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FIN DEL MILENIO

FIN DEL MILENIO

Dicen bien los que afirman que este siglo terminó cuando una de las potencias ganadoras de la última guerra mundial se desintegró bajo el peso de sus propias contradicciones internas, incapaz de resistir el reto de la competencia de su rival en el escenario geopolítico.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Pero quizás puede ser también cierto que la consolidación de las tendencias en curso en Europa, serán decisivas en la conformación del mapa del mundo para el milenio que comienza en breve.

La trascendencia de la unificación alemana, la consolidación de los acuerdos económicos para la conformación de un sólo espacio económico continental y las tendencias aceleradas de las migraciones de la periferia al centro, marcarán sin duda, el destino del mundo.

El desarrollo opulento Cuando alguien procedente del Tercer Mundo aterriza en Europa, se sorprende de la precisión de la organización y el control social, de la existencia de programas sociales, que aún con sus recortes, son extraños en nuestro medio (subsidio al desempleo, servicios públicos eficientes, salud y educación generalizada) y podría pensarse que ello constituye un medio en donde reina la felicidad.

Pero cuando descubre que en Austria hay 3.000 suicidios al año, y que esta cifra se eleva a 5.000 en Italia, surge la pregunta obvia. Cómo explicarse ese desenlace brutal? qué angustias rondan el alma de los jóvenes que se lanzan desesperados bajo las ruedas del tren?.

Cuando uno descubre que hay miles de niños enfermos mentales gestados por padres drogadictos, quienes los abandonan al cuidado del Estado, se pregunta si una sociedad que ha reemplazado el cuidado de los hijos por la atención a los animales, no ha comenzado a gestar los gérmenes de su propia disolución.

A quién servirá toda la opulencia y la riqueza de que disponen, si el número de recién nacidos no alcanza a reponer el número de los que mueres? Herencia europea La buena envidia que causa llegar a ciudades que tienen sistemas de transporte masivos subterráneos aunque su tamaño es sólo un cuarto de nuestras capitales, la disciplina social estimulada por la devolución de la moneda y el aprovechamiento del escaso espacio para estacionar los vehículos al colocar plataformas móviles que permiten ubicar un vehículo encima del otro, cede el paso a la incertidumbre cuando uno se percata que muchos sectores de estas sociedades han perdido el aliento para vivir y que a veces desfogan su energía en formas de vandalismo deportivo, violencia racista y xenófoba y sobre todo, tendencias de autodestrucción por el uso generalizado de sicofármacos.

Toda la tradición de guerras de Europa Occidental ha sido reemplazada por la búsqueda de acuerdos migratorios y de convivencia, gobierno continental e integración económica, pero en las mismas goteras de Europa hemos asistido impasibles al genocidio de Bosnia-Herzegovina y hasta ahora no se ha logrado el retiro definitivo de la política de los principales líderes de la matanza.

En la misma cuna de la democracia y de las libertadas, se está quemando a los inmigrantes bajo el argumento sofístico de la defensa del empleo, cuando la verdad es que los nacionales europeos no harán más nunca las labores que ejecuta el inmigrante.

Europa parece condenada a ser repoblada, muy a su pesar, por los grupos inmigrantes que presentan una mayor tasa de incremento demográfico: va a hacer falta una terapia social de aclimatación de la tolerancia y la aceptación del pluralismo si se quiere evitar que ese proceso ocurra con traumatismo.

Lecciones para aprender Cuando se analiza qué pueblos secularmente enfrentados tuvieron que terminar por entenderse para convivir civilizadamente, no cabe más que preguntarse si no podremos los pueblos jóvenes ahorrarnos varias guerras y comenzar por el punto de diálogo a donde han llegado los pueblos más antiguos.

O tendremos que desangrarnos en nuestra serie recurrente de violencia inveterada, para que al final, los pocos que queden no tengan más remedio que ponerse de acuerdo, sin poder ya absorber la inmensa riqueza de que ha sido dotada nuestra tierra?.

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