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LA NUEVA CAMPAÑA LIBERTADORA

LA NUEVA CAMPAÑA LIBERTADORA

Qué quiere decir un fujimorazo a la colombiana? Muy sencillo: hacer algo parecido a lo que hizo Fujimori para pacificar su país, sin romper el Estado de Derecho.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
25 de octubre 1996 , 12:00 a. m.

Y qué quiere decir sin romper el Estado de Derecho? Quiere decir que Colombia tiene una larga tradición democrática que se basa en el respeto a la Constitución, y que cualquier acción que se tome no debe violar la ley. Si la ley es un obstáculo para alcanzar la paz, se cambia. Pero no se viola.

Este concepto tan sencillo, esbozado en la asamblea de Anif, dio lugar a todo tipo de interpretaciones. Algunas producto de la mala fe, otras del cinismo, y otras de la simple bobería.

EL TIEMPO tituló: Noemí dice no a las dictaduras . Quién diablos ha hablado de dictaduras? El presidente Samper responde que él no tiene esa solución en mente porque es respetuoso de la Constitución . Nadie sugirió irrespetar la Carta, y mucho menos que fuera nuestro Alan García quien liderara ese proceso. Infortunadamente perdió su poder de convocatoria.

Para que quede claro lo que se dijo en Anif, y no haya lugar a malos entendidos o torcidas interpretaciones, lo mejor es resumir la propuesta.

Se trata de una nueva campaña libertadora que tenemos que adelantar todos los colombianos con coraje y decisión para liberar a nuestro país de la violencia y de la pobreza.

Para ganarle la guerra a la violencia hay cerca de 20 puntos sobre los cuales mucho se ha hablado y discutido. Pero como gobernar es escoger y decidir, los siete puntos prioritarios serían los siguientes: 1) Involucrar a la sociedad civil. Si estamos en guerra nadie puede pretender que su vida no se vea afectada y los sacrificios deben distribuirse en forma equitativa. Mientras más alto el estrato, más grande la cuota de sacrificio, lo que a la larga es una inversión.

2) Adoptar una política de Estado. Toda estrategia, sea militar o de cualquier índole, necesita continuidad. No se debe cambiar de rumbo con cada gobierno o con cada ministro.

3) Reformar el marco legal. Si estamos en guerra, necesitamos leyes para la guerra. Simple sentido común.

4) Mejorar eficiencia militar. Esto tiene que ver tanto con la forma como se invierten los recursos como con el funcionamiento del aparato militar mismo.

5) Desarrollar una política exterior consecuente. Las guerras se ganan o se pierden en el campo de batalla y ante la opinión pública. Es imperativo neutralizar la política exterior de la guerrilla que ha sido muy efectiva.

6) Crear tribunales especiales. No es posible como lo denunció la Comisión de Gasto Público que de 5.000 guerrilleros entregados a la Justicia, 4.800 hayan quedado libres para volver a empuñar las armas. Por otro lado, es importante también garantizar el respeto por los derechos humanos.

7) Concentrar la acción militar. Este punto es clave. Hay que ir liberando departamento por departamento, uno por uno. Después de liberados se debe dejar la suficiente fuerza pública en cada departamento, con grupos de autodefensa controlados por el Estado, para que como su nombre lo indica defiendan el territorio de cualquier incursión nueva. Los grupos de autodefensa no deben tomar la ofensiva.

Por supuesto hay mucho más qué hacer, pero estos serían los puntos más importantes.

La otra cara de esta nueva campaña libertadora, tan importante o más que la militar, sería en el frente social. Toda oleada militar debe ir acompañada de una oleada económica y social que le dé a la gente oportunidades de conseguir empleo, educarse y progresar. Es fundamental entender que en Colombia existen 17 millones de personas que viven en las peores condiciones de pobreza.

Una guerra necesita una economía de guerra. Se debe desarrollar un plan especial de acción para cada departamento, donde el Estado y la empresa privada en forma conjunta inviertan en infraestructura, en la creación de nuevas empresas, y en la generación de millones de empleos adicionales.

Hay que crear estímulos tributarios especiales, inversiones forzosas, y otras formas de intervención del Estado que nos permitan realizar un mini plan Marshall para cada departamento. Se puede hacer. Se ha hecho en otras partes. Se financia con los dividendos de la paz que son enormes. Y es una magnífica oportunidad para dar un salto al desarrollo.

Nada de esto es improvisado. Es el producto de mucha investigación y mucho estudio con gente experta en estos temas. Se analizaron casos exitosos y malogrados para aprender de sus experiencias.

Cuando los colombianos se empeñan en un propósito común, siempre lo logran. Qué mejor propósito que lograr la paz, para encauzar todas nuestras energías hacia el desarrollo y la prosperidad de nuestra patria en un mundo cada vez más interdependiente y globalizado? Pero en el fondo lo que se necesita, como diría Churchill, es resolución. Porque con liderazgo y resolución se mueven montañas. Y con ese liderazgo y con resolución saldremos adelante para tener un país en paz, pujante y próspero cuando entremos al próximo milenio, que está a solo 1.162 días.

(Para envío de correspondencia visite nuestro home page: www.buengobi.org)

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