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LA SEMANA POR LA PAZ

LA SEMANA POR LA PAZ

Con la presencia de millones de colombianos se desarrolló la denominada Semana por la paz 1996 .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Lo destacado fueron las marchas en Tunja, Duitama y Chiquinquirá y, especialmente, el aporte de las instituciones educativas que desde sus espacios de formación enviaron un mensaje de esperanza por la paz.

De esta jornada quedó el compromiso de los niños y jóvenes de nuestro Departamento y del país hacia la construcción de la paz y la convivencia; pero a la vez dejó al desnudo la inexistente voluntad de los principales actores y responsables de la violencia.

No se contó con la presencia de los líderes y dirigentes que desde muchos años atrás tienen definidos los destinos de la Nación, el Departamento y los municipios (políticos partidistas que a través de la disputa por la anhelada comisión de presupuesto y con la argucia que los caracteriza han llevado al país al caos de inmoralidad y violencia en que estamos sumidos).

La jornada mostró ciudadanos creativos en marchas y plegarias, a la par con el andar rápido y eterno de quienes con la misma edad y los mismos sueños -muchas veces aún infantiles- debaten su vida detrás de un fusil.

Una semana en la que los estudiantes, encabezados por sus personeros, dedicaron su tiempo a repensar sobre la Colombia en paz que deseaban -y en cómo llegar a ella-, a la vez que el Gobierno Nacional anunciaba drásticos recortes presupuestales en programas de educación, salud y el agro, sumados al aumento simultáneo y considerable de los dineros para la denominada defensa nacional por medio de unos bonos obligatorios e impopulares con nombre de guerra.

Contrastaron las expresiones artísticas y culturales con las decisiones y acciones de las organizaciones armadas que en forma desatinada y torpe han venido alejándose, cada vez más, de sus objetivos y principios.

La realidad de voces y escritos de justicia, equidad y desarrollo pacífico chocaron en esta Semana por la Paz con la realidad de campesinos desempleados, desesperados y amparados por la red de narcotráfico social , a su vez encubierta y aprovechada por todo tipo de esperas de la honorabilidad nacional.

La Semana por la Paz referenció la vergenza nacional en la que la única opción posible que tiene la generación violenta, incapaz e indolente frente a la guerra es la de asumir, de una vez por todas, la opción de construir un nuevo hombre y una nueva sociedad, respetuosa de la vida y de la convivencia, que parta del proceso formativo y de liderazgo que es posible construir desde las instituciones educativas.

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