SUS OJOS Y EL SOL

Sus lentes pueden ser muy elegantes, llevar una firma sofisticada, tener montura moderna y llamativa. Y usted se puede ver con ellos supremamente atractivo. Pero si no le proporcionan una protección contra los rayos ultravioleta, no le sirven sino para lucirlos como un elemento más decorativo. Igual que unos aretes o un collar, o que una hermosa corbata.

02 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Y no sólo le sirven sino que, por el contrario, le pueden estar perjudicando. Y a largo plazo, sus ojos pagarán un costo bien alto. Desde pterigios hasta cataratas se incuban cuando los ojos quedan expuestos a los rayos solares.

En sí, el color de los lentes no significa nada. Pueden estar tan oscuros como la noche y no servir como filtro solar. O pueden ser claros y hasta transparentes y frenar el paso de la luz UV.

Los optómetras colombianos ven cada día más casos de pterigios, la telita que se forma en una esquina del ojo -bien sea cerca del lacrimal o al otro extremo- y que debe ser extraída antes de cubrir la córnea e invadir todo el órgano. Y lo que es más: hasta hace pocos años, los pterigios eran asunto de la tercera edad y los que se operaban era de 60 años o más.

Hoy son jóvenes de hasta 15 y 20 años que se presentan a los consultorios y generalmente son personas que trabajan a la intemperie -por ejemplo, en cultivos o recolección de flores, entrenadores y profesores de disciplinas deportivas- o que permanecen demasiado tiempo al sol.

Precisamente una de las advertencias que formulan los especialistas se relaciona con la necesidad de incluir en el equipo básico y obligatorio de todo deporte los lentes apropiados. Los hay no sólo para sumergirse en el mar o en una piscina, sino para casi todos los demás deportes. Y son resistentes, livianos, hechos en policarbonato, con la debida protección contra los rayos solares.

Los de la calle Todo el mundo debería usar gafas con un buen nivel de protección contra el sol. Y al igual que lo que sucede con la piel que debe ser protegida aún en los días nublados, esas gafas deben llevarse de manera permanente cuando se está a la intemperie.

Sin embargo, existe un gran inconveniente y es su precio. Los lentes que incluyen un filtro no están al alcance de todos los bolsillos.

A este respecto, existe un concepto erróneo según los optómetras: la gente cree que todo lente oscuro protege contra el sol , dice Rodrigo Belalcázar Ardila, director científico de la Fundación Universitaria San Martín. Así, se escoge cualquier tipo de lentes, vendidos en cualquier parte, aún en los puestos ambulantes, en la calle. Y lo que se economiza en el precio de los lentes, se desperdicia en la salud de los ojos...

No es en sí el bajo precio lo que demerita las gafas.

El asunto va mucho más allá, y es muy sencillo comprender: la tecnología requerida para incluir en el cristal o en el plástico un factor de protección es costosa y lentes comprados en cualquier local comercial, sin respaldo médico ni garantía, no son producidos con tal tecnología y por consiguiente, no cumplen una función apropiada.

Se convierte en un adorno para salir a pasear.

Los cristales, como se recuerda, se forman por compresión de la arena. En el proceso de producción, se van mezclando distintos materiales que son los que cumplen la función de filtración. Entre estos elementos está el plomo, especialmente apropiado para captar la luz UV.

Pero el filtro no siempre va incluido como componente del cristal. En muchas ocasiones -y esto aligera el precio- va incorporado como una capa muy delgada que se adhiere al lente.

En el primer caso, el cristal tiene un color amarilloso y su calidad es superior. En el segundo caso, el filtro superpuesto tiene poca duración es frágil, se opaca y se daña con facilidad.

Ya no es moda No, ya no debe ser cuestión de vanidad ni de moda. La protección de los ojos debe ser cotidiana, especialmente en países ecuatoriales como el nuestro. Y para que esa protección sea efectiva, los lentes deben llevar las siguientes características.

* Incluir filtro de luz UV * No distorsionar la imagen * Seguir con fidelidad la curvatura de la córnea y remediar lo mejor posible cualquier defecto de visión que tenga la persona.

* Ser resistentes.

Existen dos tipos de lentes básicos: los de cristal y los plásticos.

Los de cristal tiene la ventaja de ser hechos de un material de muy alta calidad. Son resistentes a los rayones, pero ofrecen el riego de quebrarse, poniendo en peligro el ojo.

Los plásticos son más prácticos requieren de menos cuidado porque son más resistentes a la ruptura, son livianos, menos costosos, pero su calidad óptica suele ser inferior. Además, se rayan con facilidad.

De todos modos, cualquier tipo que se escoja puede ser conveniente siempre y cuando realmente ofrezca protección. Cuando no se usan lentes, a largo plazo los problemas varían y entre ellos se incluyen los pterigios, neoplasias, degeneración corneal, catarata.

No sólo el sol Los rayos solares pueden ser los principales culpables de los problemas que se detectan en los ojos.

Pero también influyen la polución ambiental, los desechos y tóxicos. Otro factor que interfiere es la altura: la incidencia de enfermedades oculares ha aumentado notablemente en la meseta cundiboyacense.

Y existe otro hecho fundamental que obliga a prever una protección adecuada para los ojos: el uso del computador.

Los optómetras no sólo aconsejan colocar frente a la pantalla un filtro protector, sino también llevar lentes especialmente formulados para tal fin.

De hecho, las radiaciones de las pantallas, cuando no son filtradas de manera completa, producen en los ojos cansancio, enrojecimiento, ardor, lagrimeo. También dolor de cabeza, aunque este puede no deberse sólo al esfuerzo que se hace frente al computador sino a una posición inadecuada de la cabeza y la espalda.

Ahora bien, para quienes por distintos motivos (incluida la vanidad) no soportan el uso de anteojos, se encuentran los lentes de contacto.

Aunque les falta aún bastante camino por recorrer, estos se han perfeccionado de tal forma que se les encuentra en una multiplicidad de presentaciones. Como lo explica la optómetra Beatriz Posada, los hay duros, blandos, de color, desechables o de reemplazo frecuente.

Pueden corregir casi todos los problemas y defectos visuales y muy pronto estarán también aptos para ofrecer una visión bifocal.

Además, muchos de ellos incluyen el filtro protector contra los rayos UV. Si usted los aguanta -porque de todos modos son un cuerpo extraño en el ojo- no dude en adoptarlos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.