Secciones
Síguenos en:
QUÉ HACER CON EL SECTOR ELÉCTRICO

QUÉ HACER CON EL SECTOR ELÉCTRICO

El futuro del sector eléctrico depende de la reforma del esquema administrativo ineficiente y del inicio de un proceso de privatización de la generación de energía. Sólo así se podrá pensar en sanear el sistema. Expertos consultados por EL TIEMPO consideran que el sector eléctrico afronta problemas administrativos que generan una carga burocrática y de ineficiencia muy costosa. Además, es el momento para que la empresa privada piense en que puede generar su propia energía.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Germán Jaramillo Olano, exgerente de Interconección Eléctrica S.A. (ISA) y actual presidente de Cadenalco, cree que es nercesario recuperar ciertos aspectos positivos del amenjo que se le ha dado al sector eléctrico y adelantar una reforma que en síntesis gire en torno a la privatización.

Pero, cómo privatizar? Jaramillo plantea diversas opciones. Una de ellas apunta a que las empresas grandes adquieran su propio generador de energía. A esta opción se le denomina autogeneración y debe estar precedida de unas reglas del juego muy claras.

Las reglas suponen que los empresarios puedan acceder a líneas de crédito blandas para adquirir los costosos equipos de generación. Además, el Gobierno debe comprometerse a comprar la energía sobrante que resulta del momento en que una industria no demanda toda la capacidad de su generador.

La opción no es nueva. En países como Estados Unidos ya el 77 por ciento del sector eléctrico está en manos privadas. Además, el inicio de la generación de energía en Colombia también fue de origen privado.

Con Jarmillo coinciden otros expertos como Rodrigo Pulido, exgerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica (Icel) y consultor privado. Las empresas de energía eléctrica del país afrontan un difícil problema de mercado. Aquellas que proveen energía para las grandes ciudades con centros industriales importantes no tinen dificultades.

Sinembargo, un buen número de empresas regionales están generando energía para regiones sin mayor demanda: poblaciones sin industria, comercio o grandes centros residenciales. Eso significa que no pueden cobrar las tarifas comerciales que, en la práctica, sostienen la estabilidad de una empresa de energía eléctrica.

El exgerente de Icel enfatiza que en muchos casos, para la empresa ubicada en una población pequeña sería preferible regalar el suministro de energía porque la tarifa que cobran no alcanza ni para pagar el personal que lee los contadores de los usuarios .

Así se ofrecen algunas soluciones. Por ejemplo, las grandes empresas que tienen buen mercado y que, en general, venden la energía a las pequeñas poblaciones, podrían establecer tarifas subsidiadas de venta.

Por ejemplo, si el costo promedio del kilovatio es de 10 pesos, las empresas de las ciudades grandes pueden venderlo al usuario a 18 pesos. Lo que les permite recuperar el costo. Pero las pequeñas frecuentemente lo tienen que vender a 8 pesos, es decir, con pérdidas. Esto significa que necesitan comprar energía subsidiada. Reforma administrativa Las tesis convergen sobre un punto común. Existen demasiadas empresas electrificadoras que generan un costo exagerado al presupuesto nacional. Además, las empresas son fortines clientelistas donde los caciques regionales ubican parte de sus cuotas burocráticas.

Ello, en opinión de Jaramillo, Pulido y otro experto vinculado al Gobierno consultados por EL TIEMPO, hace que la propuesta de eliminar electrificadoras y dejar una gran empresa nacional que administre el sector eléctrico no sea viable desde ningún punto de vista.

Es necesario buscar soluciones con menor costo político. Una de ellas sería que las empresas de las grandes ciudades asuman el control administrativo de otras más pequeñas regionales. Eso permite disminuir los costos de administración y la integración de los mercados de alta y baja demanda de energía.

Porque la prioridad es eliminar las transferencias que tiene que hacer el Estado al sector eléctrico. El sector tiene que ser autónomo en la generación de sus recursos de inversión y presentar las suficientes garantías para que la banca multilateral apruebe los créditos necesarios.

Otro punto importante es que la política de inversión no ha sido la más adecuada. Siempre se ha creído que es preferible hacer obras de desproporcionada magnitud para afrontar el crecimiento constante de la demanda.

Sinembargo, explica Pulido, estas obras tienen un costo financiero demasiado alto y responden por el tamaño inmanejable de la deuda del sector eléctrico.

La política del futuro debe orientarse a la construcción de centrales generadoras más pequeñas que se ajusten a la demanda de energía. Aunque el costo de las obras sea mayor, se compensa con una menor contratación de créditos externos.

Pero, antes de cualquier medida para reorientar la política energética, el sector tiene que ser refinanciado. Pulido afirma que las empresas están obligadas a renegociar la deuda.

Para Jaramillo el Gobierno tiene que asumir parte de la deuda. Al fin y al cabo las empresas de energía no son responsables de las devaluaciones que se han aplicado y que, en dos o tres años, han logrado duplicar el monto de la deuda.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.