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PROYECTO CONTRAINSURGENTE

PROYECTO CONTRAINSURGENTE

Después de tres intentos en los que la Accu (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) se negó a crear un movimiento único contrainsurgente, finalmente la semana pasada aceptó formar parte de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de abril 1997 , 12:00 a. m.

Qué pasó en el entretanto? Qué significado tiene esta unión? Qué retos les plantea al Estado, a las FF.MM., a la guerrilla y a la sociedad? Hasta dónde puede llegar la conformación de un proyecto político de derecha? Cuánta gente les está apostando? La verdad es que esa unión se dio en unas condiciones muy específicas. Y así tenga una organización jerárquica bien estructurada, el mando no me cabe la menor duda queda en manos de las Accu y su jefe máximo, Carlos Castaño. Quien, a decir verdad, es un estratega militar y político que les ha dado a las autodefensas o paramilitarismo, como se las quiera llamar un cariz completamente distinto del que antes tenían esos grupos en el Magdalena Medio o en el Llano.

La verdad, el país hoy se enfrenta a un movimiento político-militar con arraigo en distintas clases sociales incluso en las populares y que surge del vacío que dejó el Estado ante la ineficacia de sus Fuerzas Armadas y los abusos de la guerrilla contra la población civil.

No nos equivoquemos. Aquí hay una nueva organización que si bien tuvo en su momento nexos en muchos casos más de complacencia y de voltear la cara que de ayuda efectiva con las Fuerzas Armadas, la semana pasada declaró su independencia al reivindicar la liberación de un secuestrado y la muerte de siete guerrilleros.

Cambio de táctica que la enfrenta con las Fuerzas Armadas que no quedan muy bien ante este tipo de operaciones, que bien escasas son, por lo menos en lo que al aparato de seguridad del Estado se refiere pero le realza un perfil político que antes no tenía.

Ante la conformación de un ejército contrainsurgente solo se puede esperar una violenta reacción de la guerrilla. Que además de ver cómo pierde territorios tan importantes como Córdoba, Urabá y Cesar, ahora tendrá que enfrentarse, a corto plazo, a una lucha enconada por territorios del corazón del país y los Llanos Orientales.

Claro, esta agudización del conflicto que va a llegar a niveles que jamás hemos visto en nuestro país (incluyo las épocas de los carros bomba del narcotráfico) acabará teniendo como víctimas directas como siempre a los civiles.

Que entre otras cosas son la razón por la cual surgen las autodefensas. Y la razón por la cual se formaron las actuales guerrillas. Irónico, no! Se puede parar ese tren de violencia que se nos avecina? Difícil, pues la dinámica y la lógica que imperan son las contrarias. Ya vimos la reacción de las Farc a lo que sucede en Urabá (el carro bomba de Apartadó). Y la de las Accu, que no se hizo esperar: ejecuciones y desapariciones selectivas en toda la región.

Pero hay un luz que quizás al final logre detener parte de esa barbarie: la humanización del conflicto. Que les interesa a las autodefensas. Y al Eln. Pero no a las Farc, que en un acto máximo de soberbia ni siquiera reconocen que secuestran.

Es más, durante el secuestro de los familiares de sus dirigentes y en el caso de los militares retenidos muestran una actitud de total inobservancia de las más mínimas reglas de humanización de la guerra. Pues mientras las Accu permitían a los familiares comunicación periódica y contacto permanente con la Cruz Roja, hoy las familias de los soldados no saben de la suerte de sus hijos o hermanos.

De ahí que se vaya a extender el conflicto autodefensas-guerrilla a todo el país. Con los ciudadanos como protagonistas, que, además, siempre acaban pagando el pato.

Con dos factores objetivos que lo hacen más grave. Primero, la total inoperancia de un Estado, que ya ni siquiera cree en su capacidad preventiva o represiva un contratista extranjero se va olímpicamente en reconocimiento de esta impotencia. Segundo, el triunfalismo de una guerrilla ciega, que con sus abusos está alineando a un sector crítico de la población civil en su contra y con ello puede estar sembrando la semilla de su destrucción.

Las preguntas obvias son: a qué costo?, hasta cuándo? Todo depende del ciudadano y de su nivel de tolerancia para lo que se nos viene. Allí se centra el desenredo de ese nudo gordiano al cual aprietan por todos los lados.

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