ASÍ FUE LA MUERTE DE LOS 24 MILITARES

ASÍ FUE LA MUERTE DE LOS 24 MILITARES

En ataque a patrulla del Ejército en San José del Guaviare murieron un suboficial y un soldado boyacenses. Sus familiares protestan por la forma como les fueron entregados los cadáveres.

13 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

Mientras familiares de los dos militares boyacenses abatidos junto con 22 compañeros más en una emboscada guerrillera en San José del Guaviare no ocultan su indignación por la forma como sus cadáveres fueron entregados,- sin la más mínima consideración humana-, uno de los soldados sobrevivientes atribuyó a la falta de apoyo por parte de sus superiores el elevado saldo de muertos en las filas del Ejército colombiano.

Los familiares del sargento segundo William Morales Barrera, oriundo de Sogamoso, y del soldado profesional Milton Eduardo Rojas Hernández, natural de Tuta, no entienden cómo ningún mando militar pone la cara a la hora de entregarles los despojos mortales de quienes luchando por servirle a la patria ofrendan sus vidas.

Morales Barrera y Rojas Hernández figuraron en la lista de los 24 miembros de la Brigada Móvil Número 2 muertos en un ataque perpetrado por cerca de 400 subversivos de las Farc en la mañana del pasado viernes 6 de septiembre, en el sitio El Capricho, al sur del río Guayabero, a unos 60 kilómetros de San José del Guaviare.

La Brigada Móvil Número 2, integrada por 48 unidades, que cumplía desde hacía ocho días ante tareas de reconocimiento en el área, fue emboscada hacia las seis de la mañana del 6 de septiembre. La superioridad numérica de los guerrilleros, quienes estaban apoyados además por perros dóberman, fue resistida durante tres horas por las unidades del Ejército. El apoyo que fue solicitado 15 minutos después de iniciado el combate solo llegó a las cinco de la tarde. A esa hora, como lo dijo el soldado profesional Argemiro Contreras, sobreviviente de la emboscada, el refuerzo llegó a recoger cadáveres.

Los despojos mortales de dos suboficiales y 22 soldados profesionales fueron trasladados en la mañana del sábado a Villavicencio y luego, en un avión C-300 tipo Hércules, transportados a la capital del país para hacer su entrega a los familiares.

No dan la cara Luis, hermano del sargento segundo William Morales, relata con rabia y sin poder ocultar el llanto, el dolor que les causó la forma desalmada como les fueron entregados sus despojos mortales. Como si no fuera suficiente la pérdida del hermano, debieron exigir con dureza respeto a la condición humana del militar muerto. Los familiares que en Santa Fe de Bogotá esperaban recibir el cadáver se vieron burlados porque el féretro fue sacado a sus espaldas para ser llevado a Sogamoso en un coche fúnebre, que transportaba otro cadáver para ser dejado en Tunja. Ningún oficial, nadie, se acercó a la familia, como debiera ser, para hacer entrega formal de su cadáver. Esto es lo más triste , expresó.

Luis Morales reveló la irregularidad advertida en la Licencia No. 1.300 expedida por el Inspector de Policía de Villavicencio para inhumar el cadáver de William Barrera Morales -nombre cambiado del suboficial sogamoseño-.

El conductor del carro mortuorio dejó hacia las 2:30 de la tarde del domingo pasado un féretro en la funeraria San Francisco de Tunja y luego siguió rumbo hacia Sogamoso donde a las cuatro de la tarde entregó el cadáver de Morales Barrera en una funeraria de Mochacá y la orden para realizar su sepultura en el cementerio central, cuidándose de que los gastos de entierro no sobrepasara la suma de 120 mil pesos.

Queriendo para su hermano unas exequias dignas, exigieron -y lo lograron- que se les autorizara velarlo en la mejor funeraria de la ciudad y sepultarlo en los Jardines de la Esperanza, pero cuidándose de no sobrepasarse de un millón cuatrocientos mil pesos, que es la suma autorizada para gastos funerarios de un suboficial, les dijeron.

Lo más triste de todo esto son las condiciones en que recibimos el cuerpo de mi hermano. Su estado de descomposición era avanzado. No se le hizo ninguna preparación a su cadáver, olía tremendamente , dijo Luis Morales Barrera, también suboficial retirado del Ejército, mientras luchaba por contener el llanto. Más adelante expresó: el Ejército lo valora a uno hasta cuando les sirve, no son conscientes, en momentos como este, del dolor de las familias , dijo.

Los hermanos Mauricio, Luis y Henry Morales Barrera también sentaron su rechazo por el sacrificio a que fueron llevados los 24 militares muertos en San José de Guaviare. A estos hombres los dejaron matar. Además que desconocían totalmente el terreno, no les prestaron el apoyo solicitado , dijeron.

