Buzios, con la firma de Brigitte Bardot

Buzios, con la firma de Brigitte Bardot

Los botes de colores, anclados al fondo del mar, se mecen cerca de la orilla y olas pequeñas humedecen la arena, de un color ocre, que cobra más vida con el sol de las 3 de la tarde. Buzios, con sus calles de piedras y el azul y verde intensos de su mar, es el sueño de quienes quieren descansar en una playa.

19 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Hasta la década de los años 60 del siglo pasado, antes de que a Brigitte Bardot se le ocurriera venir a pasar aquí sus vacaciones, este pueblo de la costa de Brasil vivía el anonimato de una villa de pescadores cualquiera.

Pero desde que la actriz francesa lo puso de moda, Buzios empezó a ser frecuentado por turistas de todo el mundo. Incluso, ha recibido el nombre del Saint Tropez de Brasil. Hoy abundan locales en los que se ofrecen clases de kite surf y buceo, así como boutiques, restaurantes elegantes y negocios de alquiler de buggies para recorrer la península. Buzios se ha convertido también en una parada importante de los itinerarios de las líneas de cruceros que recorren la costa brasileña.

Tal vez para agradecer la promoción que ha recibido o, incluso, con el fin de explotar más su imagen de destino sofisticado, en el malecón de la zona de Armacao, en el norte del pueblo, existe una estatua de bronce de Brigitte Bardot.

Es fácil encontrarla gracias al remolino de turistas que la rodea permanentemente, a la espera de llevarse una foto de recuerdo con la diva, que permanece sentada, impasible, mirando hacia el océano.

El lazo con África Menos publicitado que las frecuentes visitas de Bardot es el pasado caótico de la geología de Buzios. Aquí, las rocas fueron formadas durante el período Cámbrico, hace 520 millones de años, cuando esta región hacía parte de una enorme cadena montañosa.

El llamado Himalaya brasileño fue creado por la colisión entre los bloques continentales de América y África. De este choque nació un continente aún más grande, Gondwana, que incluía los territorios que hoy constituyen Australia, India y Antártica. Hace 130 millones de años, durante el período Cretáceo, se inició la fragmentación de Gondwana, lo que provocó que Brasil y África se separaran de nuevo, con el Océano Atlántico en medio. Así nacieron las suaves colinas de Buzios, hoy tupidas de vegetación y manchadas con techos de teja.

La herencia africana de esta península también se refleja en la feijoada. Este plato, que tiene carne de cerdo, naranja, arroz y farofa (harina de mandioca), lo preparaban originalmente los esclavos negros al recoger las sobras de las mesas de sus amos y mezclarlas con fríjoles negros. La energía que proporciona un almuerzo tan rico en calorías como este sirve para visitar a pie algunas de las 23 playas de Buzios (porque a otras solamente se llega en lancha). Cerca del muelle está la de Joao Fernandes, pero son las de Azeda y Azedinha las preferidas por los locales, que están menos llenas de turistas.

Este punto es ideal para tenderse un rato bajo el sol, ver los cruceros que atracan lejos de la playa y tratar de adivinar qué sería de Buzios hoy si a Brigitte Bardot no se le hubiera ocurrido venir a pasar sus vacaciones

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