14 de abril, 1912: la noche en la que todo salió mal

14 de abril, 1912: la noche en la que todo salió mal

El mar estaba en calma y ese fue el primer problema. Un mar agitado habría incomodado a los pasajeros, pero habría revelado antes la presencia de témpanos de hielo, al ser visible cada embate de las olas. En cambio, la superficie tranquila del agua, sumada a un cielo despejado y sin luna, sirvió para enmascarar la presencia asesina de un iceberg, palabra que quiere decir, literalmente, 'montaña de hielo'.

15 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Un mar agitado o una noche con luna podría haber ayudado a que el vigía del Titanic avistara el iceberg a entre 15 y 30 kilómetros. En cambio, en la oscuridad de ese domingo fatal, el Titanic avistó el témpano a tan solo 450 metros, por lo que la voz de alarma llegó 35 segundos antes de impactarlo. En ese punto, lo mejor que le podía haber pasado a la tripulación del Titanic hubiera sido no avistar el iceberg y chocarlo de frente. Un choque frontal casi con seguridad habría inmovilizado al Titanic y obligado a enviar barcos a recoger a sus pasajeros. Es probable, incluso, que la colisión de una montaña de hierro y otra de hielo hubiera causado fatalidades a bordo. Pero el barco no se habría hundido.

En otras palabras, si la voz de alarma hubiera llegado unos segundos antes o unos segundos después, la tragedia se habría evitado o no habría sido de semejante magnitud. 'Insumergible' A pesar de que había recibido siete alertas de témpanos de hielo, el Titanic navegaba a toda velocidad. El barco seguía la ruta de invierno, que lo llevaba más al norte que la de verano, cuando los témpanos desprendidos son más comunes.

En el puente de mando del barco no se encontraba el capitán Smith, que ya se había retirado a su camarote, sino su primer oficial, William McMaster Murdoch, quien dio la orden de virar a babor y, al hacerlo, condenó al Titanic. El iceberg rasgó la superficie con perforaciones a lo largo de casi cien metros. El diseño que le dio al Titanic su fama de insumergible se basaba en 16 compartimentos estancos y 15 mamparas o puertas herméticas. La nave podía resistir la inundación de dos compartimentos cualesquiera o hasta cuatro consecutivos. Esa noche fatal de mediados de abril, debido a la maniobra evasiva de Murdoch, se inundaron cinco en menos de una hora.

Pero aun así, las personas a bordo del Titanic tuvieron la oportunidad de salvarse. A unos 16 kilómetros de allí, visibles sus luces a lo lejos, se hallaba el vapor California. Esa nave, sin embargo, no recibió los llamados de auxilio del telegrafista del Titanic, porque su operador apagó el telégrafo a bordo apenas unos minutos antes de que el barco siniestrado empezara a transmitir.

Los tripulantes del California, en cambio, sí vieron las bengalas del Titanic, pero las tomaron por fuegos artificiales para entretener a los acaudalados pasajeros. La ironía final es también la más conocida. El Titanic se pensó con 48 botes salvavidas, pero se decidió eliminar la mitad, para no sobrecargar su elegante diseño. Así, solo había espacio para la mitad de los pasajeros, y ni siquiera ese número se salvó.

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