No culpen a Santos

No culpen a Santos

Dijo barbaridades mi amiga Anamaría ayer en la peluquería. Allá opinaron las mujeres de Shakira, Tutina de Santos, Mariángela Holguín, Piedad Córdoba, Sofía Vergara y Paola Turbay... Digamos que estuvieron chismosas. Ella, Anamaría Isaza Arango, prima de mi Lulita esposa, es politóloga, exresidente en París; salsómana, seguidora de Pablo Milanés, Joaquín Sabina y la Fania. Ve negativa la cumbre presidencial de Cartagena. Me juró que no dará buena imagen porque el periodismo internacional informará más que todo lo feo y anotó que tiene un costo multimillonario para un país que navega en calamidades.

11 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Anamaría siguió criticando mientras le pintaban las uñas a lo corista caliente: de color azul eléctrico. Ella, en voz alta, dijo que Cartagena ganará imagen, pero le serviría más que tuviera ancianatos y salones para niños paupérrimos. Por radio comenté que la cumbre es una fiesta a lo rico pagada por un país pobre. Aclaré que la sede para hacerla no la pidieron Álvaro Uribe ni Juan Manuel Santos, ni Mariángela Holguín; que se la endosaron a Colombia para no hacerla en Ecuador o Venezuela.

¿Es importante esa cumbre? No lo creo. Sus temas calientes: Cuba, víctima de un grosero bloqueo, y políticas antidrogas, quedarán en "pendientes" con frases tontarronas. Poco hablarán de la marihuana gringa, la 'Crispi', que cultivan y venden legalmente en 14 estados del poderoso país estadounidense.

Lo único que daría serios resultados es la reunión de los millonarios, de los príncipes del capitalismo, porque, si renuncian a ciertos privilegios, este continente sería menos injusto.

La bomba noticiosa será la afectuosa declaración firmada por Obama y 31 presidentes, donde hablarán bellezas de la comida cartagenera, de la ciudad, de su gente y de los flanes, postres, cocadas, pudines y merengues de doña Rosita Benedetti.

Ojalá que los presidentes puedan ir al Bar de Fidel, en la plaza de la Aduana, donde suenan la Fania, Rolando Laserie y Héctor Lavoe. Serán felices las esposas de los presidentes recibiendo de doña Tutina de Santos mochilas de colorines y collares de pepitas rojas.

Les aclaro: la idea de hacer en Cartagena ese fiestonón de costo millonario no fue de Juan Manuel Santos. No lo culpen; él heredó ese compromiso y, con 187 funcionarios, más 12 ministros y 15.000 militares y la Policía Nacional, está haciendo lo mejor que puede.

Bienvenidos todos y gracias, presidente Correa, por no venir. Ganamos todos

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