MARIELA DEL NILO

La Biblioteca Municipal de Palmira sigue siendo la misma desde que Alicia Arce de Saavedra, Mariela del Nilo, su antigua directora, se retiró hace 12 años.

18 de enero 1997 , 12:00 a. m.

Si se echa un vistazo rápido, el lugar parece tener los mismos libros, solo que un poco más viejos y con bichitos entre páginas; las sillas han superado todas las pruebas de calidad y no se les nota demasiado el óxido. Los estantes son idénticos. No hay mucho polvo.

Alicia Arce vive en el oeste de Cali, pero su casa en Palmira sigue siendo la misma, sobre la carrera 28, muy cerca de donde funcionaba la primera sede de la biblioteca que hace 12 años fue demolida y dejó un terreno baldío que fue aprovechado por ciudades de hierro y circos de carpa rota, hasta que por un afortunado desplazamiento político fue construido el parque de La Factoría. Cuando fue demolida, la biblioteca fue trasladada a la Casa de la Cultura Ricardo Nieto.

Pero ella, Mariela del Nilo, no solo fue directora durante 22 años de una biblioteca. Siempre ha sido poeta. Y cuando era niña, una rebelde a pesar de haber sido una de las mejores alumnas del Colegio María Auxiliadora de Buga. Rebelde por no pensar como la época, por querer continuar estudiando y fundar una revista con un nombre un tanto inusual para una sociedad conservadora y asfixiante: Alma Femenina.

Antes de saber escribir también fue poeta: le encantaba pensar entre rimas y versos y encontrar el secreto de las carguitas en las cabezas de las hormigas mientras el sol le quemaba la espalda y ella les construía puentes con hojas de sauce.

También se imaginaba el mar. Lo imaginó en charcos y en los grifos de agua. Lo imaginó creciendo e inundando todo. Y escribió sobre él antes de conocerlo y en la ventanilla de un avión modelo 1964 en su primer viaje a Cartagena.

También ha escrito sobre un cartel funerario de 20 x 30 en una pared llena de avisos publicitarios. Y ha publicado cuatro libros: Espigas (1949), Torre de Niebla (1968), Claro Acento (1969) y Secreta Soledad (1996). Hace poco fue nombrada miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, y se siente orgullosa.

Como también se sintió orgullosa cuando hace dos años recibió un homenaje en el Encuentro de Mujeres Poetas que se realiza cada año en el Museo Rayo de Roldanillo. Y cuando era aplaudida en cada recital, y cuando fue condecorada en el Concejo de Palmira en el pasado Festival de Arte de esta ciudad y se dio cuenta que mucha gente todavía recordaba su labor.

Porque su afición principal durante esos 22 años fue organizar mesas redondas y recitales, llamar a consulados y embajadas para conseguir nuevos libros, invitar poetas e intelectuales a dictar conferencias, entre ellos a Fausto Cabrera (el papá de Sergio, el director de cine), a Juan Lozano y Lozano, Dora Castellanos, Fernando Soto Aparicio, a la poeta uruguaya Dora Isella Russel, la argentina Mara Kelton, el periodista Alfonso Bonilla Aragón y a Elciar Martán Góngora.

Dice que se sentiría fascinada organizando tertulias, que no revela su edad, que suele ir a mecatear a Las Córdobas y que pronto emprenderá la escritura de una novela, un testimonio de vida, la propia.

LEYENDA MARIELA DEL NILO quiere embarcarse en el proyecto de su autobiografía.

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