REFORMA AGRARIA, 35 AÑOS PERDIDOS

REFORMA AGRARIA, 35 AÑOS PERDIDOS

Como en muchos temas en el país, hay riqueza de leyes para la reforma agraria. Todas se han aplicado, según las conveniencias de cada Gobierno a lo largo de más de siete lustros. El resultado: sigue la pobreza en el campo. En los últimos 35 años ha habido en Colombia siete intentos de reforma agraria.

14 de abril 1997 , 12:00 a.m.

A lo largo de ese tiempo, las intenciones de recomponer la tenencia de la tierra han oscilado entre la reforma y la contrarreforma.

Es decir, cuando una ley cogía impulso y se comenzaba a plasmar en la realidad, otra la frenaba.

Por ejemplo: las leyes 135 de 1961 y la Primera de 1968 tuvieron una marcada acción reformista en el afán de redistribuir tierras se compraron más de 700.000 hectáreas en la vigencia de estas dos normas pero fueron frenadas por las leyes Cuarta de 1973 y Sexta de 1975.

En la vigencia de estas dos leyes que frenaron el impulso redistribucionista solo se compraron 121.000 hectáreas, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora).

En la década de los 60 el presidente Carlos Lleras quiso hacer la reforma agraria. En 1973, los terratenientes la frenaron con el Pacto de Chicoral (de ahí nació la ley Cuarta) , recuerda el presidente de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc), José Martínez.

Y agrega que en el país no ha habido reforma agraria nunca. Las que ha habido son para distribuir tierras de la Nación, pero nunca para los campesinos .

La colonización El dirigente de la Anuc simplemente indica la principal característica que ha tenido la reforma en el país: la titulación de tierras en zonas de colonización conquistadas por campesinos expulsados de áreas violentas.

Por otro lado, el costo ambiental para el país de la colonización es incalculable y poco se ha evaluado.

En más de 35 años el Estado, los programas de colonización, a través del Incora, han entregado 380.000 títulos para 12,3 millones de hectáreas en las zonas de colonización como el Magdalena Medio, la Orinoquia y la Amazonia, principalmente.

Sin embargo, en más de 35 años disminuyó la población rural y muchas familias campesinas prefirieron irse a las ciudades a cambio de ser colonos en tierras lejanas o seguir subsistiendo de alguna manera sin tierra o quedarse pegados a un minifundio.

Las adquisiciones Mientras tanto, en lo que se considera una reforma agraria clásica, o sea la acción dentro de la frontera agrícola donde hay gran propiedad privada, en los mismos años se ha comprado más de un millón de hectáreas y se han expropiado 271.000 hectáreas.

En total, entre compras, expropiación y cesión de tierras dentro de dicha frontera se han redistribuido cerca de 1,4 millones de hectáreas.

Además, dentro de la frontera agrícola poco se ha hecho con el minifundio, en donde viven más de 800.000 familias que por lo pequeño de sus predios, en su mayoría situados en la zona andina montañosa, no logran salir de la pobreza.

Entre tanto, en los 35 años de historia de la reforma se han entregado 28 millones de hectáreas a los indígenas para constitución de resguardos.

En síntesis, en este período, el número de familias atendidas, de acuerdo con los tipos de entregas de tierras, ha sido así: por redistribución dentro de la frontera agrícola 96.791; por titulación de baldíos, 379.793, y por ampliación de resguardos, 52.742 hectáreas.

El hecho de no haberse concentrado la acción dentro la frontera agrícola, donde hay latifundios, indica el fracaso de la reforma agraria? La respuesta es relativa. Para el experto en temas de reforma agraria Iván Acuña la reforma no ha fracasado porque, de todas maneras, ha habido dotación de tierras.

El Incora ha hecho lo que los gobiernos le han permitido hacer, de acuerdo con la voluntad política. Hay otros fenómenos de concentración de la propiedad que han ocultado la gestión del Instituto , agrega.

Acuña sostiene que la concentración de la propiedad se mantiene igual a la de los años 60: No es culpa del Incora, es culpa de un sistema de descontrol en relación con la propiedad rural .

