300 SOLDADOS ENFERMOS DEJA LA GATO NEGRO

300 SOLDADOS ENFERMOS DEJA LA GATO NEGRO

Los hombres de las fuerzas especiales, que se prepararon durante seis meses para sobrevivir en la selva a prueba de todo, demostraron no ser infalibles a las inclemencias del terreno, el sol ardiente, los animales salvajes y las tormentas eléctricas.

28 de abril 2001 , 12:00 a.m.

Los hombres de las fuerzas especiales, que se prepararon durante seis meses para sobrevivir en la selva a prueba de todo, demostraron no ser infalibles a las inclemencias del terreno, el sol ardiente, los animales salvajes y las tormentas eléctricas.

Los dispensarios de las bases militares del Guainía y el Vichada -zona en la que se realizó una de las operaciones más grandes del Ejército- vivieron momentos verdaderamente críticos en la fase final de la operación Gato Negro .

Hacia el mes de marzo, cuando ya habían transcurrido 60 días de intensas jornadas, empezaron a aparecer los primeros síntomas.

Más de 300 hombres de los 3. 535 de la Fuerza de Despliegue Rápido y de las fuerzas especiales que seguían paso a paso cada uno de los movimientos del capo brasileño, Fernandiño , acusado de tener vínculos con el frente 16 de las Farc, fueron atacados por leishmaniasis, paludismo y dengue hemorrágico.

La situación obligó a trasladar a un equipo de médicos especialistas en epidemiología del Dispensario de Sanidad del Ejército de Bogotá hasta Barranco Minas, epicentro de las operaciones.

Por lo menos diez hombres de los 50 que integraban cada compañía móvil caían, y no propiamente del cansancio. Ni siquiera los 45 o 50 kilos de peso de su equipo de campaña, ni los 20 kilos más del fusil y los 700 proveedores de reserva que llevan consigo, pesaban tanto como la fiebre rompe huesos y el temblor de todo su cuerpo.

Soportaron también largas horas de caminata sin un trago de agua sana. Atravesaron trochas y caños, esquivaron animales venenosos, y cruzaron ríos infestados de temblones (culebras de agua con más de 15 metros de largo), pero nada fue más duro que las enfermedades. Al punto de que dos soldados murieron, en plena operación, a causa del dengue hemorrágico.

Según consta en el reporte del médico Ricardo Duarte Forero, epidemiologo del Ejército que viajó hasta la zona de las operaciones a atender a los soldados enfermos, a finales de enero, todo febrero y marzo se presentaron más de 60 casos de síndrome febril, y de estos más del 30 por ciento presentaron variante hemorrágica .

No sabíamos qué pasaba.

Después de un día de sol ardiente o de aguaceros y tormentas eléctricas, los soldados comenzaron a llegar a sus campamentos enfermos, unos con diarrea, otros con fiebres muy altas y sin ánimos para volver a levantarse.

Para el coronel Alfredo Boca Negra, segundo comandante de la brigada de fuerzas especiales, lo peor, era no saber que les pasaba y no entender porque todos querían llegar a sus camas y después no había poder humano que los levantara .

Era muy angustioso tener cada noche a más de diez o quince hombres en las mismas condiciones. Ni siquiera el no poder hablar con sus familias o la noticia del fallecimiento de sus padres estando en plena selva, sin la oportunidad de transportarse rápido, los derrumbaba así , agrega el coronel.

Los soldados cuentan de una zona en la que reinaba el paludismo. Muy cerca al sector de Capitán en el Vichada en donde según informes militares, se encuentra ubicada la finca del Negro Acacio , las fuerzas especiales instalaron su propio campamento a sólo siete minutos de vuelo de la base de operaciones. Pero los 90 soldados allí instalados tuvieron que ser evacuados en menos de tres días de la zona.

Allí sí nos sentimos patas arriba todos y después de soportar los síntomas durante varios días tuvimos que permanecer una semana en la enfermería o en la base militar de Marandúa. Luego del tratamiento, volvíamos al área, pero reincidíamos en la enfermedad , cuenta el soldado López, del batallón de fuerzas especiales número 4.

Gracias a que se trabaja muy rápido en las unidades militares para detectar estas enfermedades no hubo más pérdidas en las tropas. Se necesitaron 14 vuelos para evacuar a los enfermos desde la selva a distintas zonas del país y hoy todos se recuperan satisfactoriamente.

El año pasado se presentaron en el ejército 5.000 casos de paludismo y 600 de leishmaniasis que se controlaron con la colaboración de las secretarias de salud de los departamentos y con el apoyo económico de algunas gobernaciones.

LOS OTROS COSTOS DE LA GUERRA.

Según el coronel Carlos Quiroga Ferreira, jefe de la Dirección de Sanidad del Ejército, las enfermedades tropicales infecciosas son el otro enemigo de las Fuerzas Militares en el conflicto armado, dadas las condiciones ambientales de las zonas en las que se presenta parte de la guerra y las dificultades en el acceso a los servicios de diagnóstico.

No se han calculado los millones de pesos que el Ejército invierte en la prevención y curación de estas enfermedades. La entrega de medicamentos, además de los costos generados por desplazamientos aéreos de los enfermos y de la disminución del pie de fuerza.

El costo de un tratamiento de leishmaniasis por soldado oscila entre un millón y un millón y medio de pesos y en lo que va del año ya se han presentado 300 casos en el Ejército y otros 2.500 de paludismo, además de unos cien de dengue hemorrágico.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.