LUZ DE VIDA EN EL FONDO DE LOS OCÉANOS

LUZ DE VIDA EN EL FONDO DE LOS OCÉANOS

Alguna vez parecía que el suelo del océano era un desierto de oscuridad. Como todo el mundo sabe, la luz solar es lo que hace posible la vida mediante el proceso de fotosíntesis y la luz solar solamente puede penetrar las primeras pocas yardas de las grandes profundidades oceánicas.

03 de febrero 1997 , 12:00 a.m.

Más abajo, pocas criaturas pueden todavía ganarse la vida, rebuscando el detrito orgánico que desciende desde la superficie del mar. Pero miles de metros más abajo, existía la posibilidad de que no hubiera nada.

Luego, en 1977, exploradores submarinos descubrieron que sí había algo y mucho. En las cordilleras submarinas, donde un nuevo piso del océano se levanta como roca fundida del interior de la Tierra, donde la fría agua marina se mezcla con el magma ascendente y, calentada, es vomitada a través de troneras hidrotermales en forma de chimeneas, los investigadores se encontraron con ecosistemas llenos de vida.

Adheridas a los lados de las chimeneas había una maraña blanca y gruesa de bacterias. Alrededor de ellas se encontraban algunas lombrices, mientras camarones sin ojos acechaban alrededor de las chimeneas, como gusanos.

Todos estaban prosperando en la energía ligada a los compuestos sulfúricos de las troneras. El suelo marino podía ser oscuro, pero ahora se sabía que estaba dotado de jardines . Apenas en los últimos 8 años, sin embargo, los exploradores submarinos descubrieron que a este cuadro le faltaba una cosa: hay luz en el fondo del océano.

Las troneras hidrotermales resplandecen y muchos biólogos dicen que estas contienen suficiente luz para permitir que se lleven a cabo procesos de fotosíntesis. Los investigadores no pueden decir si algunas criaturas están viviendo realmente de esta luz, pero si lo están, representarían la primera instancia conocida de fotosíntesis sin luz solar.

Las implicaciones evolutivas pueden ir más allá: es posible no solamente que esta luz de las profundidades esté permitiendo procesos de fotosíntesis ahora, sino que haya iniciado todo el proceso hace 3.800 millones de años.

Detrás de la exploración de este fenómeno se encuentra Cindy Lee Van Dover. El seguimiento de la luz de las profundidades por parte de Van Dover empezó en 1986, cuando se encontraba en Woods Hole Oceanographic Institution de Cape Cod. Justo un año antes, los exploradores submarinos habían descubierto las primeras troneras en el Atlántico y habían extraído algunos de los camarones grises nativos para que fueran estudiados por los biólogos.

Fred Grassle, asesor de Van Dover, retuvo algunos de los especímenes preservados. Cindy me dijo que podía usarlos para un proyecto , comentó.

A primera vista, el camarón se veía similar a sus parientes más comunes que vivían cerca a la superficie. La diferencia clave es que estos camarones aparentemente no tenían ojos, su nombre científico es Rimicaris exoculata y se les conoce como camarón sin fisura ocular.

Pero cuando Van Dover miró por encima de las grabaciones de video tomadas de los camarones en las troneras, notó que cada animal tenía un extraño par de franjas brillantes que recorrían parte de su espalda o parte posterior. Cortando las espaldas de los camarones, encontró que las franjas eran dos pliegues de tejido que se conectaban con un gran nervio. Parecían ser algún tipo de órgano sensorial.

Eso era lo que tenía Van Dover cuando se le ocurrió una idea aparentemente tonta : Podría este órgano ser algún tipo de ojo? Se puso en contacto con Steven Chamberlain, neurocientífico de Syracuse University y especialista en ojos de invertebrados. El concluyó que estos eran, de hecho, fotorreceptores deformados. Van Dover acudió luego a Ete Szuts, fisiólogo de Woods Hole.

Después de que este realizó una serie de pruebas, Van Dover concluyó que su idea era correcta: los camarones tenían ojos, no obstante esos ojos habían sido radicalmente trabajados por la evolución. No podían formar imágenes, pero su gran cantidad de fotorreceptores sugerían que eran detectores sensitivos de luz. A qué podría mirar un camarón si vive en una noche perpetua? Ella se empezó a preguntar si las troneras no eran tan oscuras como la gente creía.

Cuando el agua o la roca se calienta a las temperaturas encontradas alrededor de una tronera hidrotermal, alguna parte de esa energía es irradiada en forma de luz. La mayoría de esta radiación se encontraría a longitudes de onda infrarroja y por lo tanto sería invisible a todos los animales conocidos.

Pero un poco de esta se ubicaría en el extremo más bajo del espectro visible y quizás el camarón podía advertir esta luz. Van Dover necesitaba que alguien bajara y mirara. Acudió al geólogo John Delaney de la Universidad de Washington. Delaney, que había sido asignada para una misión en el sumergible Alvin, estaba planeando usar una cámara digital sensitiva para explorar el suelo oceánico alrededor de las troneras en la cordillera submarina Juan de Fuca, en costas cercanas a Washington.

En junio de 1988 Delaney descendió en el océano, hasta más de 2.000 metros por debajo de la superficie del mar, y se ubicó a aproximadamente 45 metros de distancia de las aguas expulsadas por la tronera. Luego prendió sus luces. Los resultados eran fascinantes: la cámara de Delaney capturó una luminosidad agudamente definida a lo largo de la tronera, en medio de la oscuridad.

En 1993, Chamberlain capturó y preservó un nuevo grupo de camarones, que tenían estos órganos completamente intactos. Luego, en Syracuse, él y sus colegas fueron capaces de describir la estructura de los supuestos ojos del camarón, y todo lo que observaron confirmó las sospechas de Van Dover.

Los órganos resultaron estar diseñados para recoger escasa luz, de tal forma que los fotorreceptores colectores de luz ocupaban la mayor parte del espacio disponible. Los animales viven a los lados de las chimeneas. Como la luz empuja hacia la superficie de la chimenea, el camarón normalmente vive a la sombra de esta. Si se mueve fuera de ella, la luz de la tronera cae sobre su espalda. El registrar una leve luminosidad les avisa a los camarón que están en el lugar equivocado. Alguien necesita mirar la estructura visual de todos los otros animales en las troneras. Nadie ha hecho eso porque nosotros solamente asumíamos que eran ciegos. Qué hay sobre los peces? Los cangrejos? Cómo son sus ojos?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.