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TRAVESURAS TECNOCRÁTICAS

TRAVESURAS TECNOCRÁTICAS

Transcurridas las presentaciones del Presidente de Colombia en los foros mundiales de Nueva York con decoro intelectual, precisión, discreción y firmeza, volvamos los ojos al escenario de la patria donde se agitan otras inquietudes, junto a las siempre actuales del narcotráfico. No sin destacar el énfasis de su discurso en la necesidad de la cooperación internacional para proseguir la tarea de combatirlo y la declaración definitoria de que ninguna nación puede aceptar ser utilizada como refugio o santuario de la delincuencia organizada .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

* * * * Con buen juicio, antes de que otros costados se prendieran, se ha procedido a graduar la estratificación socio-económica para los efectos de la fijación de las tarifas de los servicios públicos. La explosión de Facatativá, si bien indisculpable en cuanto constituyó uso indebido de las vías de hecho, tenía un fondo de justicia en la protesta contra desmesuradas y súbitas exacciones.

No es la primera vez en que los tecnócratas se equivocan, asidos a sus cifras de escritorio y de espaldas a la realidad viva y viviente de los pueblos. Al parecer, el error en este caso es imputable a la Electrificadora de Cundinamarca, pero guarda rigurosa armonía con los criterios de la metodología y la cronología prescritas por el Departamento Nacional de Planeación.

Con tapaojos para prevenir desvíos de la ruta, las nuevas regulaciones se proponían garantizar la rentabilidad de las respectivas empresas, duela donde doliere. Ante el disparadero de la privatización, la consigna tecnocrática y neo-liberal ha sido hacerlas atractivas a la inversión privada, sin detenerse a considerar la suerte de usuarios y consumidores. Revisando la estratificación, se lograría el propósito de elevar calladamente las tarifas y maximizar su rendimiento.

Por si fuera poco, se extendía a todo el país. Si fuera cierto aquello de que piensa mal y acertarás , el observador desprevenido atribuiría la intrépida estrategia al empeño de sumergir al régimen político en el desorden y la anarquía. Tan técnica como pudiera ser, nada autorizaba a desconocer la sensibilidad de las masas, especialmente en tiempos de recesión y desempleo.

Nunca ha sido aconsejable lidiar muchos toros bravos al mismo tiempo. El solo manejo del conflicto de los cocaleros invitaba a concentrarse en resolverlo zona por zona, como venía procurándolo el alto Gobierno. No había derecho a que se colocaran petardos adicionales e ingenuamente se le hiciera el juego a la guerrilla.

Porque a la guerrilla le han hecho el juego. Autoridades de elevada jerarquía denunciaron su presencia en las asonadas de Facatativá. Hasta se llegó a pensar que obedecían a tácticas subversivas, complementarias de su acción armada. No había tal. Buscaron pescar en río revuelto, pero la chispa provino del seno del Estado.

No se sabe si otras se hallan en la mente de la tecnocracia neo-liberal, so pretexto de la eficiencia de las empresas públicas y del cumplimiento del Consenso de Washington . El desastre de Facatativa, así como los ruidos de conflicto en Chía y las tendencias recesivas inducidas por la suprema jerarquía monetaria, obligan a desactivarlas y a sopesar la oportunidad política, social y económica de su aplicación.

Trance de privatizaciones A reanudar la marcha de la privatización de empresas industriales y comerciales, aparte de las consideraciones sobre la función del Estado, se ha llegado por fuerza de la carga fiscal que viene de los excesos imprevisivos del pasado, según lo observa Juan Manuel López Caballero, en carta al autor de esta columna. Quien de paso observa, en abono de las tesis sobre la inflación aquí sostenidas, cómo la economía colombiana ha acabado upaquizada e influida por los ajustes tributarios referidos al alza anterior de los precios.

En gran medida la venta de empresas industriales y comerciales del Estado no obedece en Colombia tanto a decisión ideológica como a operación fiscal destinada a realizar las rentas contractuales contempladas en el presupuesto. En otras palabras, a no incrementar el déficit con ingresos dejados en el limbo, sino a ver de reducirlo.

En su libro sobre El Modelo Neo-liberal , Consuelo Ahumada advierte que la subasta de compañías estatales fue impuesta a los países deudores como condición para que pudieran cumplir con el servicio de la deuda . Como oportunidad de inversión extranjera y medio de atraer capitales.

La experiencia en otras naciones latinoamericanas incita a tomar cuidadosas precauciones, no sea que en Colombia se repitan sus percances y descalabros. Ahora mismo el poderoso ex ministro Cavalo de la Argentina se duele de haber vendido empresas de telecomunicaciones con licencia a sus compradores para el establecimiento de tarifas exorbitantes. El yerro más generalizado ha consistido en las enajenaciones a menosprecio.

En México, los monopolios estatales se trocaron en carteles de amigos del entonces presidente Salinas, conforme lo denunció un ex funcionario de la Reseva Federal de Estados Unidos, citado por Consuelo Ahumada en el libro susodicho. Y en Chile se sanearon las diversas empresas a costa del Erario para venderlas a grupos privilegiados, en condiciones sumamente favorables a sus intereses.

El actual Gobierno colombiano ha sacado varias a licitación. Críticas a los precios básicos de dos de ellas se han formulado. Bien vale la pena justipreciarlas. Y, desde todo punto de vista, cuidar que los términos de las respectivas operaciones sean equitativos, diáfanos y benéficos para la comunidad. De bienes públicos, fruto del ahorro colectivo, se trata. Razón de más para velar, igualmente, por que las inversiones sustitutivas lo sean en fines de alta prioridad y provecho social duradero.

Aniversarios luctuosos Entre hoy y mañana se conmemoran dos aniversarios luctuosos. El segundo de la muerte del eximio presidente Carlos Lleras Restrepo, dechado de estadistas y gobernantes, y el décimo del fallecimiento de mi hermano Augusto Espinosa Valderrama, el mejor parlamentario de su tiempo, político y orador de alto vuelo. Ambos de rancia estirpe liberal y patriotas de tiempo completo, combatieron honrosamente por los mismos ideales, cada uno en su campo y en su deber.

En homenaje al presidente Lleras Restrepo se le dará su nombre a la hermosa hemeroteca de la Universidad Nacional. Muy apropiado y justo para la memoria de quien hasta el fin de sus días cultivó la pasión de escribir, leer y enseñar. En su recuerdo imperecedero podríamos decir, evocando su inteligencia, su temple y su carácter, e interpretando el sentimiento de los compatriotas y el propio: Cuánta falta nos hace en estos tiempos turbulentos! Cuánta falta nos hace también Augusto, erguido en sus convicciones, resuelto en sus luchas, devoto de sus ideas y de sus principios, laborioso en sus empeños, con las virtudes que desde la cuna le conocimos o adivinamos.

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