En Tunja, Luis Arnulfo, hermano del soldado profesional Milton Eduardo Rojas Hernández, muerto en la emboscada de San José del Guaviare, también se dolió por la forma como fue entregado su cadáver. Lo encontraron ya en la funeraria. Venía con su uniforme, dentro de una bolsa negra, de plástico, amarrado, en un estado avanzado de descomposición. En esto se da uno cuenta que el Gobierno les respeta los derechos a la guerrilla, pero no lo hace con el Ejército , comentó. Doña Teresa Hernández dijo que para amainar el olor del cuerpo en descomposición de su hijo fue necesario echar una libra de café dentro de la caja mortuoria.

Luis Arnulfo Rojas tampoco no entiende por qué ningún representante del Ejército pone la cara para entregar a los familiares el cuerpo sin vida de sus soldados, como si lo hacen cuando el muerto es un militar de alto rango.

William Morales Barrera Hijo de Luis Morales y Magola Barrera, integró una familia donde con sus hermanos Omar, Mauricio, Luis, Said, Martha, Henry y Ruth Andrea hicieron del compañerismo el mejor lazo de fraternidad. Los Morales, entre ellos William, se destacaron y se destacan como una familia de grandes deportistas. El microfútbol y el fútbol la pasión de todos. La sala de la casa, en el barrio Luna Park, está llena de trofeos y diplomas.

William había nacido en vecindades del Museo Arqueológico. Hizo sus estudios de primaria en la escuela Santander y en el Colegio Sindicato Acerías Belencito hizo cuarto de bachillerato y de ahí ingresó, a los 19 años de edad, al Ejército. Llevaba 14 años en la vida militar.

El 33 de octubre próximo cumpliría 33 años de edad. En julio, cuando hizo uso de una licencia por ocho días, disfrutó de la programación de las ferias y fiestas de Sogamoso. En octubre próximo saldría a vacaciones y había anunciado pasarlas al lado de los suyos. Sea macha, si salgo vivo de aquí me voy de vacaciones y todo el tiempo estaré a su lado hasta que la canse , le dijo hace 15 días a su mamá Magola en su última conversación telefónica.

Al finalizar el año esperaba salir de la zona roja y ser asignado a un batallón. Tenía novia y proyectaba casarse porque ya me estoy haciendo viejo , había dicho.

Milton Eduardo Rojas Hernández Había nacido el 23 de enero de 1973 en Tuta. Miembro de una familia de nueve hijos, cinco de los cuales hoy viven. Su padre, Venancio de Jesús Rojas, trabaja en albañilería; y la madre, Teresa Hernández, para ayudar al ingreso familiar plancha ropas en casas de familia.

Al terminar su servicio militar en el Batallón Bárbula de Puerto Boyacá siguió en el Ejército como soldado profesional, donde llevaba cinco años y medio.

Hace año y medio, en una emboscada, en Norte de Santander, sufrió lesiones en los ojos y en el estómago, pero pronto se recuperó. Su deseo era seguirle prestando por unos días más sus servicios a la patria y luego retirarse.

El último encuentro con su familia en Tunja, en el barrio Las Nieves, donde residen hace varios años, fue en julio pasado. En esos días de descanso, una noche compró una canasta de cerveza y pidió a sus padres y hermanos acompañarlo porque quiero estar contento con ustedes . Doña Teresa recuerda que en esa ocasión la hizo bailar y le dijo: sumercé es lo único que tengo en la vida .

Hace dos meses, en la última conversación con su mamá le anunci 3: pienso girarle unos centavitos para su mercado , pero lamentablemente ese giro no llegó.

Por falta de apoyo fue grande el número de muertos Argemiro Contreras, oriundo de Barrancabermeja, desde hace cinco años y medio se desempeña como soldado profesional, es uno de los sobrevivientes del ataque guerrillero del pasado 6 de septiembre a los integrantes de la Brigada Móvil Número 2, en San José de Guaviare.

Contreras, de 25 años, soltero, quien visitó a los familiares del suboficial William Morales Barrera y Milton Rojas Hernández hizo un dramático relato de la forma como ocurrió la emboscada y atribuyó su trágico saldo de 24 muertos a la falta de apoyo por parte de quienes estaban en la obligación de darlo. El refuerzo solicitado llegó con once horas de retardo, cuando ya lo único que quedaba por hacer era recoger cadáveres.

A qué horas se presentó el ataque? Faltando 5 minutos para las seis de la mañana - Usted qué hacía en ese momento? Ya estaba terminando de arreglar el equipo porque yo era el puntero de la patrulla. Ya estaba listo para salir, esperando que llegara el centinela para que recogiera todas sus cosas para arrancar, cuando en ese momento se presentó el ataque.

- Con qué tipo de armas los atacaron? Con morteros, M-60s y fusiles.

- Cuántos subversivos se calcula que los atacaron? Pasa la cifra de unos 400 guerrilleros.

- Con qué medios de comunicación contaban ustedes para pedir apoyo? Con un radio que es muy bueno, que tiene seguridad, pues según dicen que no es captado por la subversión. Nos comunicamos ahí como Dios nos dio lugar, en el medio del desespero y todo, y pedimos el apoyo.

