Teatro desde las trincheras

Teatro desde las trincheras

Para Eddy Armando Rodríguez, dramaturgo colombiano, director del Teatro La Mama y exintegrante de la Casa de la Cultura, el teatro nunca fue una actividad cuyo único fin fuera el entretenimiento. Este arte, al que le dedicó más de 40 años de su vida, tenía que crear preguntas en los espectadores y hacerlos analizar su propia realidad.

29 de febrero 2012 , 12:00 a.m.

Además, Armando, que dirigió el Teatro La Mama hasta el día de su muerte, el pasado 31 de diciembre, siempre buscó que sus obras estuvieran relacionadas con los momentos más complejos de la historia nacional. Enfoque que se vio reflejado en obras como En sueños de Bolívar, sobre la vida del Libertador; El abejón mono, una mirada de los campesinos en la época de la violencia, y Los tiempos del ruido, que aborda el miedo a vivir en las grandes ciudades.

Ahora, el Teatro La Mama, con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, hace un ciclo en memoria de su fallecido director con la presentación, desde hoy, de su última producción, El coronel no tiene quien le escriba cercado por la memoria de mis putas tristes, en homenaje a Gabriel García Márquez. Además, Misael Torres, director de Ensamblaje Teatro y exintegrante del Teatro La Mama, hará una lectura de El abejón mono, uno de los montajes más emblemáticos del grupo.

Para Torres, con este evento se da un primer paso para conservar el legado de Eddy Armando, pero la tarea va más allá: "Las nuevas generaciones deben entender que el teatro debe estar al servicio de la humanidad y contener una memoria histórica", dice.

El homenaje busca recordarle al público lo mejor del trabajo del desaparecido dramaturgo, que consolidó a La Mama como referente del teatro experimental en Bogotá. "Él fue un pionero, una de las personas más importantes del teatro, pero no muy reconocida. La idea es que la gente joven lo conozca", afirma su hija, Verónica Rodríguez.

Además de un teatro marcado por un compromiso social -Armando tuvo relaciones con grupos de izquierda, como el M-19-, el director se caracterizaba por concebir su arte como un laboratorio conjunto. "En la creación de cada obra, los actores participaban y se investigaba cada personaje. Para él, el actor tenía que ser culto y estar atento a lo que pasaba en el país", dice su esposa, María López.

Por eso, uno de los objetivos de La Mama es retomar la escuela de teatro, para que nuevos actores puedan seguir explorando los métodos de creación de Eddy Armando

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