Secciones
Síguenos en:
ARQUITECTO MUSICAL

ARQUITECTO MUSICAL

La arquitectura lo seduce. Pero es más que un arquitecto. Recita a Racine y Corneille y encuentra en los clásicos el orden, la proporción, la modulación de la arquitectura. Dice Valery que hay edificios mudos, otros que hablan y otros que cantan. Los suyos son, sí, musicales.

Sus proyectos, sus planos, sus construcciones surgen naturalmente de las influencias de su época juvenil: la Carta de Atenas, la Bauhaus, Le Corbusier, Mies VanDerRohe, Gropius (nombre después de uno de sus perros), pero tienen desde siempre un sello personal.

Su arquitectura está hecha para el hombre, es profunda y parece surgir espontáneamente del medio natural. Como sus materiales esenciales el ladrillo, la arcilla, el cemento armado es amplia y sólida. Encierra un sentido social, pero al cabo de los años la forma parece ir creando su función, adelantándose tal vez a Kahn. Como Le Corbusier (y los libros sagrados) saca claridad de lo confuso y cree por un tiempo que la casa es una máquina para vivir ... pero termina admirando el naturalismo romántico de Lloyd Wright, como en la música regresa a Scriabin.

Entiende, como nadie, la nobleza de la arquitectura moderna tal vez la más prodigiosa muestra del genio de la época ahora barroca, romántica, y a ella le consagra, a su pedagogía y a su difusión, todo su esfuerzo vital.

Desde el racionalismo corbuseriano de las casas de Tumaco, en 1949, hasta el romanticismo del edificio de Bavaria, en 1990, pasando por la austeridad de sus grandes torres (Avianca no construida y el Hilton), y la serenidad y equilibrio de la Plaza de Bolívar, centro funcional, cívico y simbólico del país, su lenguaje arquitectónicoplástico domina con su dinámica libertad el panorama de la arquitectura nacional.

Es creador, formador, maestro, tres títulos lo harán inolvidable entre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y tratarlo.

Como urbanista profetizaba el desasatre de la futura Bogotá: Con este sistema tentáculo de la explotación de la tierra en forma bidimensional llegará el día en que Bogotá ocupará toda una comarca, y entonces será una ciudad perfectamente invivible, con unos servicios que no funcionarán jamás y, lógicamente, sin ninguna posibilidad de crecer armoniosamente... .

Vivió, así, para la arquitectura, para la enseñanza, para los libros y para la música (...). .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.