- A qué horas fue reportado el ataque y qué respuesta recibieron? Nosotros lo reportamos a las seis y cuarto de la mañana y pedimos el apoyo, reportamos ya un herido. A las siete de la mañana volvimos y pedimos de nuevo el apoyo, entonces lo que nos dijo un Mayor fue que no que nos moviéramos por todas partes, que nosotros éramos verracos, que no se que. Entonces nosotros le informamos que era muchísima guerrilla, que no podíamos, que necesitábamos apoyo aéreo.

-- Cuánto tiempo duró el combate? Estuve ahí en el frente de la situación hasta de las nueve de la mañana. Ya no se escuchaban sino ráfagas y morteros, de todas partes salían. Entonces a las nueve de la mañana huí hacia la montaña porque ya no tenía municiones. Entonces más adelante me voy a matar yo mismo porque ya me cogía la guerrilla, porque ya nos coparon por completamente el sitio.

- Usted lo hubiera hecho? Sí, lo intenté hacer, sino que a mi el fusil no me funcionó. Estuviera muerto ahorita.

-- De quién fue la idea de suicidarse en caso de verse perdidos? No, pues la determinación la toma uno mismo para no caer vivo en las manos de los subversivos porque de caer uno vivo lo torturan todo, entonces siempre va uno a morir y todo torturado y si en caso que los desaparecen y la familia de uno pues no va sabe más de uno, sino que simplemente desaparecido en combate y al final no saben si está vivo o está muerto. Entonces, es mejor matarse uno, cerquita a sus compañeros para quedar ahí, para que lo recojan y lo lleven a uno donde tenga sus familiares.

-- Cuántos compañeros tomaron esta determinación? Yo hablando con un pelado que quedó muy cerquitica, que fue el último que se replegó, fue el que vio que se mataron tres soldados.

- Cómo logró sobrevivir Argemiro?.

Eso es muy verraco. Si porque en el momento cayó otro pelao que lo mataron instantáneamente, al lado mío. Le quité la munición, las granadas de mano. Ahí fue cuando yo dije me tocó morir aquí. Cuando me quedé sin munición, si,?, un grupito de unos 15 me dejaron sin munición, creo que todos murieron. Ahí ya no vi nada, dije voy a huir porque en ese momento me soltaron unos perros. En esto uno no tiene ventaja porque es el único vivo que hay en este momento.

- Los perros amaestrados por la guerrilla atacaron la tropa? Atacaron la tropa, ayudaban a buscar a los heridos porque, según la versión que conocimos después que nosotros regresamos al sitio en la tarde, los campesinos nos decían que los perros eran los que cogían los soldados y después los guerrilleros los remataban, les daban un tiro de gracia en la cabeza.

- Los perros atacaban violentamente a los militares heridos? Los perros nos buscaban por todas partes. Logré huír de los perros y los bandoleros tras cruzar un río - A qué horas llegó el apoyo? A las cinco en punto de la tarde.

-- Qué piensa usted acerca de este hecho? No, pues que nos dejaron abandonados porque nosotros pedimos el apoyo, y a las nueve de la mañana el puesto de mando llamado Selva se reportó de que sin novedad, que no se necesitaba apoyo ni nada. Entonces no sabemos de dónde serán las fallas, si fue culpa del Mayor o es por fallas del comandante de la Brigada Móvil.

-- Usted quiere convertirse en héroe haciendo este tipo de denuncias? Si, pues no es que quiera convertirme tanto en un héroe, sino que de pronto quiero que los familiares de los soldados asesinados se enteren de qué forma murieron ellos, sí?, para que de pronto ellos presenten una denuncia ante los Derechos Humanos por tal hecho, por tal abandono a las tropas en esos momentos. Está bien cuando es de noche, pero es de día, a la plena luz del día. Donde manden una patrulla a las diez de la mañana, a diez kilómetros, donde es selvático y nadie puede salir. Esos manes son... A las cinco de la tarde fue que nos llegaron unos aviones ahí a apoyar, a recoger muertos fue que llegaron, mejor dicho.

-- Cómo se salvó? A mi se me acaba la munición tipo nueve de la mañana, no tenía reloj. Ahí me di cuenta que era imposible, era imposible estarse uno ahí parado, sí. De que no estábamos peliando con chichipatosos, estábamos peliando con gente más capacitada para nosotros, inclusive con gente hasta drogada porque alcanzamos a ver gente que estaba metiendo marihuana y basuco, alcancé a ver un grupito de cinco, entonces ya me di cuenta que totalmente habíamos perdido la guerra en ese instante.

-- De la guerrilla cuántos muertos alcanzó a apreciar? Se calcula, de acuerdo a las versiones que conocimos al regresar al lugar, que pasan de 60 las bajas.

Argemiro Contreras sabe que sus afirmaciones le pueden traer problemas, pero está dispuesto a afrontar los problemas que se vengan. No le resulta extraño que por estas declaraciones le puedan levantar un proceso penal, pero dijo que está dispuesto a irse a la cárcel por desleal, como seguramente será calificada su actitud.

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