GUTIÉRREZ: EJE DEL PLAN QUE ACABÓ CON JARAMILLO

GUTIÉRREZ: EJE DEL PLAN QUE ACABÓ CON JARAMILLO

Tras el crimen de Bernardo Jaramillo, ocurrido el 22 de marzo de 1990, el general Miguel Maza Márquez, entonces director del DAS, sindicó a Pablo Escobar Gaviria como autor intelectual del hecho. De inmediato el jefe del Cartel de Medellín negó esa versión y dijo que él mismo había sido intermediario ante Gonzalo Rodríguez Gacha para que se respetara la vida del líder de la UP.

04 de enero 1992 , 12:00 a.m.

Señaló además que no era posible que él fuera a atentar contra Jaramillo porque éste había sido enemigo de la extradición y amigo del diálogo con los narcotraficantes, razones que, según el capo, desvirtuaban las acusaciones en su contra.

Ciento veinte días después del crimen el director del DAS ratificó sus acusaciones y presentó un voluminoso documento que, según él, mostraba el entramado de la red de sicarios que asesinó a Jaramillo Ossa por orden de Escobar.

Ese mismo grupo de acuerdo con el DAS había ejecutado el 26 de abril a Carlos Pizarro Leóngómez, a bordo de un avión. Andrés Arturo era amigo personal y fue compañero de trabajo en una fábrica de tizas, en Medellín, de Gerardo Gutiérrez Uribe, Jerry , el hombre que asesinó a Pizarro y que murió en la acción.

Jhon Jairo Arias Tascón, Pinina , decía el informe oficial, fue quien siguiendo órdenes de Escobar dio los primeros pasos para la ejecución del crimen.

Pinina , abatido por la Policía Elite el 13 de junio de 1990 en Medellín, contactó a Gustavo Adolfo Mesa Meneses, El Zarco . Este último, a través de un hombre conocido solo como Joaquín o, Reinaldo , ubicó a Andrés Arturo Gutiérrez Maya, lo entrenó en el manejo de armas en una finca en La Pintada (Antioquia) y le suministró la ametralladora Mini Ingram en el Puente Aéreo.

Joaquín o Reinaldo presentó a Andrés Gutiérrez con El Zarco , quien lo acompañó, junto a otro hombre identificado como William Cardenas Callejas, Lenguas , a Bogotá, en viaje desde Medellín, el 20 de marzo. Dos días antes de la consumación del crimen.

En Bogotá, El Zarco y Lenguas fueron recibidos por un hombre identificado como Enchufle , quien los condujo a una finca en la Sabana, mientras que Gutiérrez Maya, con la falsa identidad de Alberto Restrepo, se alojó en el hotel San Diego.

Días después del crimen, El Zarco fue detenido en Medellín, en el edificio Carolina. Ahí le decomisaron una pistola, un millón y medio de pesos, un bipper, un Renaut 9, una motocicleta Yamaha y algunos documentos.

De allí, dice la investigación del DAS, se le siguió la pista a la cuenta número 562-03046-0, del Banco Ganadero, en la que se hicieron movimientos de dinero, antes del crimen, por 325 millones de pesos, y dos días después, retiros por trescientos millones.

Un hombre identificado como Carlos Sánchez Bustamante, Caliche , manejaba la cuenta de la que recibieron dineros Diana Gómez Moreno, la mujer de Pinina ; Luis Alberto Castaño Molina, Chopo , vinculado al crimen de Rodrigo Lara Bonilla, y Alberto Londoño Vásquez, hermano de Darío Londoño Vásquez, La Yuca , también sindicado de participar en el crimen de Lara. Quién era Gutiérrez Maya? Medellín Andrés Arturo Gutiérrez Maya tenía apenas 15 años cuando el país lo conoció. La mañana del 22 de marzo de 1990, en el Puente Aéreo del aeropuerto El Dorado de Bogotá, asesinó a Bernardo Jaramillo Ossa, el candidado de la Unión Patriótica a la presidencia de la República.

Andrés Arturo nació a las 5:30 de la tarde del 19 de junio de 1974, en la clínica Luz Castro de Gutiérrez. Estudió hasta segundo de bachillerato en el colegio militar José María Córdova de Medellín. Abandonó sus estudios para ponerse a trabajar y ayudar en la casa.

Vendió frutas en una esquina de La Playa con Junín, en pleno centro de la ciudad. Por la noches cuidaba carros. Después trabajó en una fábrica de tizas para billar y en otra donde producían pinceles.

Ese fue su último empleo. Un día dijo en su casa que estaba viajando con un señor llamado Fernando, del que no se supo nada más. Con él se desaparecía dos o tres días.

Para su madre, Amparo Maya Acevedo, Andrés siempre fue su hijo más tierno. Incapaz, según ella, de hacerle daño a alguien. Una vez, dice su madre, lloró desconsolado por haber matado a una paloma con la pistola de balines que ella le compró.

Andrés era el tercero de la familia. El más pequeño de la casa se llama Alejandro y tiene nueve años. Mauricio, el segundo, cumplió doce y Henry, el mayor tiene 19 años. Fabio, su padre, era desempleado.

Tras el crimen fue recluido, en principio en La Picota, y luego conducido a El Redentor, un centro de rehabilitación para menores.

Durante el año que permaneció en ese centro, validó el tercer año de bachillerato y recibió tres menciones de honor por su buen comportamento y colaboración.

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