EUROPA: UN VIRAJE DE ALCANCE LIMITADO

EUROPA: UN VIRAJE DE ALCANCE LIMITADO

Europa ha dado un viraje hacia la izquierda. Tras el nombramiento de Lionel Jospin como primer ministro de Francia a raíz de la estruendosa victoria del Partido Socialista, la izquierda se ha convertido en la fuerza política dominante de Europa en un momento crucial de la carrera del continente hacia la adopción de una divisa única. (VER TABLA: CAMBIO DE DIRECCION, TRECE DE LOS QUINCE PAISES DE LA UNION EURPEA ESTAN ENCABEZADOS POR GOBIERNOS DE CENTRO-IZQUIERDA O COALICIONES QUE INCLUYEN A LA CENTRO-IZQUIERDA)

04 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Un mes después del rotundo triunfo del laborista Tony Blair en las elecciones de Gran Bretaña, los partidos de izquierda controlan o forman parte de 13 de los 15 gobiernos de la Unión Europea. Las únicas excepciones son Alemania y España, y muchos dicen que la victoria de Jospin debilita aún más al atribulado canciller alemán Helmut Kohl de cara a las elecciones de 1988.

El viraje presagia un cambio en la agenda política y económica de Europa, que podría cobrar un énfasis en el empleo. Eso podría debilitar la determinación de los países europeos de reformar sus vastos programas de asistencia social. No cabe duda de que a las sociedades europeas les inquieta encaminarse hacia una mayor competitividad , dice Sergio Romano, profesor de la Universidad Bocconi, de Milán.

Viraje parcial Pero la apariencia de un cambio uniforme es engañosa, ya que muchos izquierdistas están abrazando abiertamente el libre mercado. Y aunque los socialistas tengan las riendas del poder político, su capacidad de generar cambios económicos fundamentales se ve limitada por la internacionalización económica y el proyecto de la divisa única, que tiene apoyo socialista en gran parte de Europa y que impone estrictos parámetros fiscales.

Hay un viraje hacia la izquierda desde el punto de vista político, pero no económico , dice Philippe Moreau Defarges, director de estudios europeos del Instituto Francés de Relaciones Internacionales. El índice CAC-40 de la Bolsa de París lo refleja: ayer subió un 0,9%, aunque ya quedó claro que los socialistas y sus aliados Comunistas gobernarán el país.

El viraje hacia la izquierda sí significa un cambio de prioridades y un rechazo a la reforma del sistema de asistencia social. Al votar por la izquierda, los votantes le otorgaron prioridad a la lucha contra el desempleo. Esto podría llevar a Francia a exigir unos requisitos más flexibles para la unión monetaria. Aunque esto podría abrirle paso a una política económica más expansionista, los analistas dicen que también frenaría los esfuerzos europeos por reformar los generosos sistemas de bienestar social, que según muchos limitan su competitividad.

Francia será un terreno de prueba del tipo de política económica que los centro-izquierdistas podrían implementar en Europa.

Si lo reelegían, el gobierno centro-derechista de Francia esperaba iniciar la privatización de France Telecom esta semana, pero los socialistas la bloquearán. Los socialistas también hicieron promesas generosas, aunque el gobierno francés no puede darse el lujo de elevar el gasto público y las empresas tampoco pueden asumir mayores costos laborales. Prometieron elevar las barreras administrativas a los despidos, reducir la semana laboral de 39 a 35 horas y crear 700.000 empleos, la mitad de ellos en el sector público.

Pero también prometieron no aumentar el gasto público ni los impuestos y ahora buscan tranquilizar a los inversionistas diciéndoles que siguen comprometidos con la unión monetaria.

Los aliados de Francia y los inversionistas seguirán de cerca la formación del gabinete de Jospin, en busca de pistas sobre la responsabilidad fiscal de su gobierno. Pero éste necesitará el apoyo de los comunistas, que exigen un aumento del salario mínimo para mostrarle a los votantes que ha habido un verdadero cambio de gobierno.

Italia podría servir de modelo. Tiene un gobierno de centro-izquierda encabezado por Romano Prodi, que depende de los comunistas de línea dura para la aprobación de legislación. Eso no le ha impedido a Prodi adoptar estrictas políticas fiscales: el gobierno se propone reducir este año a la mitad el déficit fiscal para acercarse a la meta del 3% necesaria para la unión monetaria. También ha impuesto nuevos gravámenes y ha seguido adelante con sus planes de privatización.

Pero Italia no ha podido adoptar reformas estructurales del gasto público _en particular las pensiones y las prestaciones sociales_ debido a la oposición de sus aliados comunistas y de los sindicatos.

Blair, el primer ministro de Gran Bretaña, discrepa con otros partidos socialistas sobre varios asuntos. Blair lanzó un programa de reincorporación al mundo laboral de los receptores de asistencia social que haría palidecer a muchos conservadores europeos. Quienes se nieguen a trabajar o a capacitarse no recibirán auxilios.

El tema laboral Blair prometió adoptar las normas de la UE que protegen los derechos laborales, pero dice que Europa necesita mercados laborales más flexibles si quiere crear empleo y debe elevar la competencia en sectores protegidos como los de energía y servicios financieros, una posición que contrasta con la de Jospin.

Alemania es uno de los últimos reductos de la derecha europea. Los social-demócratas han estado en la oposición durante 14 años. Pero cuando se acercan las elecciones de 1998 surge el interrogante de si el viraje hacia la izquierda afectará a Kohl, el titán político de Europa.

Gerard Schroeder, gobernador de Baja Sajonia, supera a Kohl en los sondeos y es la figura con más opción de la oposición. Como Alemania tiene el desempleo más alto de la posguerra, el gobierno de Kohl se ve paralizado. Los partidos de la coalición forcejean sobre las fórmulas para reducir el gasto público y frenar el creciente déficit.

Los analistas dicen que es muy pronto para descartar a Kohl. Uno de ellos, que pidió mantenerse anónimo por sus vínculos con Kohl, dice: Si fuera canciller, probablemente diría: Tony Blair ganó en Gran Bretaña con una plataforma euroescéptica moderada y Lionel Jospin en Francia con una plataforma eurocrítica moderada. Qué me dice eso?

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