LA JEFATURA ÚNICA

LA JEFATURA ÚNICA

Para no provocar en él sonrisas escépticas, nos cuidamos de utilizar palabras ampulosas, elogios excesivos o alusiones históricas de sentido hiperbólico al hablar de la posible jefatura única del ex presidente Alfonso López Michelsen. Pero dejamos en claro que cualquier elogio lo merece. A la política y a la política buena nos referimos-- hay que aplicarle una dosis grande y generosa de realismo. Política sin realidad puede obedecer a intenciones buenas u óptimas pero con pocas posibilidades de éxito. Ofrecemos nuestro apoyo a la candidatura del ex mandatario como director único del partido, por estar convencidos de que rodean a tan ilustre figura cualidades no muy comunes en nuestros compatriotas es bueno confesarlo, y tampoco en los medios extranjeros. A López lo distinguen condiciones brillantes, a veces excepcionales, pero sobre todo necesarísimas para el momento que vive el país. En su carta al presidente del Congreso, Aurelio Iragorri, expone claramente la intención de plantea

06 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Va a dirigir el partido para imprimirle a lo que con justicia llama la Reforma Gaviria , un sentido eminentemente liberal, como lo ha querido el Presidente de la República, doctor César Gaviria. Con sentido realista, el ex presidente López denomina con el apellido del mandatario la histórica reforma. Es justo, porque el presidente la patrocinó, la conformó, y su Gobierno va a presentar un proyecto acorde con el ideario liberal del primer magistrado. En sana lógica, la dirección del ex presidente López es la pieza apropiada para que el conjunto funcione a pleno vapor, con sentido patrio y pensando en que lo que allí se acuerde serán los parámetros del partido liberal en el futuro.

Hoy ciertamente el liberalismo se encuentra maltrecho por circunstancias previstas e imprevistas, pero fáciles de enmendar. Como partido mayoritario, decisivo en la creación de la historia del país y factor fundamental en lo que es hoy una nación moderna, es indispensable que recobre su liderazgo intelectual, sus programas y sus banderas. La Constituyente y lo refleja muy bien el ex presidente-- se va a centrar en una confrontación ideológica sobre dos conceptos político-administrativos. La estatización total busca ganar y sentar sus bases. Frente a ella, una privatización absoluta aspira a restar al Estado su eficaz capacidad de acción y de control. Nada de esto es bueno y el liberalismo, leal defensor de una prudente y sana actividad del Estado, cuando sea necesaria, tiene la obligación de actuar como fiel de la balanza, para lograr el bienestar de todos los colombianos.

Al ex presidente López le cupo en suerte tener las condiciones precisas para el momento preciso. Es un constitucionalista de peso completo. Lo ha probado a través de estudios bien conocidos, en el desempeño de la cátedras, en el ejercicio parlamentario, en la jefatura del Estado. Además posee un excepcional y sobre todo original talento político. Si estas condiciones no fueran suficientes para que el liberalismo lo proclame por unanimidad, entonces quién?

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