LAS COMPOTAS, UN ALIMENTO PARA SABOREAR

LAS COMPOTAS, UN ALIMENTO PARA SABOREAR

Alimentar a los bebés no es solo cuestión de darles cosas nutritivas. A través de los alimentos ellos también van conociendo el mundo y aprendiendo a distinguir texturas y sabores. Por eso, las compotas son mucho más que licuar una fruta o destapar un frasco. Además de ser un complemento de la leche materna, permiten al bebé conocer el sabor de las frutas, las verduras y las carnes.

25 de febrero 1997 , 12:00 a.m.

Según la nutricionista infantil Alicia Cleves, al rededor de los cuatro meses los bebés pueden comenzar a comer compotas con una textura más bien líquida, pues hasta el momento el bebé solo conoce la leche materna.

Es preferible que sean compotas de frutas naturales no ácidas porque ellas poseen un nivel alto de agentes alergénicos que pueden generar alergias en los pequeños. Se recomienda utilizar pera, manzana, plátano, guayaba y evitar los cítricos (naranja, limón), las fresas y el tomate de árbol , dice la nutricionista.

La mejor forma de prepararlas es pelar la fruta, agregar un poco de agua y licuar. No se recomienda ponerle azúcar, para que así el bebé pueda distinguir los sabores reales de las frutas. Tampoco combinarlas por lo menos al principio para que él aprenda a qué sabe la manaza y a qué la pera.

A los cinco meses se le puede dar compotas de cereales (arroz, trigo, cebada) e incluso de pan con leche. Estas ya son un poco más espesas para que el bebé reconozca otras texturas.

A partir de los seis meses, según la nutricionista, hay que compensar una deficiencia de hierro, por lo que se le deben dar compotas de alimentos que contenga este nutriente como las carnes magras (pollo sin piel y de res), que tienen un alto contenido de proteínas y hierro. En su preparación (cocinar y licuar) se recomienda no usar condimentos o si acaso sazonar con productos naturales (cebolla, tomate).

También se pueden hacer compotas de verduras (se cocinan en poca agua y se licúan) que dan fibra y vitaminas al bebé. Las verdes proporcionan vitaminas del complejo B y las amarillas vitamina A (zanahoria, auyama).

Una vez el niño asimile los diferentes sabores y texturas de cada alimento se pueden entrar a preparar combinaciones: cereales con carne (pollo con arroz, por ejemplo), carne con una verdura, frutas...

Cuando comiencen a salir los dientes hay que permitirle al bebé que coja y muerda los alimentos en trozos pequeños para que siga reconociendo diferentes texturas, le dé fuerza a sus encías y desarrolle la sensibilidad.

El momento de la comida debe ser muy agradable para el bebé. Así se evitan problemas de inapetencia y futuras complicaciones en la alimentación , comenta la doctora Cleves.

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