GRIETAS EN CHINGAZA...

GRIETAS EN CHINGAZA...

Los bogotanos están soportando una vez más las consecuencias de la falta de planeación y de recursos que ha caracterizado el manejo del Distrito. Desde el viernes, el 40 por ciento de la ciudad está sometida a racionamiento de agua, en tanto que otra gran parte recibe el líquido con baja presión.

06 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Se trata de un corte programado del servicio para hacer mantenimiento en la tubería que trae de Chingaza el 85 por ciento del agua que se consume en Bogotá.

Es que Bogotá tiene 6.500 kilómetros de tubería de acueducto y 4.500 kilómetros de alcantarillado. Aparte, la capital tiene cien kilómetros de lo que compone la red matriz de transporte del agua desde los lugares donde se capta, que son básicamente tres cuencas: la del río Bogotá, o planta de Tibitó; la del Parque Nacional de Chingaza, la mayor de todas, y las cuencas de los ríos Tunjuelito y San Cristóbal, que se conoce como planta de Vitelma.

Son tres plantas de la gran fábrica de agua que surte a los bogotanos y que deben funcionar a la perfección, para lo cual hay que hacerles cuidadoso mantenimiento.

Lo que pasa ahora es que el sistema de túneles de Chingaza entró en operación en 1985 y no se le había hecho mantenimiento desde entonces. La actual administración hizo una inspección en la última semana del mes de junio pasado y descubrió que había fisuras en la tubería que requerían de un arreglo urgente. Y lo programó para esta época del año, cuando se sabe que disminuye ostensiblemente el consumo de agua.

Solo cuando esté construido el embalse de San Rafael (según la actual programación, en el primer semestre de 1995), se podrá hacer el mantenimiento sin que los bogotanos sufran las consecuencias.

El embalse permitirá almacenar agua para aproximadamente treinta días de consumo de los bogotanos. Mientras tanto, por lo menos una vez al año habrá racionamientos de la magnitud del actual.

Afortunadamente ya hay previsiones y con el refuerzo de Tibitó y de Vitelma el racionamiento no lo ha sufrido el 85 por ciento de los bogotanos, sino el 40.

Dónde está, entonces, la falta de planeación? En que el embalse debió haber sido construido y dado al servicio al tiempo con el sistema Chingaza, hace un lustro.

Y también ha habido falta de recursos: Chingaza costó 184 millones de dólares y San Rafael está en el orden de los 64 millones de dólares.

Por ahora habrá que esperar que la licitación para la presa se adjudique antes de noventa días y la construcción del embalse se inicie antes de finalizar el año. Ojalá no haya demoras ni imprevistos.

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