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ALTOS INGRESOS, ALTAS TARIFAS DE ENERGÍA

ALTOS INGRESOS, ALTAS TARIFAS DE ENERGÍA

El Gobierno oficializó ayer un reajuste en las tarifas residenciales del servicio eléctrico, que osicila entre el 29 y 88 por ciento, y que afecta exclusivamente a los sectores de mayores ingresos de la población. La medida, catalogada como anti-inflacionaria por los miembros del equipo económico, porque busca reducir el cuantioso déficit fiscal del sector con el fin de evitar emisión del Banco de la República, es adicional a otras alzas como la decretada para la gasolina. El Iva también se piensa ampliar del 10 al 12 0 13 por ciento.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

La nueva política tarifaria elimina el subsidio para la clase alta de la población, pero se mantiene para los de menores ingresos, según explicaron el Jefe del Departamento Nacional de Planeación, Armando Montenegro Trujillo, y el Ministro de Minas, Luis Fernando Vergara.

El sector eléctrico tiene un endudamiento externo que asciende 4.300 millones de dólares, cifra que absorbe cerca del 90 por ciento de los ingresos por la venta de energía.

El subsidio (diferencia que existe entre los costos de producción y los ingresos por suministro al usuario) le representan a las empresas del sector 400 millones de dólares.

Parte de esa suma, se dirige a la población de altos ingresos, lo cual es considerado por el Gobierno como injusto e inequitativo.

La disposición establece, además, que las tarifas para la industria y el comercio de Bogotá, Medellín y la Costa Atántica no serán reajustadas y por el contrario se reducirá el ritmo de crecimiento actual. Bogotá paga las tarifas industriales y comerciales más altas del país, situación que ha provocado una caída en la creación de nuevas empresas. Inclusive, varias de las existentes se están saliendo del perímetro urbano en busca de un servicio más barato o están montando sus plantas propias.

El ajuste implicó también un cambio en los lienamientos de la resolución 86 de 1986, que incorporó el reajuste en las tarifas de los servicios públicos de acuerdo con el aumento en el salario mínimo.

De esta forma, los incrementos se basarán en el crecimiento anual de la inflación, con un puntaje adicional en aquellas ciudades o regiones donde existan rezagos tarifarios.

En la actualidad, la factura aumenta mensualmente en 1.98 pesos sobre la base del consumo. Este cobro se continaurá aplicando para todas las clases sociales, pues corresponde a la política de aumento indexado.

El esquema de determinación de tarifas por inflación y no por aumento en el salario mínimo se extenderá a los otros servicios como aseo, acueducto, alcantarillado y teléfonos.

Hay que tener en cuenta que en los dos últimos años, el aumento en el salario mínimo ha sido inferior al comportamiento de la inflación.

El jefe del DNP no descartó que el Gobierno opte por hacer un nuevo reajuste en las tarifas eléctricas en caso de que el Consejo de Estado dicte sentencia en torno a que las empresas encargadas de suministrar los servicios públicos no pueden cobrar el cargo fijo estratificado.

Este factor, que actualmente hace parte de la factura mensual, le representa a las empresas 60.000 millones de pesos anuales.

Como lo que se busca es logar a toda costa el equilibrio financiero de las entidades del sector, lo que se deja de recibir por cargo fijo se trasladará al volumen consumido.

Montenegro Trujillo indicó que de ser así se buscará un esquema que tenga el menor impacto posible sobre el usuario, repartiendo el porcentaje equitativamente entre todos los suscriptores del servicio.

De todas maneras se presentará ante la máxima corporación de lo contencioso administrativo un recurso de súplica con el fin de evitar que se dicte sentencia. Sistema inequitativo Según el DNP, aunque en algunos casos el consumo de las clases de mayores ingresos sigue ligeramente subsidiado, en el mediano plazo el desfase se eliminará del todo.

Así, en Bogotá la subvención que estaba en 49.24 por ciento y que quedó con el reajuste solo en 4.88 por ciento en el estrato medio-alto, se eliminará totalmente y pagará como mínimo el costo de producción.

Se estima, de acuerdo con el DNP, que las familias de estratos altos han venido recibiendo subsidios mensuales superiores a 7.600 pesos. Aunque cada kilovatio por hora le cuesta al país 30 pesos, los usuarios con mayores ingresos pagan en promedio 22 por kilovatio.

En ciudades como Bogotá, el subsidio es mayor, pues las tarifas se encuentran rezagadas. Pero en adelante pagarán más o menos lo que cuesta la generación: 30 pesos kilovatio-hora.

Sinembargo, los usuarios de ingresos bajos continuará recibiendo el apoyo oficial. En promedio una familia de bajos ingresos paga 5 pesos por kilovatio-hora, cifra inferior a los 30 pesos que cuesta la producción de ese volumen de energía.

Tanto el Ministro de Minas como el jefe del DNP, explicaron que en el nuevo régimen se reconocen explícitamente las diferencias regionales en los costos de transmisión, subtransmisión y distribución del fluído eléctrico y se da un tratamiento especial a las regiones que no disponen de sustitutos energéticos, como es el caso de Medellín.

La reestructuración, según el Gobierno, permitirá hacer una política tarifaria más transparente que irá acompañada de un paquete integrales orientadas a mejorar el nivel de eficiencia de las empresas eléctricas.

