La caja negra

La caja negra

No, no se equivoquen, no voy a escribir sobre el popular vallenato que lleva este nombre. Este fue el título que le puso la conocida revista norteamericana Wired a un artículo publicado en la edición de abril y en el que describe el gigantesco centro de espionaje que está construyendo la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de los Estados Unidos en Bluffdale (Utah, el estado mormón).

16 de abril 2012 , 12:00 a.m.

No deja de sorprender el afán del Gobierno para firmar la ley 201, conocida como 'ley Lleras versión 2.0', con la que pretende proteger derechos de autor, evitar el streaming de televisión por Internet sin autorización y otras "cositas" involucradas en el mundo digital. Antes de todo esto, debió cuestionar el gran centro de espionaje digital de EE. UU. que empezará a funcionar en septiembre del 2013.

Comencemos a describir qué va a suceder en dicha caja negra. En una sola frase, se podría resumir que la privacidad de todos los habitantes del mundo se va perder. Este proyecto estratégico de EE. UU. le permitirá interceptar, analizar, descifrar y almacenar una enorme cantidad de todas las comunicaciones que se cruzan por el mundo, ya sea por satélite, cables submarinos o enterrados y las redes de datos. Estas sí ubicadas en los Estados Unidos, con un software especializado para hacer esto.

En sus sistemas de almacenamiento y centros de datos se analizará y almacenará todo lo que se transmite, sin importar la forma en que suceda. Las llamadas por celular, los correos electrónicos, búsquedas en Google y otros motores de búsqueda, los trinos en Twitter y toda interacción con redes sociales, al igual que piezas de información personal y de cierta forma privada, como recibos de parqueo, itinerarios de viaje, recibos de compras y otras "basuras" digitales que las personas manejan, van a ser objeto de análisis en este centro. Una de las funciones principales será la de romper códigos de encriptamiento, ya que mucha de la información que va a recoger y examinar con "lupa digital", como la financiera, transacciones en bolsa, negocios internacionales, secretos militares y diplomáticos e información personal privada, generalmente se encuentra encriptada.

Este proyecto lo puede dejar a uno temblando del susto, pues la privacidad personal de los habitantes de todo el mundo podrá ser transgredida por los espías digitales estadounidenses. Lo peor es que el Congreso colombiano, bajo la orden de urgencia de Santos, agachó la cabeza y aprobó una ley que se ha debido estudiar mucho más y no ser sujeta de afanes, solo con el propósito de abanicarle con ella la bajada del avión del gestor del centro de espionaje digital más grande del mundo, el presidente Obama.

guillermo.santos@enter.co

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