LA BALA COLOMBIANA NO HA TERMINADO SU CARRERA

LA BALA COLOMBIANA NO HA TERMINADO SU CARRERA

Cada mañana, muy temprano, montado en su caballito de acero, la bala colombiana se prepara como en sus buenos tiempos. Sube, baja y da instrucciones a sus jóvenes pupilos.

26 de abril 1997 , 12:00 a.m.

Después de recorrer 80 kilómetros por las empinadas carreteras del norte del departamento, a Luís H. lo espera otra jornada de trabajo: la de vendedor en su almacén de bicicletas.

Su tarea como instructor de ciclismo desde hace 14 años, se combina con los negocios. A las 8:00 de la mañana es el mejor gerente, vendedor, secretario y mecánico de su almacén en Tuluá, que con mucho honor, lleva su nombre, Luis Hernán Díaz.

Yo aquí soy el todero, muchas veces tengo que decirle a los amigos que me ayuden a atender, porque estoy todo engrasado o cuando se me llena el almacén , comenta y esto ocurre casi siempre, pues es considerado el mejor mecánico de bicicletas de la ciudad.

A las 7:00 de la noche cierra su negocio y de compartir su amor con cinco mujeres: su esposa y sus cuatro hijas, la mayor de 24 años y la más pequeña de 4.

Cualquiera pensaría que iba en busca de su hijo varón. Pero como dice el profe Luis H. Dios no me quiso dar un hombre que sacara mi vena deportiva, pero en cambio me dio cuatro hermosas mujeres, que aunque no se si vayan a ser ciclistas, yo las apoyaré en cualquier decisión , dice.

Ahora tiene 53 años y recuerda esa época de oro cuando participó en más de 300 competencias.

Viajó a 18 países representado a Colombia. Ser llamado La bala colombiana se comprueba en las 250 competencias en que alzó los brazos rodeado de hermosas mujeres y brindó con fina champaña.

De esos 250 trofeos quedan unos 20. La madera con que anteriormente se hacían los galardones, se los ha ido comiendo la polilla.

Pero el inició como deportista para este bugueño, tulueño de corazón, no fue fácil.

A los 21 años no sabía para donde pegar y mientras buscaba empleo, me iba con mi hermano Jaime a practicar ciclismo, pero al escondido me iba en la bicicleta de turismo de mi papá .

Y así pasaron seis meses hasta que lo pillaron Mi papá me regaló una vieja bicicleta novato que tenía como siete soldaduras, pero con ella triunfé en 18 eventos regionales .

En 1967 corrió en la primera Vuelta a la Juventud, luego vinieron las competencias nacionales. Participó en 18 Vueltas a Colombia.

Era usual que en cada Vuelta, Luis H. se levantara más temprano que sus compañeros y en el sitio de salida también lo hacía de primero por esto me llamaron dizque El pajarito madrugador , dice sonriendo.

En 1969, le empezaron a llamar La bala vallecaucana y después La bala colombiana y así se quedó.

Aunque no precisa las fechas de sus triunfos internacionales, recuerda sus campeonatos en los Juegos Bolivarianos en Maracaibo (Venezuela), los centroamericanos de Panamá, y en los Panamericanos de Cali en 1971, lo mismo que en Francia, Italia, Barcelona y Munich, donde ocupó los octavos lugares.

Del ciclismo profesional sabe muy poco; sólo reconoce que se ha perdido la fiebre por este deporte que tanta satisfacción ha dado a los colombianos.

Sólo hoy, cuando la Vuelta a Colombia pise territorio vallecaucano, escuchará la transmisión por radio para saber cómo van las posiciones, después, les perderá la pista.

No lo hago por nostalgia, sino porque me mantengo muy ocupado .

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