SIGUE ABAJO INTERÉS POR EL CRÉDITO

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A pesar de los menores costos del dinero en el sistema financiero

02 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Durante el primer trimestre de 1997 el crecimiento del PIB del sistema financiero colombiano fue negativo en 3,8 por ciento. Y no es para menos, si se tiene en cuenta que su principal actividad, el crédito, viene de capa caída . Esto, sin embargo, no quiere decir que el sector crediticio consolidado esté perdiendo, si se tiene en cuenta que en el período enero-marzo sus utilidades crecieron 49 por ciento, frente a igual lapso de 1996, al totalizar 235 mil millones de pesos.

Mientras que el crecimiento anual de la cartera de créditos del sistema financiero cerró al 43,7 por ciento en 1994 y en 1995 alcanzó el 44,6 por ciento, hoy esa variación no alcanza el 22 por ciento.

El comportamiento a la baja en la cartera del sistema financiero podría ser considerado paradójico si se tiene en cuenta que entre 1994 y la fecha, el costo del dinero ha caído por lo menos 13 puntos, como quiera que hace tres años las tasas de interés para los préstamos de consumo a 36 meses alcanzaron el 48 por ciento efectivo y hoy promedian el 35 por ciento.

Pero cuando analistas y observadores en general tratan de hallar las razones que llevan a los colombianos a preferir no endeudarse más, deja de ser una paradoja el menor nivel de las tasas de interés frente al menor crecimiento de la cartera.

Al buscar las posibles respuestas a la pregunta Por qué los colombianos no piden prestado? -Por lo menos al sistema financiero- comienza a confirmarse la teoría que señala que no es la tasa de interés la única variable de decisión para tomar un crédito , sino que muchas razones confluyen.

Para el analista, director de Tesorería de Moneda Extranjera del Banco Uconal, Luis Alberto Guasca Camargo, hoy los colombianos tienen un nivel suficiente de deuda que les impide pedir más plata prestada, a pesar de las menores tasas.

En efecto, quienes tomaron un crédito para consumo (ya sea para carro, para viaje o porque recibieron y coparon nuevas tarjetas de crédito) aún lo están pagando, y no tienen ingresos adecuados para asumir nuevos préstamos, anotó Guasca Camargo.

El presidente de la Asociación de Compañías de Financiamiento Comercial, Javier Fernández Riva, coincidió con la explicación del funcionario de Uconal, al considerar que la capacidad de endeudamiento de los colombianos es hoy muy baja. La perspectiva de desempleo, es decir la alta probabilidad de quedarse sin trabajo, el hecho de ya no tenerlo, o porque en su núcleo familiar hay personas en esa circunstancia, son razones de peso para que se opte por no tomar un préstamo.

Entorno macro Hace tres años, cuando el costo del los créditos alcanzó incluso niveles del 50 por ciento pero la cartera crecía a promedios del 44 por ciento, el desempleo apenas bordeaba el 7,9 por ciento, en una economía que crecía a niveles superiores al cinco por ciento. En 1994 la variación del PIB fue del 5,7 por ciento y en 1995 del 5,28 por ciento.

Hoy el desempleo se acerca al 13 por ciento, mientras que la economía ingresó en la etapa de la recesión con dos trimestres continuos de caída del PIB.

La tasa de cambio real se mantiene a la baja, con lo cual los productores colombianos pierden competitividad reduciendo así los incentivos para que la inversión se reactive. Esto es causa de incertidumbre en las empresas, frenando planes de expansión que significan menores posibilidades de empleo.

Más personas sin trabajo significan menor consumo por ausencia de ingresos y la baja del consumo daña la demanda agregada (suma de los consumos de todos los individuos en la economía) que fue una de las causas para que el PIB cayera 1,22 por ciento durante el primer trimestre de 1997.

Pero no todo está perdido. El hecho de que haya caído la economía no significa que el futuro será desastroso, la cosa deberá mejorar, aunque no aceleradamente. El bajo crecimiento debe haber tocado fondo , confió Javier Fernández.

Hay salida? Conocidas las causas del menor ritmo del crédito, a pesar de la tendencia hacia menor costo del mismo, y bajo el entendido de que la demanda presiona crecimiento económico Dónde está la solución? Los bancos están dispuestos, y tienen recursos, para otorgar nuevos créditos. Sin embargo, la falta de solvencia de los deudores no les permite adquirir más deudas, no sólo por lo arriba mencionado, sino porque muchos se han colgado (el 25 de abril la cartera vencida llegó al 8,1 por ciento, cuando en 1996 no superaba el cinco).

Los bancos están evaluando mecanismos para que su principal activo vuelva a tomar rumbos ascendentes. La solución más inmediata (que de paso reactivaría la demanda), porque generar empleo es de más largo plazo, está prestar más dinero a los actuales deudores, a través de la figura de la refinanciación.

Así, por ejemplo, a un deudor que tomó un préstamo de consumo a finales de 1994, y le falta pagar un millón de pesos, la entidad financiera podría prestarle tres millones para que cancele el saldo de la deuda y se quede con dos millones para que los utilice en libre inversión.

Sin embargo, sería necesario un cambio en las reglas de juego por parte de la Superintendencia Bancaria que mantiene normas obligatorias para permitir tales operaciones, como que el deudor debe abonar un porcentaje a la deuda para hacerse candidato a una refinanciación.

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