Un estudio del propio Incora indica que el coeficiente Gini, que es un indicador del grado de concentración de la riqueza, permaneció casi inmóvil, al pasar de 0.832 a 0.802 entre 1961 y 1991.

En 1960, el 67 por ciento de los propietarios con predios menores de cinco hectáreas ocupaban el 6,0 por ciento de la superficie, mientras que el 1,4 por ciento con propiedades mayores de 200 hectáreas tenían el 46 por ciento , agrega el Incora.

Para 1989, el 67 por ciento de los propietarios poseían el 5,2 por ciento de la superficie, mientras que el 1,3 por ciento de ellas cubrían el 48 por ciento del área , subraya.

Entre 1989 y el presente la propiedad dentro de la frontera agrícola se ha concentrado más por la adquisición de tierras por parte de presuntos narcotraficantes.

Frente al latifundio tradicional , el presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), Jorge Visbal Martelo, dice que esa forma de tenencia de la tierra hoy ya no es un problema.

Lo dijo el ex presidente Alfonso López:: la reforma se ha hecho por herencia , dice Visbal.

El latifundio en Colombia ha vuelto a revivir por propietarios distintos a los tradicionales, en muchos casos se ha redistribuido por las herencias y en otros se ha afectado por la acción reformista.

Sigue la pobreza Pero hay una coincidencia general entre todos los conocedores de la reforma agraria: la tierra que se ha redistribuido no ha contribuido a superar la pobreza o por lo menos garantizar una vida más decorosa entre los beneficiarios.

Muchos campesinos la vendieron, fueron expulsados por la violencia o en numerosos casos siguen igual de pobres.

Acuña señala que al calor de las épocas de mayor acción reformista se aplacó la efervescencia campesina y en los reflujos se vuelven a exacerbar los ánimos, lo que significa que más que económica la reforma ha sido política.

El presidente de la organización campesina Federación Agraria Nacional (Fanal), Orlando Jiménez, dice: No podemos negar que ha habido repartición de pobreza. Por ejemplo, en Sitio Nuevo, Magdalena, les dieron tierras a los campesinos, les prestaron una plata y no tienen con que pagar: muchos han vendido su tierra .

Y el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Juan Manuel Ospina Restrepo, dice que la experiencia de los años 60 y 70 tiene que quedar en una gran enseñanza: la reforma no es solo reparto de tierras. Tiene que tener un criterio que una el acceso a la tierra con la posibilidad de desarrollar proyectos productivos, que garanticen al campesino su sostenibilidad económica en el tiempo como productor .

Cifras del minifundio -De acuerdo con el Incora, 860.000 familias tienen en promedio 2,6 hectáreas, mientras que 8.392 familias tienen más de 500 hectáreas.

-El 92 por ciento de los minifundistas son propietarios del 17 por ciento de la tierra, mientras que el 7,7 por ciento es dueño del 83 por ciento de la tierra.

-El minifundio ocupa entre tres y cuatro millones de hectáreas de la frontera agrícola del país, pero no hay datos exactos. El latifundio son casi cinco millones de hectáreas.

-Según las organizaciones campesinas, hay más de cuatro millones de campesinos minifundistas. Sin nada de tierra, más de cinco millones.

-Los pequeños propietarios generan el 69 por ciento de la oferta total de alimentos del país.

-En los minifundios predomina el uso de la leña para cocinar.

-Según un estudio realizado para el DRI, históricamente los pequeños productores han trnasferido las utilidades de sus cultivos a los habitantes urbanos, mediante la venta de alimentos baratos.

Pasos de las reformas 1) El Estado definía el precio y el predio para comprar.

2) El Estado negociaba y recibía el predio.

3) Resolución y adjudicación y entrega del predio.

4) Qué hacer con el predio? Ahora, ley 160 1) Se mira el entorno socioeconómico.

2) Capacitación y formulación del proyecto productivo.

3) Los campesinos negocian el precio y seleccionan el predio.

4) Se genera una empresa agropecuaria viable.

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