CACHACOS ANTE COSTEÑOS, HOY

CACHACOS ANTE COSTEÑOS, HOY

Inusitada expectativa cobró el Antioquia Vs. Huila de las 11 de la mañana de hoy en El Campincito, mientras el Bogotá Vs. Atlántico de las 4 de la tarde en El Campín, se mantiene como el clásico de la segunda jornada del Nacional de Fútbol sub-23, por la Copa Lanier. La fecha la complementan Quindío y Norte de Santander, a las 2 de la tarde en El Campín, dos alicaídos perdedores que curiosamente adornaron su debut con sendas expulsiones. Una de los cafeteros (Carlos Arias) y dos por los motilones (Flórez y Céspedes). Las tres bien merecidas.

06 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Los paisas vienen de ganarle 1-0 a los costeños con un golazo de Farley Hoyos, quien llegó como el ángel salvador desde el banco: en su primer contacto con el balón sacó un taponazo a 20 metros y el balón se metió por el ángulo superior derecho del arquero Blanco. Fue a los 21 minutos del complemento.

Los opitas recuerdan aún la genialidad de Manuel Valencia para celebrar el triunfo 1-0 sobre Quindío en las postrimerías de un juego que ya pintaba para el 0-0. Pero el morocho llegó hasta el fondo, hizo un amague que dejó tendido a Edison Torres y le entregó preciso a César González, quien con pierna zurda doblegó a Robert González.

La atracción dominical es el duelo de cachacos y costeños, a las 4 de la tarde en El Campín. Por tradición y por momento actual.

Un Bogotá que no tuvo contemplaciones para apabullar a Norte de Santander 6-0 para un feliz estreno del título.

Porque además de las seis dianas, otros dos gritos se estrellaron contra los postes y por lo menos cinco más se ahogaron en las intervenciones del arquero Gómez. Fue un paseo.

Claro, un festín propiciado por los propios motilones que trastocaron el valor de su famosa garra y sacrificio por la violencia. Y en esos desdoblamientos enfurecidos, perdemos todos...

Norte de Santander que se quedó con 9 hombres para tratar de salvar un honor ya pisoteado por dos patadones (Flórez y Céspedes) que inmediatamente valieron la roja. Y vapuleado también por las incitaciones a cargo del delegado Maldonado y el técnico Contreras, que en estas divisiones se cree que deben estar para construir y no para destruir.

Pierden los propios jugadores, quienes ven cercenada esta envidiable oportunidad de mostrarse: por los menos seis técnicos de equipos profesionales rondaban por los tribunas de El Campín el viernes.

Y pierden además los aficionados, el espectáculo, el fútbol, porque ya era una batalla muy desigual que simplemente sirvió para elevar a Francisco Whitingan a la condición de goleador (3 tantos), aparte de corroborar a Alvaro Torres como volante que pisa el área (2) y a un Juan Carlos Niño que en su acción de gol mostró su transformación como hombre rápido, en piernas y en reflejos.

Ojalá, se exponga ante los ojos del público un mea culpa y podamos sentir el verdadero corazón del fútbol aficionado...

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