuatoriano en muchas décadas, el caso del Continental y sus empresas no financieras asociadas, muestra un cúmulo de irregularidades convertidas en un patrón de los movimientos financieros de la entidad y su grupo, que llegó a extender sus operaciones a Curazao, las Bahamas, Miami y Bolivia. Compañías como Conticorp, Sonwey, Interamerican Assets, Management Fund -IAMF-, Continental Curazao, Continental Bahamas y Panamerican Bank de Miami, están ahora en la mira de los organismos de control.

19 de mayo 1997 , 12:00 a.m.

Tales firmas tuvieron como caparazón para su gimnasia financiera precisamente al Banco Continental y sus principales accionistas, la familia Ortega Trujillo, de la ciudad de Guayaquil.

Las maniobras incluyeron desde la sobrevalorización de activos y dudosos traspasos de acciones entre las empresas del grupo, hasta mecanismos para impedir el registro de pérdidas en los balances y retiros por más de 150 millones de dólares de los depósitos de la entidad.

Luego de dos créditos concedidos por el Banco Central en diciembre del año 95.

Estrategia riesgosa La situación del banco ya era mala desde fines de 1995. Si en otros bancos los fondos disponibles eran el 20 por ciento de los totales, en el Continental eran apenas del 13 por ciento.

Es que la falta de dinero en efectivo para responder por los depósitos, obligaba a la institución a atraer más clientes y a pagar tasas mayores que otros bancos.

Varios analistas sostienen al respecto que precisamente el Continental estuvo a punto de quebrar por una estrategia financiera riesgosa y vulnerable .

A lo ya anotado, se añade la situación vivida por el Ecuador durante 1995, cuando estalló la guerra no declarada con el Perú, que colocó las tasas de interés en niveles nunca antes conocidos.

Esto contribuyó a que al banco se le generarán también grandes pérdidas. De hecho a finales de ese año, más de 20 bancos ecuatorianos acudieron al Banco Central para solicitar créditos de liquidez, ante la crisis política, territorial y energética que debió enfrentar el país.

Los malos manejos Hacia marzo de 1996, cuando el Banco central otorgó un préstamo subordinado al Continental por 140 millones de dólares y tomó las riendas de la institución -mediante contrato de fideicomiso- ya eran varias las acciones extrañas llevadas a cabo por sus ejecutivos, aunque aparentemente legales.

En 1991, por ejemplo, el grupo Conticorp emitió obligaciones por más de seis millones de dólares, a cuyos 214 compradores el banco concedió préstamos sin exigir ninguna garantía.

Aquí Conticorp hipotecó bienes inmuebles para respaldar la deuda que compartía con los compradores, pero luego sustituyó la hipoteca y dejó sin garantía a los préstamos de los obligacionistas .

Lo grave es que estos tendrán que pagar ahora los intereses de sus préstamos a las tasas del mercado actuales -alrededor del 50 por ciento- cuando la tasa negociada fue en un inicio del solo 2 por ciento.

Otra perla respecto de la cual existe denuncia penal contra Leonidas Ortega y varios exdirectivos de Conticorp, tiene relación con la empresa filial Sonwey, dedicada al turismo, que firmó con el banco una promesa de compraventa de un centro de convenciones por alrededor de un millón 500 mil dólares, al promediar el año 95.

Pero el inmueble estaba valorado en menos de la mitad de lo ofertado y la operación no fue aprobada por el directorio de la entidad, y algo más, la propiedad ya estaba hipotecada al Banco de Guayaquil debido a un préstamo de otra empresa del grupo Conticorp.

El banco Continental realiza entonces una transacción mediante la cual transforma a la empresa hipotecada en empresa deudora, pero antes de que se produzca la intervención del banco central -marzo del 96- se consuma otra irregularidad: el grupo Conticorp traslada un paquete de acciones de Sonway en favor de la IAMF -un fondo de inversiones del mismo grupo en Bahamas-.

La última jugada de los accionistas es argumentar que al estar las acciones de la Sonway en el IAMF, la compañía turística debía beneficiarse del crédito subordinado del Banco Central. La directiva del emisor constata a tiempo la situación y ordena suspender los pagos al banco de Guayaquil, que también desconocía la operación con el IAMF.

Los protagonistas El escandaloso fraude del Banco Continental y sus asociados tiene como protagonistas a varios organismos públicos -la Superintendencia de Bancos, la Junta Monetaria en funciones en 1995- y a personalidades de la banca privada nacional.

Para empezar, el polémico banquero Leonidas Ortega Trujillo, expresidente del banco Continental, radicado en Miami, quien argumenta que lo que existe es una implacable persecución y un constante abuso de poder, que ha llevado al exgerente del Banco Central, Augusto De La Torre a forjar calumnias y a orquestar una campaña en su contra, pues teme responder ante la justicia por su actuación en el caso.

Todo lo que se ha dicho sobre el mal manejo del banco es falso. Yo hice la entidad y mis aciertos hicieron de ella una institución sólida. Nunca realicé operaciones financieras con dinero del público. Hay mala fe en las autoridades monetarias. Me engañaron como a un niño , manifiesta el banquero con 25 años de trayectoria en el sector bancario.

Mientras tanto, la Corte Suprema de Justicia adelanta un juicio por peculado contra el ex superintendente de bancos Mauro Intriago, de quien la extitular de la Junta Monetaria por ese entonces, Ana Lucia Armijos, ha dicho que puso algunas condiciones para la aprobación del préstamo subordinado, pero jamás explicó que era el IAMF.

Armijos, en la actualidad presidenta de la Asociación de bancos privados del ecuador, ha señalado que su prioridad es demostrar su inocencia, pues está sindicada de peculado en uno de los juicios que se siguen contra el banco Continental. La junta Monetaria que presidí hasta agosto del 96, lo que hizo fue aprobar un crédito subordinado en bien de la estabilidad del sistema financiero. La liquidación del Continental hubiera afectado a más de 240 mil depositantes , argumenta la ejecutiva bancaria.

En su opinión, de no haberse procedido así, el costo de la crisis podría haber llegado por lo menos al 3.5 por ciento del PIB, alrededor de 600 millones de dólares. En el país podría haberse provocado el efecto dominó de Venezuela, en donde no se concedió un préstamo subordinado al banco Latino y ello produjo su quiebra y la de 14 bancos más.

Todo lo actuado se fundamentó en la Constitución y en la Ley de régimen monetario , dice Armijos.

Según funcionarios del Banco Central, el proceso de transparencia ha necesitado de tiempo y es posible que no se haya descubierto todo.

Pero el balance del Continental es ahora el más limpio del sistema financiero debido a las investigaciones llevadas a cabo, aunque con dudas y las naturales reservas, ya existe una entidad interesada en adquirirlo: el Instituto Ecuatoriano de seguridad Social IESS.

La oferta de activos y pasivos del Continental se presenta en un momento en el que el escenario financiero experimenta modificaciones, pues los actores prefieren precisamente el papel de bancos, y abandonan el de financieras.

En los dos últimos años se han sumado 12 bancos al sistema, al amparo de una ley que promovió la fusión de instituciones financieras.

En diciembre del 94 eran 32 los bancos que operaban en el país, ahora son 44.

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