EN VENEZUELA, LA BUROCRACIA FRENA NUEVAS INVERSIONES

EN VENEZUELA, LA BUROCRACIA FRENA NUEVAS INVERSIONES

Cada seis meses, Aída Mora tiene que decirle a los burócratas venezolanos que todavía está viva y que su marido, quien murió hace 16 años, sigue muerto. Tiene que hacerlo para renovar su acta de nacimiento y el certificado de defunción de su marido. (VER CUADRO: INFORME MUNDIAL DE COMPETITIVIDAD DEL FORO ECONOMICO MUNDIAL PARA 1997)

04 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Mientras tanto, hace poco un grupo de inversionistas extranjeros abandonó sus planes de construir un hotel después de desperdiciar seis años tratando de conseguir un permiso de los seis ministros que toman decisiones en ese ámbito.

La burocracia no es nada nuevo en América Latina. Pero mientras naciones como Chile y México avanzan lentamente para facilitar los negocios reduciendo la cantidad de trámites, Venezuela ha hecho muy poco. El papeleo sigue siendo uno de los obstáculos más difíciles de superar en el país para dar lugar a las nuevas inversiones.

Mala posición La semana pasada, el Foro Económico Mundial, con sede en Ginebra dijo que Venezuela ocupa el puesto número 47 entre 53 naciones en su Informe Mundial de Competitividad de 1997, el peor lugar ocupado por un país de América Latina. Brasil, que estuvo en la última posición de los países de la región en los informes pasados, superó a Venezuela y llegó al lugar número 42 debido a su programa de reforma económica.

El sector público es una vergenza que se está disolviendo en caos e ineficiencia , dice el contralor general de Venezuela, Eduardo Roche Lander.

Con un empleado público por cada 21 ciudadanos, tareas simples como retirar productos importados de la aduana o registrar un negocio se convierten en una pesadilla.

No hace mucho tiempo, muchas empresas estaban listas para invertir grandes sumas de dinero en exploraciones para la obtención de oro en la selva venezolana, rica en minerales, señala Roberto Bottome, director de VenEconomía, una revista mensual sobre negocios.

Una disputa entre una empresa minera y el Ministerio de Minería para determinar quién controlaba las concesiones, retrasó las inversiones, destacó. El Ministerio de Minería ganó al final , dice Bottome, pero muchos proyectos de minería de oro aún esperan la aprobación gubernamental.

Alrededor de US$2.000 millones en inversiones mineras están estancadas debido a la lentitud burocrática, según la Cámara de Comercio Venezolana-Estadounidense.

A veces, el laberinto burocrático lleva a los inversionistas a tomar medidas desesperadas. No se imagina la cantidad de bolsas Gucci y Louis Vuitton que he regalado a las secretarias sólo para que saquen algo del cajón de sus escritorios y consigan que lo firmen los burócratas, dice John Pérez Canto, director de Krysos Mining Company de Caracas, la cual tiene una concesión para la exploración de oro. Una secretaria hasta me dio el nombre de un negocio de Miami para que le comprara un pantalón de cuero de US$800 , añadió. Puede tomar hasta tres años sólo para conseguir la maldita concesión para ir a explorar , dice Pérez.

La marea de trámites ha generado toda una profesión: la del gestor, en realidad una persona que se dedica a los arreglos informales, que ayuda al atribulado empresario a negociar con la burocracia. Uno de los mejores es Victoriano Ojeda, de 52 años de edad. En mayo, Ojeda pasó tres días en el pueblo costeño de La Guaira tratando de transferir el título de una propiedad ubicada en la playa que un cliente quería vender.

A veces, los burócratas pueden pedir dinero para agilizar un trámite, dice Ojeda, quien asegura que él no paga por ello, aunque la mayoría de los gestores lo hacen.

Durante un reciente almuerzo, un empresario llamó al teléfono celular de Ojeda porque su hijo, de nueve años, necesitaba renovar su documento nacional de identidad. El chico esperó desde las 7 a.m. hasta las 2:30 p.m. en una oficina gubernamental, dice Ojeda. Yo le di el nombre de alguien adentro .

Pero hay algunos aspectos que ni siquiera Ojeda puede resolver. Por ejemplo: Hace tres años, el Estado se hizo cargo del Banco Progreso durante una crisis bancaria. Desde entonces, Ojeda ha atravesado el país tratando infructuosamente de lograr que las autoridades municipales transfirieran títulos legales de cientos de propiedades de los antiguos dueños del banco al Estado.

Medidas modestas Por supuesto, se han llevado a cabo algunas medidas modestas para reducir el peso del papeleo. El gobierno encargó un estudio de la burocracia y Teodoro Petkoff, el ministro de Planificación, propuso eliminar casi la mitad de los empleos del sector público, que se acercan al millón. El Ministerio de Educación ya se ha deshecho de 40.000 de sus 500.000 trabajadores.

Además, es más fácil orientarse en el sector bancario desde que la crisis de 1994 obligó al cierre o intervención de muchos bancos venezolanos. Antes, tomaba mucho tiempo abrir una nueva sucursal , dice Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito. Ahora es muy diferente . Hasta ahora, Chase Manhattan Bank, Banco Santander y Banco Bilbao de Vizcaya han invertido en bancos venezolanos.

Pero la plaga de la burocracia afecta a todos, incluyendo a Petkoff. Como todo el mundo, he recurrido en el pasado a un gestor para que algunos documentos personales pudieran ser procesados, reconoce.

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