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LA CRISIS LLEGÓ A RISARALDA

LA CRISIS LLEGÓ A RISARALDA

A pesar de que 1995 no fue un buen año en el comportamiento empresarial de Risaralda, las cifras sobre el desempeño de la actividad productiva hasta agosto pasado no permiten augurar un mejor panorama en 1996.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

La crisis cafetera, la caída de la construcción, el aumento de los concordatos y la inflación, el aplazamiento en programas de ensanche de varias industrias, así como el temblor de comienzos de 1995 fueron los principales factores que incidieron en el alto desempleo y la caída de la inversión empresarial. Sin embargo, este año, a excepción del fenómeno natural, todos los demás problemas se repitieron, así como la incertidumbre generada por la situación política.

A esta situación se suma el nivel de desempleo que se registra en Pereira, el más alto del país con 15.5 por ciento, casi cuatro puntos por encima del promedio nacional, debido especialmente a la fuerte desaceleración de la construcción, de acuerdo con el presidente de la Cámara de Comercio de la capital risaraldense, César Alberto Salazar.

En un año, de acuerdo con el directivo, los desocupados han crecido un 50 por ciento en la capital risaraldense, fenómeno que se explica por la migración de campesinos desde los campos presionados por los problemas de inseguridad.

En materia de inflación, la ciudad registró en agosto un acumulado de 15,04 por ciento, uno de los promedios más bajos de las principales capitales, inferior al registrado en los ocho primeros meses de 1995 cuando este fue de 15,67 por ciento.

El café, que históricamente ha sido el producto líder del sector agropecuario se encuentra en un momento crítico pues según el Comité de cafeteros de Risaralda, este año se estima que los productores dejarán de recibir 36.000 millones de pesos como consecuencia de una disminución en la producción de 800.000 sacos del producto.

Para agravar aún más el panorama agrícola, los cítricos, cuyo cultivo se había promovido como alternativo al café, reducirá su producción en 74.000 toneladas, es decir el 40 por ciento de las 185.000 toneladas que se cosechan en la región que son el 69 por ciento de los cultivos tecnificados de cítricos que hay en el país. Se estima, por este motivo, que se dejarán de exportar cerca de 10.000 millones de pesos.

En septiembre comenzó la cosecha cafetera de fin de año y en el sólo departamento de Risaralda 15.000 personas se dedican a la labor. Sin embargo, debido a la baja expectativa de producción del grano, el presidente de la Cámara de Comercio considera que los costos de recolección para el caficultor disminuirán por el exceso de la mano de obra.

Empresas en problemas Según la Cámara de Comercio de Pereira, en los ocho primeros meses de este año se han liquidado 179 empresas, un 79 por ciento más que al mismo mes del año pasado.

Sin embargo, para la Andi y Acopi, en todo el departamento se han cerrado en lo corrido del año 300 empresas, especialmente del sector de las confecciones.

En el primer semestre se presentó una caída de dos por ciento en el crecimiento de la producción industrial, frente a un crecimiento de cuatro por ciento de los seis primeros meses de 1995.

Hasta agosto se habían realizado inversiones en sociedades por 8.786 millones de pesos, cifra inferior en 43 por ciento al mismo período de 1995, situación que ratifica las dificultades en el campo de la inversión productiva que está atravesando la economía regional.

Los sectores en los que mayores inversiones se realizaron fueron el comercio, restaurantes y hoteles con un 37 por ciento, mientras que en la industria manufacturera correspondió una participación equivalente a 25 por ciento.

En agosto la inversión empresarial en Pereira y Dos Quebradas sufrió una caída de 84 por ciento, la más profunda en seis años con sólo 189 millones de pesos.

Ventas, para atrás De acuerdo con la encuesta mensual de Fenalco, en agosto el 86 por ciento de los comerciantes manifestó que la actividad general de sus negocios fue regular o mala, con un alto nivel de inventarios debido a la disminución en la demanda.

El 41 por ciento de los consultados dijeron que los pedidos a sus proveedores fueron bajos, uno de los porcentages más altos de la década.

Por sectores, los mayores descensos en las ventas se presentaron en las ferreterías, drogas, alimentos textiles, joyería, vestuario, materiales de construcción y llantas.

La situación económica esperada por los comerciantes es pesimista, pues mientras que para el 25 por ciento de los encuestados las cosas mejorarán, el 51 por ciento considera que la mala situación persistirá, y el 24 por ciento opina que empeorará aún más.

Los sectores mercantiles más pesimistas por lo que resta del año serán son el de joyerías y relojerías, mientras que quienes ven el futuro inmediato con optimismo (o los menos pesimistas) son los distribuidores de rancho y licores.

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