VENEZUELA, EL TRIUNFO Y LA ESPERANZA

VENEZUELA, EL TRIUNFO Y LA ESPERANZA

Hasta que el ratón rugió. Y rugió como nunca, con tanta fuerza que hizo ponerse pálidos a los colorados. Señoras y señores: Venezuela, el equipo que cayó derrotado por Brasil 10-2 en la jornada de apertura del Suramericano Juvenil de Fútbol, dio el palazo del campeonato al vencer a Chile 4-3.

20 de enero 1997 , 12:00 a.m.

Increíble. El ratón le pegó tremendo susto a uno de los elefantes del campeonato y se lavó la cara luego del desastroso partido contra los auriverdes .

El fútbol tiene de hermoso que da revanchas, que lo que entrega un día, lo quita al otro, que del llanto hace pasar a la sonrisa, que lo que hoy es lamento se convierte, mañana, en canto de alegría.

Venezuela, el mismo equipo que parecía venir por cumplir a este torneo, se dio el gusto de ganarle nada menos que al local. Y, lo más importante: no fue una victoria casual.

Los venezolanos, con su claro triunfo, resucitaron y se metieron en la pelea por la clasificación al hexagonal final por el Grupo A, que se juega en Iquique.

Para Chile, la derrota fue todo un desastre nacional. Los periodistas del Canal 13 de televisión, que tiene los derechos para transmitir el campeonato, calificaron la derrota de papelón de la Roja Chica .

Grave. Perder con Venezuela siempre es grave. O no recuerda lo que pasó cuando la selección Preolímpica de Pedro Sarmiento, la que no pudo clasificar a Atlanta-96, cayó contra los venezolanos? Aquí en Chile la cosa es parecida. Algunos medios de comunicación ya están hablando de que el equipo anfitrión no juega a nada y, ahora sí, recuerdan que a Perú se le ganó en el debut (3-1) gracias a dos penaltis y que, por lo menos, uno de ellos fue inventado por el árbitro.

La gente en las calles de Coquimbo y La Serena, las sedes del Grupo B de este torneo, comenta que Venezuela al único equipo que le saca puntos es a Chile, en referencia, también, a las eliminatorias al Mundial de Francia-98.

Esta Venezuela Sub-20 se impuso porque jugó un fútbol sin miedos, con alegría de la mitad del campo para adelante aunque presentó lagunas defensivas, porque practicó un balompié de picardía y asocio y porque tiene a un goleador tenaz, un definidor en las 18.

Daniel Gustavo Noriega, el mismo que logró los dos goles del honor en la catástrofe contra Brasil, fue el guía del triunfo. El sábado repitió la dosis.

Con él comparte elogios el pequeño Alexis García, un volante de armado que le gusta tener la pelota pegada a sus guayos y jugar un fútbol de paredes y gambetas.

A los 10 minutos los ratones le metieron el primer susto al elefante . Chile, entonces, se puso serio y más con ganas que con orden logró el empate y ponerse en ventaja (2-1), gracias a un autogol. Así terminó el primer tiempo.

Cuando apenas se reiniciaba el juego, la figura de Noriega llegó para cambiar el trámite del compromiso. Al minuto 4 empató y al 15 puso a Venezuela en ventaja.

Mientras Chile intentaba reaccionar, Venezuela le contestaba con rapidísimos contragolpes. Y pusieron el marcador 4-2.

Ya el juego no tenía reversa, a pesar del descuento que lograron los chilenos faltando 5 minutos.

Señoras y señores: Venezuela, La cenicienta histórica del fútbol suramericano anda de gala, y se pasea orgullosa ante la mirada atónita de sus rivales. Por ahora está en la fiesta... Habrá que esperar a que el reloj dé las 12 campanadas para ver si el hechizo no se rompe...

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