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EDIPO ALCALDE

EDIPO ALCALDE

Sobre esta película ha gravitado un peso formidable: Sófocles y García Márquez, mas que este último por estar tan cerca a nosotros en el tiempo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

De hecho en la publicidad se hacía resaltar que el guión era de nuestro premio Nóbel. Así las cosas para el espectador concientizado pasaron a un segundo plano los valores estrictamente cinematográficos como era la dirección de Jorge Alí Triana -el mejor intérprete en imágenes de la obra de García Márquez- y la actuación del actor cubano Jorge Perugorría quien está en su mejor momento estelar y la de la española Angela Molina quien en su otoñal belleza nos hizo recordar con nostalgia su actuación en El oscuro objeto del deseo de Buñuel en las ya lejanos setentas.

Son conocidas las repetidas declaraciones de García Márquez en la que pone como ejemplo del mejor enigma policíaco el Edipo Rey de Sófocles pues en ella el investigador encuentra que el criminal es él. Como una especie de película anunciada al fin se concretó el viejo anhelo de recrear el mito de Edipo y esta vez para el mundo de la imagen fílmica. Con todos estos antecedentes este film tenía un empaque literario y extra-cinematográfico bastante pesado. Y no creo estar equivocado en esta apreciación por que escuché a dos transeúntes de la 84 preguntarse Ya viste la película de García Márquez? que indica la gran verdad que encierran los errores generalizados. Las primeras imágenes de la película nos muestran el horror en que vivimos, todo lo que el país padece en este instante. Algo tan cercano a nuestra cotidianidad que nos impide tomar la distancia debida. Por un instante parecía estarse viendo un noticiero o sea lo que se llamaría la tragedia diaria. Una realidad tan sangrienta que hace que la tragedia del alcalde, que descubre que ha matado accidentalmente a su padre y que se ha acostado con su madre sea, subsumido en ese mar de sangre que lo hace no parecer tan pavorosa frente a ese entorno.

Porque se pierde un tanto la relación de casualidad. En la tragedia de Sófocles se desatan las pestes porque los dioses castigan al rey Edipo. Y es que los reyes eran el puente entre el cielo y la tierra. Las faltas de los soberanos eran castigadas por los dioses con tragedias que comprendían a su familia y con frecuencia a todo su pueblo. Muchas veces, tal en Edipo, el es inocente . Para los dioses eso no cuenta. En la tragedia los propósitos humanos van a contrapelo de inexplicables fuerzas destructivas que están afuera en la noche silenciosa rondando. No hay respuestas, los dioses no dan explicaciones, si acaso hay alguna debe buscarla el héroe en su propio interior en donde el peligro esta entretejido con el corazón de la vida.

En Edipo alcalde su agonía no va a aplacar a los dioses, al final de cuentas no es sino una mas de las que padecemos todos los colombianos.

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