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NO SOY MINISTRO DE UN SOLO GRUPO : SÁNCHEZ

NO SOY MINISTRO DE UN SOLO GRUPO : SÁNCHEZ

El Palacio Echeverri, donde despacha el Ministro de Gobierno, no debería llamarse así. Por las funciones que hoy cumple ese despacho parece más un confesionario político. Desde el 7 de agosto, Julio César Sánchez está sentado en ese cargo. No obstante ser un buen confesor de sus colegas los políticos, la impresión que hay es que son más los sermones que ha recibido que los buenos consejos que le han escuchado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Sánchez sabe que esa misión de nombrar gobernadores en un país donde los voceros de los partidos en materia de burocracia no son sus directivos sino los dirigentes de grupo, lo han convertido en el malo de la película .

Pero eso no lo amarga. Mucho es lo que ha aprendido en treinta años de carrera política en todos los cargos. Su aspiración, por ahora, es solo ser un buen ministro. Dentro de su presupuesto tiene un fajo de popularidad para gastar al servicio del país y del Presidente César Gaviria, al que él considera será el liberal más importante de los próximos treinta años.

El Ministro es un buen conversador. Sus expresiones las va soltando sin tantos arabescos. Es el mismo lenguaje que utiliza en su trabajo político por las veredas de Cundinamarca. Cómo le ha ido al ministro Sánchez hasta ahora? Ocupar el Ministerio de Gobierno es un gran honor y una gran experiencia, pero también es desempeñar el papel del que los libretistas de cine llaman el malo de la película. Este despacho requiere un profundo cambio; está reducido en su jurisdicción y competencia. Funciona, no solo ahora sino de tiempo atrás, en las épocas de cambio de gobierno cuando hay un relevo general de gobernaciones. Entonces cada cuatro años surge la inconformidad, las quejumbres, los muñequeos, sobre la participación.

El Ministerio no puede reducirse a esa labor. Debe transfomarse. Para tal fin tenemos un proyecto reorgánico para que sea el Ministerio de la descentralización y de las municipalidades; el que coordine las gobernaciones, que como ya no tienen la facultad de nombrar alcaldes adelante proyectos específicos a través de las regiones y los planes sectoriales.

Como tiene que llegarse también a la elección de Gobernadores, a través de la Asamblea Constitucional. Cuando usted habla de que se debe llegar a la elección de gobernadores, está sintiendo que el mecanismo de designarlos es obsoleto o que la clase política es inmanejable? No. Lo que ocurre es que en nuestro país lo partidos son organizaciones con mentalidad electoral que funcionan en las etapas previas a las elecciones y en las posteriores al inicio del Gobierno. Como es obvio, no es posible dar gusto a todo el mundo. Y lo más grave: no podemos descuadernar la administración con la simple partija sino buscando la gente más capaz de cada sector, de cada región, promoviendo las nuevas generaciones. Por ello, tengo ya redactado el proyecto de los partidos. Es un estatuto para que éstos funcionen permanentemente, que sean las instancias donde se canalice la voluntad de los distintos sectores sociales; que tengan una estructura interna democrática y además un manejo de sus facultades políticas y de sus propios recursos económicos. Por lo visto, el nombramiento de gobernadores lo ha dejado mal plantado con la clase política. Se ha ganado muchos enemigos? Yo no he hecho el censo de admiraciones o de adversarios. Eso no me ha preocupado. Estoy ejerciendo este despacho sin ánimo mezquino, tratando de ser leal al Presidente, a mi partido y al país. Si he cometido errores ha sido de buena fe. Posiblemente algunos se sientan molestos porque no pude atenderlos, como hacen ciertas emisoras en los programas de complacencias musicales. No quiere hacer de los puestos una piñata. Soy un hombre serio. Uno de esos sectores molestos es precisamente una parte del duranismo, que usted representa en el Gobierno...

