MI GENERAL, CARRETERA DESPEJADA Y TODO BAJO CONTROL

MI GENERAL, CARRETERA DESPEJADA Y TODO BAJO CONTROL

En medio de la oscuridad y del viento helado que a esa hora golpeaba su rostro, en el Alto del Ratón, sobre la margen derecha de la carretera MedellínTurbo, el oficial a cargo del Batallón de Contraguerrillas Cacique Quimbaya tomó el equipo de radio y se comunicó con el puesto adelantado del Ejército en Mutatá (Antioquia).

29 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

Mi general, capitán del Batallón Quimbaya reportándose con novedad: objetivo alcanzado, carretera despejada y bajo control , dijo el oficial respirando con dificultad.

Eran las 7:00 de la noche del pasado jueves 26 de septiembre. El traqueteo de los helicópteros Black Hawk artillados, que disparaban sus ráfagas de fuego contra los cerros aledaños a la carretera, todavía resonaba a lo largo del cañón de La Llorona.

Once días antes, un grueso grupo de guerrilleros de cinco frentes de las Farc remontó la serranía de Abibe y se apostó a lado y lado de la carretera al mar, al sur del eje bananero de Urabá.

Los subversivos llevaban órdenes directa del cabecilla Efraín Guzmán, conocido como Jacobo : bloquear, por el tiempo que fuera posible, la carretera por la que 9 municipios del Urabá antioqueño y 3 del Urabá chocoano se abastecen de víveres y productos de primera necesidad. Los guerrilleros impidieron el paso de camiones y buses de servicio público y amenazaron con disparar contra cualquier vehículo que ose transitar por la carretera.

Más de una semana después, luego de intensos combates y una operación envolvente del Ejército, el oficial al mando de uno de los 3 batallones de contraguerrillas pudo informar a sus superiores sobre la recuperación de la vía.

El pasado viernes 27, el general Rito Alejo del Río, comandante de la Brigada 17 con sede en Carepa, sobrevoló en helicóptero los 54 kilómetros que separan a Dabeiba de Mutatá y comunicó oficialmente a los medios de información que el Ejército había retomado el control del área.

Los oficiales que participaron en las acciones, denominadas Operación Septiembre Negro, contaron paso a paso como se recuperó la vía.

Domingo 15 de septiembre. Más de 600 guerrilleros de las Farc se desplazan hacia el cañón de La Llorona, ubicado en la vereda Vallesí, en límites de los municipios Mutatá y Dabeiba. Los subversivos son miembros del bloque José María Córdova y hacen parte de los frentes 5, 34, 57, 58 y 18.

Grupos de entre 120 y 150 guerrilleros se toman los altos Bonito, Taparales, Ratón y El Inglés, en un tramo de 20 kilómetros, y se ubican en posiciones estratégicas en las cuchillas de los cerros que forman el cañón del Río Negro.

Abajo, en la carretera que corre paralela al río, otro grupo de subversivos montan un retén en el puente de Taparales. Los conductores de varios buses que se dirigen a Turbo y Necoclí se sorprenden cuando adolescentes entre los 14 y los 16 años armados de revólveres los intimidad y los obligan a devolverse.

Lunes 16 de septiembre. Las autoridades y el Ejército se enteran de la situación. Informaciones recibidas por la oficina de inteligencia de la Brigada 17 señala que las Farc trabajan con miembros de las milicias bolivarianas. Además, cuentan con la ayuda de colaboradores que viven en puntos cercanos a la carretera.

Los altos mandos de la Brigada de Urabá se comunican con las autoridades militares y civiles en Medellín y acuerdan una reunión para el jueves 19, mientras se envían tropas para tratar de recuperar la vía.

Martes 17 de septiembre. En el puente de Taparales, los jóvenes milicianos siguen devolviendo a todos los vehículos. Kilómetros más abajo, en dirección a Medellín, hileras de camiones y algunos buses intermunicipales permanecen a la espera al lado y lado de la carretera.

Miércoles 18 de septiembre. Las milicias accionan una carga explosiva contra una de las alas del puente de Taparales para incomunicar a Urabá con Medellín. Los daños son míninos y no alcanza a averiar la estructura del puente.

Jueves 19 de septiembre. Se reúnen en Medellín los comandantes de las brigadas 4 y 17 con las autoridades antioqueñas y definen el Plan Fortaleza, dentro del cual se prepara la Operación Septiembre Negro, para recobrar el control sobre el área.

El Ejército instala un puesto avanzado en Mutatá al mando del general Del Río. Durante los cuatro días siguientes, el alto oficial dispone el envío de tropas hacia el sitio.

Martes 24 de septiembre. Los milicianos colocan bajo el puente de Taparales una carga explosiva de 60 kilos de dinamita y un potente compuesto de Nitrato de Amonio, Azufre y polvo de Aluminio, con sistemas eléctrico e ineléctrico combinados. La carga es desactivada posteriormente por miembros de la Compañía Marte del Ejército.

Avanzan por tierra 500 hombres del Ejército de los batallones 8, 11 y 25, y de la Compañía Cóndor. Tres helicópteros artillados los apoyan.

Hacia las 2:00 de la tarde, 120 hombres del Batallón No. 8 desembarcan en Alto Bonito, sobre la margen izquierda del río, y se despliegan por la zona descubrieron casas donde funcionan los campamentos de los subversivos. Algunas casas tienen trincheras y otras fueron quemadas por los guerrilleros.

Más tarde, cuando otro grupo de soldados intentan desembarcar en el mismo sitio, reciben ráfagas de fusil. Un soldado de apellido Nieto que se lanza desde el helicóptero queda en la zona.

Miércoles 25. El Ejército inicia el ametrallamiento de los cerros con morteros 81, 60 y granadas MGL, y gana posiciones en los altos de Taparales y El Inglés, en Mutatá. El Ejército descubre más campamentos e incauta 12 toneladas de víveres, enlatados y arroz.

Los guerrilleros toman puntos estratégicos en la margen izquierda del río. Algunos grupos huyen hacia Frontino y Urrao, en límites con el Chocó.

Jueves 25 de septiembre. El Ejército recupera el área de retaguardia que tenía dominado el bloque José María Córdova. A las 7:00 de la noche, el capitán al mando del Batallón No. 8, Quimbaya, domina con sus tropas el Alto del Ratón, última posición en poder de la guerrilla. El oficial se comunica con el general Del Río en el puesto avanzado de Mutatá y le da un parte de victoria.

El balance oficial de las operaciones señala que por lo menos 25 guerrilleros habrían muerto, otros 30 resultaron heridos, 12 de ellos de gravedad. Además, un soldado murió, dos resultaron heridos y otro, de apellido Nieto, continúa desaparecido.

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