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EL BALON A LOS EXTRADITABLES

EL BALON A LOS EXTRADITABLES

A 32 días de su posesión, el presidente César Gaviria ha sacado, como de un cubilete, el decreto 2047, calificado por los expertos como un eficaz instrumento en busca de la paz. La medida que implica entre otras cosas la auto condena de los narcos a cambio de la rebaja de penas y la garantía de no extraditarlos ha contado también en principio con el aplauso de la opinión.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Pero dónde están los obstáculos para que el hermoso cuento que significaría el fin de la narcoguerra y el desmantelamiento de los grupos paramilitares no fructifique? La primera amenaza radica en el doble juego de algunos de los protagonistas. Un hecho de actualidad sirve para ilustrarlo: el desenlace del secuestro de Julián Echavarría Lince.

Hay quienes creen que la Fuerza Elite masacró a los doce secuestradores y con ellos murió también el secuestrado.

Pablo Escobar, quien se declaró en tregua hace 37 días, es el autor intelectual de la arbitraria retención de Echavarría según el DAS y, en consecuencia, desde esa perspectiva, responsable del crimen.

Tras ese triste hecho se esconde el temor de los capos a entregarse porque sus vidas puedan correr peligro. Es posible que en la respuesta que debe venir de Los Extraditables , se hable de esa duda. Además de su tesis, ya planteada tras la muerte de Gustavo Gaviria, de que la extradición ya no existe pues ha sido cambiada por la pena capital.

En suma, desconfianza. Y no solo frente a los riesgos físicos de su eventual presentación ante un juez, que podría obviarse con la propuesta de intermediación de algún grupo de notables u otro mecanismo que garantice entregas sin tropiezos.

En otro terreno, y ya lo anunció el padre de los Ochoa Vásquez, los narcos podrían creer que la opción de extradición que el Estado se reserva, sea una carta para usarla luego de su entrega.

Ese temor tendría sus raíces en el fracaso del diálogo Casa de Nariñonarcos de la anterior administración. Buenos vientos Pero si los barones de la droga de verdad quieren paz, deberían creer en la propuesta presidencial por varias razones: el anuncio fue hecho en un decreto presidencial; en la Corte soplan buenos vientos en torno de la medida; el gobierno de EU. ya dio su espaldarazo y la opinión sería el garante de que si los narcos juegan limpio, el Estado cumplirá.

Pero en el decreto, está otro talón de Aquiles. La medida plantea la entrega de bienes usados en el delito laboratorios, aviones, armamento y, lo más complejo, también de los bienes que provengan de la ejecución de la actividad delincuencial.

Ahora un batallón de abogados pelea ante los Juzgados de Orden Público y el Consejo Nacional de Estupefacientes, donde se manejan los procesos sobre propiedades y bienes de los narcos, temporalmente en manos del Estado. Los barones de la droga están dispuestos a entregar sus propiedades?, Su dinero? Parece difícil. Tal vez una parte...

El juego limpio es la vía por donde el decreto se abriría paso, sobre todo si de rescatar la Justicia se trata. Pero habría que ver si Pablo Escobar le marcha, si en verdad está dispuesto a abandonar su negocio y entregarse. Si él, por ejemplo, es responsable del secuestro de Echavarría, y de otros que han sucedido en Medellín su oferta de tregua no fue del todo sincera.

De su poder ya ha dado muestras. Perseguido, en la clandestinidad, derrotado según los organismos de inteligencia, el capo ha confirmado que tiene control sobre el sicariato de Medellín y sobre el Cartel, con el cese temporal de la matanza de policías. Ese poder, por lo menos para continuar en el negocio, se puede seguir ejerciendo desde una prisión. De eso hay ejemplos: Gilberto Rodríguez mantuvo el dominio de su organización preso en España y luego en Colombia, aun con la amenaza de extradición rondando.

Otro obstáculo implícito está en la intención de judicializar la guerra , que sería un primer paso en las disposiciones para rescatar la Justicia.

Ahí se esconde una contradicción: el manejo de un problema de esa dimensión por jueces que aún no han sido dotados todavía de adecuada infraestructura, de medidas de seguridad y de nuevos mecanismos para investigar.

Se diría que no hay espacio para tal contradicción, partiendo de la premisa de que los capos y los jefes paramilitares van a confesar para ser condenados. Sí, pero en un proceso limpio, libre de presiones y de vicios soborno, manipulación, amenaza, falsos testimonios que durante la última década se han multiplicado. Manipulación de la Justicia De la capacidad de manipular la Justicia hay demasiados ejemplos. Si el Estado va a recuperar ese poder, mal puede arrancar estos procesos cuando el revolcón es apenas una palabra. Cabe esperar que las nuevas medidas que se estan contemplando, doten a la Justicia de instrumentos verdaderamente adecuados para cumplir tan delicada mision. Lo otro, es que si bien es válida la división entre narcotráfico y narcoterrorismo, no se puede olvidar que el segundo es un apéndice del primero que puede volver. Mientras haya narcotraficantes superpoderosos, el riesgo está vivo.

Durante estos diez años, pese a lo que se diga desde las esferas oficiales, los narcotraficantes crecieron hasta convertirse en un paraestado. El negocio planetario está ahí, floreciendo en sus variantes: consumo, lávado de dólares, cultivo, tráfico...

Pero el discurso para que la comunidad mundial combata también en los otros frentes el negocio es hasta hoy, retórica que mejora la imagen de Colombia pero no más. Escobar, los Ochoa, los Rodríguez se pueden retirar del tráfico. Pero cómo va Colombia a manejar el asunto de la tercera generación de mafiosos que ya se mueve, como lo hacían hace quince años los barones de hoy, sin problemas, sin que los identificaran, en libertad. O acaso es que toda la cocaína que se mueve desde Colombia es del Cartel de Medellín o del Cartel de Cali...? De otro lado, las autodefensas, en un primer pronunciamiento, cuestionaron el decreto: el asunto es presencia del Estado y derrota de la guerrilla y no más legislación, de la que hubo mucha en la administración Barco, sin que las cosas cambiaran.

No se sabe todavía qué piensa Fidel Castaño. En anteriores pronunciamientos, mientras se dialogaba con el EPL, no mostró interés en responder ante la justicia. Más bien ofreció tierras y el desarme de su organización. O sea que de antemano se ubicó en el marco de la propuesta hecha a las autodefensas, y no a los paramilitares.

Habrá pues que esperar. Como opinó Alfonso Gómez méndez, Procurador General, este tipo de cosas se juzgan por sus resultados.

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