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PELIGRO!: BOGOTÁ ACABA CON EL VERDE

PELIGRO!: BOGOTÁ ACABA CON EL VERDE

...Destruir las plantas que entapizan las calles es lo mismo que aniquilar los principales agentes de nuestro bienestar . Así lo había advertido ya en 1802 José Celestino Mutis, quien intentaba hacerle entender a las autoridades de la época la necesidad de conservar las zonas verdes de Santa Fe.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Hoy, 188 años después, se comprueba que en nombre del desarrollo se está arrasando con la ciudad. Se ha pasado del antejardín al parqueadero, de las materas al muro, de los jardines interiores a las flores de papel, de los solares a más habitaciones, de los parques arborizados a las plazas encementadas, de los cerros verdes a las montañas grises sembradas de concreto.

Estos hechos, insignificantes para algunos, son la causa principal del deterioro de la forma de vida del bogotano, habitante de una ciudad insoportable, con alta contaminación ambiental, ruido y trancones...

De ahí que diferentes grupos de investigadores se han dedicado a medir las consecuencias de la pérdida de naturaleza.

En zonas de alta concentración que carecen de espacios verdes, la gente vive neurótica, de mal genio, sus relaciones familiares y su salud se deterioran y su capacidad de trabajo no es la misma , dice Rodrigo Parra, sociólogo de la Universidad Nacional.

Dice Parra que estudios sobre la violencia familiar arrojan resultados como es el que la mayoría de conflictos se suceden o comienzan en la cocina o en la alcoba, donde no hay flora.

En general, se concluye que en las grandes ciudades el pésimo estado ornamental y la falta de buenos parques y zonas de recreación también inciden en el comportamiento violento de la persona. Tal es el caso de Medellín, una ciudad con gran déficit de zonas verdes.

La capacidad productiva de la persona también se ve afectada. Está demostrado que esta se reduce en ambientes saturados de elementos artificiales e inhóspitos de naturaleza.

Pero el problema no es solo ruido y gases. También es lo que lingistas llaman grados cero de polución. Es decir, la falta de sonidos naturales como el trino de los pájaros, el batir de las ramas de los árboles por el viento y hasta el canto de los gallos.

Lo que ocurre es que el hombre, en tanto animal, procede de la evolución de la naturaleza y la mayor parte de su existencia la ha pasado en ese ámbito. Por eso el verde nos hace falta, porque es la fuente de cariño y bienestar para el hombre , dice Carlos Uribe Celis, sociólogo y profesor de la Universidad Nacional.

Quizás los pronósticos de Mutis no eran tan exactos como estos, pero en términos generales sí preveían esto. De ahí que pidiera tener muy en cuenta, en el desarrollo de la futura ciudad, la preservación de jardines, antejardines y todo espacio verde.

Esos elementos son microclimas que facilitan la circulación del aire, el control de la temperatura, el cambio del aire contaminado por el fresco, la reducción de la contaminación por ruido y, tal vez lo más importante, la vida agradable , manifiesta Mario Avellaneda, jefe de la división de ordenamiento ambiental del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente (Inderena).

Pero deacuerdo con un estudio realizado por Edmundo Pérez, profesor de Urbanismo de la Universidad Nacional, esos espacios están en vía de extinción. En la actualidad a cada bogotano le corresponden 5.3 metros cuadrados de zona verde, con el agravante de que, en la mayoría de los casos, son áreas deterioradas y la proporción va en descenso. El nivel mundial óptimo es de diez.

Pero el problema al parecer no es tanto de cantidad sino de calidad. Según Katharina Loewe, de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Paisajistas, la falla está en que los parques, las mayores porciones de zona verde, están mal concebidos y no son más que lotes casi vacios que no le brindan opciones al visitante.

No es que deban tener equipamentos sofisticados, es la necesidad de utilizar la naturaleza: árboles, plantas menores, instalar bancas, hacer caminos y en fin crear diferentes espacios de esparcimiento. Esto, tanto para grandes parques como para los de barrio, los más abandonados , dijo Loewe. Depredadores? En esa misma canasta de fallas está, y pesa, la explotación irracional del espacio urbano.

