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POR PRIMERA VEZ EN OCHO AÑOS BAJA LA VIOLENCIA

POR PRIMERA VEZ EN OCHO AÑOS BAJA LA VIOLENCIA

La estela de muerte alimentada por el narcoterrorismo, la delincuencia común y la insurreción armada disminuyó comparativamente con el año inmediatamente anterior, en un significativo hecho que no se registraba desde 1983. Un estudio del Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía Nacional (CIC) demuestra que durante los primeros ocho meses de 1990, en comparación con el mismo período de 1989, se presentaron 2.372 homicidios menos (15.715 contra 13.343). Es decir, una disminución del 15 por ciento.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Ese fenómeno ocurrió por última vez en 1983 cuando los índices registrados por la Policía arrojaron cifras de violencia inferiores a los datos recopilados el año anterior: 8.951 contra 9.959.

Desde entonces los crímenes fueron aumentando paulatinamente, marcando un crecimiento promedio del 15.7 por ciento. Es decir, 2.340 muertos más en promedio entre uno y otro año.

Esa espiral ascendente de violencia fue estimulada, fundamentalmente, por la irrupción de los narcotraficantes, los grupos de justicia privada y, además, el aumento en el pie de fuerza de las agrupaciones guerrilleras.

Ahora, expertos en criminología de la Policía señalan que la buena nueva del descenso en los índices de muertos está determinada, básicamente, por los esfuerzos gubernamentales para acordar la paz con la insurgencia armada y la tregua declarada por los carteles de la droga.

En tal sentido, investigadores del CIC señalan la importancia de la demovilización definitiva del Movimiento 19 de Abril (M-19), a principios de marzo de 1990.

Además, consideran muy útil el actual proceso de diálogo con el Ejército Popular de Liberación (EPL), que ha generado un clima de paz en zonas como Urabá y Córdoba, donde imperaba la violencia. A eso se suma el anunciado desmonte de los grupos armados de Fidel Castaño, que ha dicho que si el EPL pacta la paz su organización paramilitar desaparece.

A la disminución de la violencia en el país se agrega también el significativo descenso que se registra en el Valle de Aburra en particular, y en Antioquia, en general.

Los índices señalan que los asesinatos, en ese departamento se redujeron en 13.5 por ciento.

Para los analistas el descenso en Antioquia de 5.100 a 4.493 homicidiosobedece, básicamente, a la declaratoria de cese de hostilidades de los jefes de la droga y a la vigorosa campaña social emprendida conjuntamente por el Gobierno nacional y la alcaldía en las zonas marginales de Medellín.

Ese fenómeno de disminución de violencia alcanzó además a los departamentos de Santander y Valle, que muestran una baja en el número de muertos de 376 y 141, respectivamente, en el lapso de tiempo ya descrito.

Por el contrario, el CIC afirma que durante el mismo período en Bogotá la cifra de muertos creció de 1.562 en 1989 a 1.712 este año. O sea, 150 homicidios más.

Los investigadores atribuyen esa situación al espacio que encontró la delincuencia común en Bogotá, mientras los organismos de seguridad se ocupaban de la guerra contra el narcoterrorismo.

El CIC también señala una disminución en el número de acciones terroristas de dos hechos diarios el años pasado a uno este año en comparación con el inmediatamente anterior. Sin embargo, advierte que lo más preocupante es el aumento de los efectos destructores en cada acto.

Tal situación según los investigadores fue generada por el cambio de los objetivos militares de los grupos narcoterroristas que atacaron en principio establecimientos comerciales y terminaron con devastadoras acciones dirigidas a la población civil.

En 1989 el Valle del Aburrá contabilizó 92 hechos mientras este año la cifra llegó a 89. Otras zonas afectadas por ese delito fueron Bogotá, Cali y el departamento de Santander.

Aún así el panorama es alentador. Según el juicio de los criminalistas, de mantenerse la tendencia regresiva de la violencia, los años noventa, marcarán la antítesis de lo que ocurrió en la década pasada. Secuestro: industria creciente La industria del secuestro continúa en escala ascendente en comparación con los años anteriores.

Las estadísticas indican que de dos casos diarios registrados el año pasado, la cifra aumentó a 3.

Para el CIC parte del fenómeno se debe a que un gran número de sicarios que servían a los carteles de las drogas, se han dedicado ahora a esta actividad delictiva que genera ganancias parecidas a las obtenidas de manos de los capos de los carteles.

Al fenómeno se suman las acciones realizadas por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que siguen utilizando el secuestro como su principal fuente de ingresos.

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