Se reforzará el programa de pérdidas (técnicas y robos) que cuestan anualmente 70.000 millones de pesos, se intensificará el cobro de cartera y se reducirán los costos administrativos.

Este tipo de acciones se vienen intentando hacer desde anteriores administraciones, pero realmente los resultados no son satisfactorios.

También el Gobierno tiene el propósito de sustituir el consumo de energía en la cocción de alimentos por gas natural. Es posible que se reviva pronto el proyecto del Gasoducto Central, para traer el centro del país el gas de la Guajira. Antes con salario mínimo, ahora con inflación En el año 1986, a través de la resolución 86, se estableció el esquema tarifario que rigió hasta ayer. Básicamente establecía que los incrementos al usuario en los servicios públicos se regiría con base en el crecimiento de la inflación del año anterior, al cual se iba a aplicar el alza.

Se crearon tres grandes grupos: cargo fijo mensual estratificado, cargo mínimo y cargo por consumo.

En el primer caso se tuvo en cuenta la ubicación por ingresos del usuario, variable según la región; en el segundo existe un costo mínimo que se debe pagar se utilice o no el servicio; y en el tercero se crearon rangos de consumo distribuídos así: de 0-200 KWH, de 201-400, de 401-800, de 801-1600 y de 1600 en adelante). En agosto por ejemplo el consumo de 0-200 costaba $ 7.07 y el de 600 en adelante 44.26 KWH.

Qué cambió: por ahora, el cargo fijo mensual estratificado y el cargo mínimo se mantienen, pero se elevó el cargo por consumo en los estratos medio-alto y alto.

Además, la base de aumentos anuales en las tarifas de los servicios públicos de acuerdo con el incremento en el salario mínimo se cambia por la inflación. Así, si la inflación de 1990 es del 28 por ciento, el reajuste tarifario para 1991 será también del 28 por ciento, más cuatro o cinco puntos adicionales en junio, que se aplicarán en aqullas ciudades y rangos donde exista mayores rezagos. El tope del 28 por ciento se va acumulando a medida que se vayan cancelando las facturas.

Por qué el reajuste?. Según el Gobierno no se justifica que quienes pueden pagar el costo real de producción de energía reciban subsidios. En total el subsidio cuesta anualmente 400 millones de dólares. Además, el sector eléctrico tiene un déficit gigantesco y una deuda que suma 4.300 millones de dólares. Estímulo a inversión Para el Gobierno nacional, no tiene racionalidad que la industria y el comercio paguen tarifas por encima del costo real del servicio, tal como había sido la política del pasado .

El sistema anterior tenía como meta cobrar a industriales y comerciantes tarifas un 25 por ciento más altas que su costo.

Una de los mecanismos de la internacionalización de la economía es la reducción de los costos de producción para que la industria nacional compita en una mejor forma en los mercados internacionales. Además recargos inapropiados y excesivos sobre los sectores productivos repercuten en mayores precios a los consumidores de productos industriales y comerciales.

Como un instrumento de estímulo al establecimiento de nuevos proyectos industriales, el Gobierno definió que en aquellas regiones con tarifas por encima de la meta acordada, el cobro por consumo de energía de las nuevas industrias y las ampliaciones de empresas ya establecidas, utilizará tarifas equivalentes a la meta definida nacionalmente, o sea el 110 por ciento del costo.

Las industrias de Bogotá, Cali, Medellín y las de la Costa Atlántica no tendrán incrementos distintos a los que se realizan en la actualidad, y por el contrario, se pretende que gradualmente se vayan corrigiendo excesos tarifarios. No bote corriente Si usted revisa constantemente el estado de las conductos del fluido eléctrico, programa la conexión del calentador de agua en períodos no mayores de dos horas diarias y enciende la estufa sólo cuando los alimentos estén listos para cocinarse, posiblemente sin darse cuenta estará dándole un respiro a sus finanzas domésticas.

El alza en las tarifas de electricidad repercutirá directamente sobre el poder adquisitivo de los salarios de gran parte de los colombianos. Por esa razón es indispensable que en todos los hogares se adapte un modelo para la utilización racional de aquellos artefactos que requieren energía para funcionar.

Inicialmente se debe saber que el mal estado de los cables de conducción interna de electricidad o inclusive su mala instalación provocan el desperdicio del servicio, muchas veces sin que nadie se percate de ello. La constante revisión de estas instalaciones permitirá un ahorro.

Haga un esfuerzo. Conecte el calentador de agua en la madrugada y no la noche anterior. Es difícil, pero se necesita.

El calentador solo ejerce su acción sobre el agua que tiene en su depósito. Además, está acondicionado para alcanzar una temperatura máxima y luego apagarse para efectuar reanudaciones parciales durante cortos lapsos, o sea que no es cierto que se obtendrá agua más caliente si la conexión se prolonga.

En cuanto a la estufa, es posible evitar el gasto desmedido de electricidad, si solo se encienden las boquillas cuando el alimento se encuentra preparado para cocinarse. En términos populares: cuando la olla esté lista.

Asi, ahora que la energía cuesta más en Colombia, la consigna que todos los hogares deben seguir es la de no se puede botar la corriente .

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