Durante los últimos diez años el uso de la tierra se ha envilecido en términos de querer sacarle el mayor producto pero sin tener en cuenta el interés colectivo del manejo de los espacios.

Si bien es cierto que esta es una ciudad en pleno desarrollo y que es lógico que su dinámica genere cambios, también lo es el que se debe lograr un equilibrio cemento-naturaleza.

Además, es evidente que no se hacen cumplir las normas que existen y que racionalizan ese crecimiento y que la ciudad carece de una verdadera política ambiental.

Hay muchas normas de Planeación Distrital al respecto, pero no se cumplen. El Acuerdo 2 de 1980, por ejemplo, define el antejardín como un área libre y privada sobre la cual no se permitirá ningún tipo de construcción, y que además debe estar arborizada.

Asimismo, el artículo 24 del decreto 1131 de 1986, señala que para uso comercial en primer piso, el antejardín deberá ser tratado como zona dura, densamente arborizada y sin cerramientos .

Y para casos en que se permita hacer zona de parqueo, el decreto 1824 de 1985 en su artículo noveno, determina que se puede utilizar el 75 por ciento del área con la obligación de arborizar el 25 restante. Además, no se pude cubrir.

Pero en la realidad nada de esto se cumple y menos se hace cumplir. Como se ve, la solución no es decretar más sino hacer efectivas las normas que hay.

Además, es necesario analizar la situación que al respecto se vive en diferentes zonas de la capital centro y sur deteriorado, norte en proceso, para definir una respuesta apropiada a cada caso, sin olvidar que puede haber desarrollo en armonía con la naturaleza , dijo Loewe.

Mientras que Mutis concluía: Y destruidos estos los jardines, antejardines y demás zonas verdes qué más resulta?... Queda pues, a mi entender, suficientemente demostrada la proposición, que lejos de contribuir a la limpieza y desarrollo de la capital el empeño de agotar la grama y plantas menudas de sus calles, es absolutamente contrario a las miras del superior gobierno en lo físico y político . Qué hacer - La ciudad debe recuperar y mejorar la calidad de la red de zonas verdes y parques, la arborización de las avenidas y la posibilidad de que la comunidad participe en estas obras. Hay que volver a la época de los jardines y antejardines. - Hacer cumplir las normas existentes. - Idear planes concretos de rehabilitación de zonas deterioradas. Cada problema requiere de una solución concreta. No puede haber soluciones generales. Reformar el sistema de transporte masivo de tal forma que se reduzca el número de vehículos circulantes y la concentración de gases. Los árboles son los grandes olvidados Más de medio millón de vehículos en contínua operación y el 25 por ciento de la industria nacional asentada en esta capital operando, la mayoría, sin los controles debidos, son las principales causas de la contaminación ambiental en Bogotá.

Según datos del Ministerio y la Secretaría de Salud, en la mayor parte de la capital el aire alcanza promedios de más de cien unidades de gramo por metro cúbico, cuando el máximo permitido es de 76.80. En ruido, estamos casi en la misma proporción.

Asimismo, según estas fuentes, las Infecciones Respiratorias Agudas ocupan el tercer y cuarto puestos entre las principales causas de morbilidad y mortalidad en el Distrito. Esas infecciones son producto principal de esa contaminación.

Reducir estos niveles es preocupación de las autoridades. Por eso hablan del trabajo que realizará en la capital la misión de científicos japoneses y de la instalación de equipos de medición y control. Sinembargo, han olvidado uno de los principales elementos que podrían utilizar: la vegetación, especialmente los árboles.

Según Katharina Loewe, un árbol puede extraerle al aire mil kilos de polvo por año. Este se acumula en la superficie del follaje y cae con la lluvia. Asimismo, los gases de combustión se reducen ya que casi siempre están adheridos a la partículas de polvo; mientras que el dióxido de carbono es absorbido directamente por las hojas de las plantas .

Igual sucede con la contaminación por ruido, ya que la vegetación actúa como barrera y reduce la intensidad de las ondas.

Pero sería ilógico creer que sólo los árboles son la solución. A partir de determinadas densidades de contaminación, ellos no pueden cumplir su función. De ahí que sea necesario combinarlas con otras medidas , concluyó Loewe.

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