LAS MEMORIAS VAGABUNDAS DE MANUEL ZAPATA OLIVELLA

LAS MEMORIAS VAGABUNDAS DE MANUEL ZAPATA OLIVELLA

Hablando de su Pasión Vagabunda el maestro Manuel Zapata Olivella confiesa: No quería editar este libro. Todavía sospecho que no debí hacerlo. Puede ser un mal ejemplo. Cuando hice esta travesía eran otros tiempos. Ahora, si un joven decide hacer un recorrido semejante, corre el riesgo de no llegar a ninguna parte .

30 de abril 2001 , 12:00 a.m.

Hablando de su Pasión Vagabunda el maestro Manuel Zapata Olivella confiesa: No quería editar este libro. Todavía sospecho que no debí hacerlo. Puede ser un mal ejemplo. Cuando hice esta travesía eran otros tiempos. Ahora, si un joven decide hacer un recorrido semejante, corre el riesgo de no llegar a ninguna parte .

El se proclama algo así como un vagabundo orgulloso porque gracias a esa travesía que hizo solo, a pie por Centroamérica y Estados Unidos entre 1943 y 1947, se encontró a sí mismo. De ahí el nombre del libro que presenta hoy en Corferias a las 7:30 p.m.: Pasión vagabunda.

En él, el maestro recopila los relatos de su travesía por países como Panamá, Guatemala y México a partir de las cartas que le enviaba a su familia.

Cuando tomé la decisión de hacer semejante viaje lo primero que hice fue ver un sicólogo para saber si estaba loco -recuerda el escritor-. Entonces, le conté todo al doctor Alfonso Uribe Uribe que luego de examinarme me dijo: usted lo que tiene es afán de ser .

Locura de juventud.

Fue así como inició su primer recorrido hacia Brasil pasando por Villavicencio y luego los Llanos Orientales en donde el estudiante de medicina , como se califica, desistió y se devolvió para Bogotá. Tiempo después haría un nuevo intento de viajar a otro país como polizón en un barco en Buenaventura.

Claro que ante todo acepta que fue una locura de juventud: Tenía 23 años. Edad suficiente para cualquier locura. Tuve una confusión de sentimientos, pero lo que me dijo el médico fue definitivo .

Hoy, 58 años después, expresa que la gran lección que le dejaron esos tres años de viajes es que nadie puede abandonar el contenido cultural y vivencial que tiene. Porque por más lejos que viaje siempre volverá a su tierra.

O como él lo explica, el retorno a su hoyo placentario : En la Costa hay la costumbre de enterrar la placenta de los hijos para que no se alejen nunca de la tierra. Algo así me pasó. Después hice otros viajes pero siempre regresé a mi tierra .

Durante su largo viaje trabajó como boxeador, escobita, recolector de café, cargador de banano, lavaplatos y finalmente médico (su profesión inicial) que pudo ejercer en México, en la clínica del doctor Ortiz Tirado. Allí tuvo la oportunidad de ser practicante y de conocer todo tipo de artistas de la época.

Conocí, por ejemplo, al pintor Diego Rivera, mientras le inyectaba penicilina, que en ese entonces era sódica. Por eso tenía que aplicarle una inyección cada dos horas. Con lo cual me gané la enemistad de la pintora Frida Kahlo, su esposa, que no le gustaba que lo puyara tanto , recuerda.

En México además trabajó como periodista de la revista Hoy, cuyos reportajes también aparecen en Pasión vagabunda como He visto la noche, obra publicada inicialmente en 1953.

Cuando se le pregunta al maestro Zapata por el valor de esta obra en su vida literaria, responde simplemente que todavía, después de tanto tiempo, no lo ha podido calcular: No tengo la conciencia de cuál es su valor porque fue escrito de forma poco apasionada, sin más objetivo que vivir .

VIDA EN LAS LETRAS.

Manuel Zapata Olivella nació el 17 de marzo de 1920 en Lorica, Córdoba. Médico, novelista, ensayista y antropólogo. Es autor de las novelas Tierra mojada; Changó, el gran putas; La calle diez, Detrás del rostro, Chambacú corral de negros, En Chimá nace un santo y El fusilamiento del diablo.

Además escribió una obra de teatro titulada Hotel de vagabundos. Dentro de sus ensayos están El hombre colombiano, Las claves mágicas de América, Tradición oral y conducta en Córdoba y Etnografía colombiana.

En 1988 ganó en París el premio Nuevos derechos humanos, con su relato autobiográfico Levántate mulato!: por mi voz habla el espíritu.

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