Es posible que exista. No hago de la gestión política o administrativa un problema personal. Que yo sepa no hay ninguna declaración oficial al respecto. Por otra parte, cuando promoví la precandidatura de Hernando Durán lo hice sin oportunismos, con seriedad y con autonomía. Ahora estoy aquí en este Ministerio no para representar simplemente a un grupo sino a todo mi partido y a todos los sectores que participan en la vida política nacional. Pero cuando salga del Ministerio continuará en el duranismo? Es que yo no sé si la consulta popular fue una sana competencia, como creo que debe ser, o simplemente la consagración de las divisiones. Hay que modernizar al liberalismo con reglas claras dentro de la estructura interna, para que existan tendencias porque eso es legítimo. Pero que esto no se convierta en enfrentamientos de tribus o de grupos alrededor de ilustres apellidos, sino de tesis, programas y conductas. Han salido a relucir críticas sobre el papel de los consejeros presidenciales y su interferencia con algunos ministros. Usted ha tenido problemas con ellos? Una de las grandes renovaciones que está implantando el Presidente es el trabajo en equipo, porque así lo imponen las nuevas realidades. Entonces el Presidente ha designado asesores y éstos preferencialmente son gente de las nuevas generaciones. En mi caso no me siento incómodo. Lo importante aquí es que las vanidades personales no nos desborden. Cuáles serán los efectos del proceso de la Asamblea Constitucional? El Presidente es consciente de que la nación lo escogió como vocero de la inconformidad de las mayorías frente a repetidas frustraciones en los distintos campos, como vocero de una nueva nación que busca que no nos quedemos en simples promesas electorales sino en la realización de esos programas a corto, mediano y largo plazo. Creo que ese proyecto político, para que sea más rápido y completo en sus desarrollos, ha requerido un replanteamiento del esquema anterior que implantó el ex presidente Virgilio Barco. No estamos montando un coalición forzosa o forzada sino un movimiento de reconciliación nacional a nivel de la administración sin que las fuerzas políticas que intervienen y participan con sus voceros enajenen su libertad para tener su propia posición frente a los problemas desde el Congreso e incluso dentro del mismo Gobierno. De qué manera la expectativa del pueblo colombiano frente a las reformas, su presencia en los debates, no se va a traducir en una frustración? Por primera vez en la historia de las refomas del país no simplemente estarán presentes los delegatarios que se elijan en diciembre, sino que estamos desde ya en una etapa constitucional, llevando a cabo un foros abiertos y democráticos que van a oxigenar el debate y a enriquecer los elementos básicos de la reforma. Cuál papel tendrá la clase política en el proceso de la Asamblea? Esta ha cumplido un papel en la primera etapa a través de sus partidos, que son sus legítimos voceros. En segundo lugar, el Congreso a través de sus comisiones primeras, de asuntos constitucionales, tendrá voceros en las comisiones especiales y podrán someter a consideración de las sesiones de la Asamblea, iniciativas, con voz, pero sin voto.

Tenemos que ser realistas y reconocer que así se cuestione la clase política colombiana, con razón o sin ella, parcial o totalmente, nosotros no vamos a poder acabarla. Lo que necesitamos es que la clase dirigente política, como la del sector privado, también se modernice a la par con las instituciones y cambie de posición en muchos aspectos de la vida nacional e incluso en su propia conducta. La Asamblea y su proceso de reforma le va a dejar una lección al Congreso? Yo sí creo. Y no solo una lección sino además unos cambios fundamentales al papel que va a cumplir el Congreso hacia el futuro. No simplemente vamos a acabar los auxilios de los congresistas, la reelección, el abuso en que se puede incurrir en el ejercicio de tan alta representación política. Lo más importante no es solo amputar aquellos canales que han permitido los abusos y la corrupción. Lo importante es que salvemos al Congreso como institución, tan fundamental para la vida democrática del país. La relativa de la guerrilla, le podría abrir un cupo en la Asamblea? El presidente de la República hará los esfuerzos que sean del caso para que todos los sectores nacionales y todas las organizaciones guerrilleras que están al margen de la ley lleguen con sus legítimos representantes a la Asamblea. Lo que ocurre es que el Presidente Gaviria ha dicho que hay que cumplir unas condiciones mínimas que no son en mi concepto violentas ni antidemocráticas. El Presidente está buscando el cambio con todos los sectores y con los grupos guerrilleros, pero no bajo el temor y al amenaza. Con Gaviria el país pasó del esquema Gobierno-oposición a la oposición con Gobierno? Barco no se inventó ese esquema. Simplemente los sacó del congelador, porque esa es la ley de la democracia. El quiso poner en marcha ese esquema, pero infortunadamente por no existir partidos políticos modernos y porque la soberbia y la testarudez predominó en muchas personas ese esquema tuvo frustraciones y fracasos. Hoy lo que estamos viviendo es el esquema de un Gobierno de reconciliación nacional a nivel de administración, sin que los partidos pierdan ni enajenen su autonomía y crítica. Contento en el cargo? Lo primero que tengo que decir es que no me estoy sacrificando, porque soy político. Estoy en la culminación de una carrrera que inicié hace treinta años al lado de Alberto Lleras. Me siento orgulloso de mi origen popular, provinciano. No me abochorna que detrás de mí de golpe haya unas alpargatas y por qué lo digo así? No es por vanidad ni falsa modestia sino por que creo que este país cambiará el día que no haya Julio César Sánchez raros, uno, sino muchos, y que no nos tengan como aves raras sino como ejemplo de que esto es una democracia abierta, permisiva. Cuando salga del Ministerio vendrá la precandidatura? No. Yo voy a escribir mis memorias. Y la precandidatura? Mire el éxito que yo he podido tener en mi vida, no solo en la política, es que yo hago el oficio que corresponde cada día. Yo no hago carambolas a veinte bandas. Cuando uno se pone a hacer tantas cosas al tiempo y se vuelve tan calculador y maquiavelo, se enreda. Yo quiero es ser un buen ministro. Cuando salga de aquí voy a ver qué tan chamuscado quedo, en cuánto queda reducida mi popularidad, mi crediblidad. Por el momento estoy gastando la popularidad para servirle al Presidente Gaviria, que va a ser uno de los hombres más influyentes del Partido Liberal en los próximos treinta años. Acuérdense de mí.

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