VIOLENCIA PERFORA A CUPIAGUA

VIOLENCIA PERFORA A CUPIAGUA

Desde hace diez días las actividades en el municipio de Aguazul (Casanare), donde se levanta un gran complejo petrolero que permitirá extraer y procesar las grandes reservas de petróleo encontradas en el campo de Cupiagua, se encuentran paralizadas.

01 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Cerca de 1.400 trabajadores enganchados por más de diez compañías de servicios petroleros a las que la multinacional British Petroleum contrató para desarrollar las labores de perforación de pozos y construcción de líneas de flujo, han dejado de ir a los campamentos y sitios de labores por temor a ser asesinados.

El pánico comenzó a cundir desde hace dos semanas cuando se hicieron públicos una serie de panfletos reivindicados por el Eln, grupo guerrillero que opera en la región, en los que anunciaba que las instalaciones petroleras y el personal que trabaja allí se convertían en objetivo militar de la subversión.

A las amenazas, se sumaron llamadas intimidatorias contra los familiares de muchos trabajadores y varios ataques terroristas contra vehículos y equipos de las compañías de servicios. En los hechos, dos personas murieron y otras cuatro quedaron heridas.

Como consecuencia de esas demostraciones violentas, los obreros petroleros, oriundos en su mayoría de la región, dejaron de asistir a los sitios de trabajo mientras que los buses que los transportaban hasta los campamentos comenzaron a suspender el servicio por el temor a ser objetos de nuevos atentados.

Según los voceros de la British Petroleum, la parálisis en Cupiagua iba en aumento esta semana: cuatro pozos que se estaban perforando han sido literalmente abandonados mientras que la construcción de las diferentes facilidades que hacen parte de la Central de Procesamiento (un complejo petrolero al que llegará el petróleo y de donde será enviado a los oleoductos) se encuentran suspendidas.

Hasta ahora, la situación no ha afectado significativamente los cronogramas de ejecución de la obra. Sin embargo, hay preocupación porque el ambiente de inseguridad se prolongue por mucho tiempo y los trabajos se dilaten.

Para la próxima semana varias compañías subcontratistas se preparan a cancelar temporalmente los contratos de cerca de 1.000 trabajadores petroleros que laboran en los diferentes frentes de la obra.

El anuncio de suspensión de pagos ha hecho que la gente comience a reaccionar y algunas compañías dicen que se puede garantizar una reactivación del proyecto desde el próximo martes.

El temor se ha creado sobre todo por la ola de rumores que se propagaron entre los trabajadores, porque uno le decía a otro que el comunicado de la guerrilla implicaba que tarde o temprano los iban a asesinar , dijo un vocero de la BP.

Sin embargo, algunos observadores, como el presidente de Ecopetrol, asocian la intensificación de la violencia con el control político que, ante la cercanía de las elecciones, diferentes grupos extremistas quieren tener sobre una región que va a manejar millones de petrodólares en los próximos años. (ver entrevista) Sea cuál fuere la explicación, para otros analistas cercanos a las compañías de servicios es muy coincidencial que el próximo martes el Concejo de Yopal haya citado a las diferentes petroleras que operan en la región (BP, Kelt y Lasmo) para que rindan cuentas sobre la cantidad de personal que están empleando, cuántos están gastando en la mano de obra, cuánto han comprado y dónde están pagando impuestos como los de industria y comercio.

Mientras tanto, diferentes sectores de la comunidad han hecho un llamado para deponer los ánimos.

Con la amenaza se está atentando contra el derecho sagrado del trabajo. Un puesto de trabajo significa el sustento de una familia, de cinco personas en promedio. La situación que se nos presenta con la quema de seis buses que prestaban servicios a las instalaciones vecinas a Aguazul es algo que no puede dejarnos indiferentes a los que queremos tanto esta región. Allí están en peligro de perderse 1400 empleos directos, como quien dice que serían 7000 personas que quedan sin sustento. En un momento del país en que el empleo se está volviendo escaso y el número de los desempleados es francamente alarmante, este caso se torna doloroso , dice el obispo de Casanare, Olavio López Duque.

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