En Barbosa, hoy devolverán al diablo al infierno

En Barbosa, hoy devolverán al diablo al infierno

A las 6:00 de la mañana, el día en que los católicos conmemoran la resurrección de Jesús, se aparece el diablo por las principales calles del municipio de Barbosa. Cada año lo esperan, le corren, lo entretienen, y antes de que caiga la tarde lo queman hasta el siguiente domingo de pascua.

08 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Al diablo lo encarna una persona joven. Su cuerpo va totalmente cubierto de negro y su cara maquillada de color rojo. Tiene cola y unos cachos lánguidos, como de diablo regañado. En lugar de un tenedor, lleva en sus manos dos vejigas de novillo secas, untadas de cal para apaciguar el mal olor, e infladas de aire, para darle "garrote a los pecadores".

Mario León Betancur, uno de los coordinadores de la Semana Santa, dice que esta tradición tiene cerca de 70 años y la inició un padre de apellido Pérez.

"Hay gente que no le gusta, o incluso sacerdotes en desacuerdo, pero siempre se hace. El diablo hace parte de la procesión del resucitado, pero va tres cuadras después del acto central, para no distraer la gente", añade.

Claro que difícilmente un barboseño se distrae en este desfile, y si lo hace, corre el riego de ser sorprendido por el quemón de una vejiga en cualquier parte del cuerpo. Es que el diablo no está quieto ni un momento. Los niños le hacen corillo y los jóvenes y algunos adultos le regalan monedas para que le conecte un vejigazo a algún desprevenido señalado.

"Yo hago este papel hace seis años. Inicié como sayón (judío) y por mi disciplina me premiaron para hacer el papel del diablo. Es un honor. La gente no se enoja cuando se les pega, saben que es la tradición del pueblo. Incluso, vienen extranjeros a ver la Semana Santa", sostiene el joven de 23 años que hace el papel diablo y que tiene un nombre muy apropiado: Arcángel Henao, apodado mientras viva: el 'Diablo'.

La procesión del resucitado inicia a las 10:00 a.m. y se extiende hasta las 3: 00 p.m. Antes de las imágenes del resucitado y de la Inmaculada, avanzan cerca de 200 hombres de todas las edades vestidos de traje, ondeando banderas blancas y rojas, en señal de júbilo. De los balcones llueve aleluya y pétalos y nadie se entra hasta que pase el satanás criollo, entre una turba de abucheadores.

Durante el trayecto, -dice el 'Diablo'-, alcanza a pegarles su buen vejigazo a más de 500 personas. Algunas veces, hasta pide refuerzo de otro demonio, porque no da abasto, claro que Judas Iscariote, el traidor, lo acompaña también. Por donde pasa, en lugar de sembrar terror y dejar olor a azufre, expele hedor a novillo muerto y produce carcajadas, las mismas que sueltan los lugareños cuando se le pregunta por el tema.

Cerca de las 3:00 p.m. la procesión llega a su final, el templo de la parroquia San Antonio de Padua. El diablo ya no se ve por ningún lado, parece que hubiera regresado a su reino, sin dejar rastro, pero no. Ahora cuelga de uno de los árboles del parque principal. De él se desprenden unos letreros en los que se lee: odio, violencia, vicio, entre otros males de la sociedad. Cuando la imagen del resucitado hace su ingreso triunfal al templo, en medio de sus ángeles custodios, una mecha conduce el fuego y el 'Diablo' y todo lo que lo rodea empiezan a arder, en medio de una lectura de sentencia, es devuelto a los infiernos

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