PUROS: SÍMBOLO CAPITALISTA Y ORGULLO DE UNA ISLA COMUNISTA

PUROS: SÍMBOLO CAPITALISTA Y ORGULLO DE UNA ISLA COMUNISTA

Todas las tardes, en una reconocida firma de abogados que funciona en la calle 72 de Bogotá, se reúne un buen numero de elegantes e insignes juristas en la biblioteca de la firma para degustar sendos vasos de whisky y finos tabacos, en lo que piensan es un ritual exacto al de sus colegas londinenses.

22 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

Pero se engañan, pues los tabacos que aspiran con elegancia, son fabricados en masa por una maquina en Florida y producirían repugnancia a un verdadero conocedor.

La realidad es que en Colombia son muy pocas las personas realmente iniciadas en el culto al cigarro, tradición sibarita, que goza de un prestigio similar al de la cata del buen vino y que se asocia no sin razón con los ricos y poderosos, por el alto costo que implica sostener este lujo.

El Puro Habano Cualquier conocedor lo puede confirmar: existen tabacos y existen Puros Habanos, denominación de origen de los cigarros cubanos.

Es irónico pero uno de los símbolos más preciados del éxito en el mundo capitalista, se produce en uno de los pocos países comunistas que quedan en el planeta.

Los cubanos del exilio aseguran que han logrado cigarros de la misma calidad en sus plantaciones en República Dominicana y México, pero la realidad es que en las pruebas de sabor que organizan las asociaciones de fumadores siempre se imponen los Puros Habanos.

No existe explicación científica para este fenómeno. Puede ser el resultado de una combinación de tierra, clima, sol y agua o pueden tener razón los santeros que afirman que Cuba es una tierra bendita por dioses. El caso es que nunca ha sido posible igualar ni superar la calidad del cigarro cubano.

El arte de la siembra, recolección y fabricación de los Puros Habanos se perfeccionó en el transcurso del siglo 18, época en que su uso se popularizo en Europa. Para principios de siglo 19 ya existía una cofradía mundial de amantes del tabaco que incluía personajes como Napoleón Bonaparte y el Zar Nicolás I de Rusia.

La Siembra El proceso de fabricación no ha variado desde entonces. A finales de octubre se siembra la semilla en viveros, una semana después se trasplanta a los campos donde se les da cuidado diario. A los tabacos que están destinados a ser envoltura se les cubre con una tela porosa para evitar el exceso de sol.

Cuando se acerca el momento de la cosecha es necesario extirpar a mano los botones que empiezan a aparecer en el tallo para que la planta concentre su savia en las hojas. A principios de febrero, 90 días después de la siembra, llega el momento de la recolección a mano. Las hojas se separan por color y se anudan en mazos que se ponen a secar durante 45 días.

En este punto las hojas son transportadas del campo a bodegas donde se vuelven a separar en más de 50 clases según su textura, color y procedencia. Allí se amontonan en grandes pilas durante 40 días para lograr su fermentación. Tras la fermentación el tabaco se almacena para alcanzar su maduración y pueden pasar hasta dos años antes de que sea enviado a las fábricas.

La Fabricación En Cuba se utilizan más de 60 vitolas (nombre del cigarro según su tamaño) como la panetela, la señorita, el lancero etc. Cada marca de tabaco se especializa en 10 o 12 de estas vitolas.

La calidad del cigarro está ligada directamente a su tamaño ya que entre más tabacos se utilicen para su fabricación, mayor la combinación de sabores y olores. Por eso las vitolas más grandes son las mejores. Una vitola grande como el Churchill o la Doble Corona utiliza un mínimo de cuatro tabacos distintos para su relleno y requiere una excepcional hoja, casi perfecta, como envoltorio.

Cada Marca tiene su propia receta y en las fabricas los tabaqueros se especializan por vitolas, los principiantes fabrican las más pequeñas y los expertos se encargan de las grandes.

El ritual Los Habanos deben ser mantenidos en el interior de un humectador a una humedad constante del 71 por ciento. Antes de encenderlo el conocedor se deleita con su textura y su aroma. La punta por la cual se aspira está taponada y es necesario cortarla, luego se enciende el habano utilizando un fósforo de madera, nunca uno de cera o un encendedor de gas o gasolina.

Al fumar un habano el conocedor valora varias características: la facilidad de inhalación, el sabor de la envoltura, los sabores de las capas internas, el aroma, la textura en la mano y la calidad y color del humo que produce. Tradicionalmente el tabaco se acompaña o bien de un licor fuerte como un Ron añejo o un Cognac o de un café expreso.

Dentro de los amantes del Habano se encuentran famosas personalidades como Winston Churchill, el recién fallecido George Burns, Ron Perlman (dueño de Revlon) o Arnold Schwartznegger.

En la actualidad los Habanos siguen a la cabeza de los precios en Europa donde un solo Doble Corona cubano cuesta entre 20 y 35 dólares. En los Estados Unidos, a donde los Habanos solo llegan por contrabando, el mismo puro puede costar entre 50 y 100 dólares. Falta ver si los distinguidos, y ya mencionados abogados bogotanos, están dispuestos a gastar 25,000 pesos o 35.000 pesos diarios en su ritual de todas las tardes.

Cómo comprar Habanos en Cuba? Desde su llegada a la isla los turistas son bombardeados por personas que ofrecen cajas de Habanos a 25 dólares. La realidad es que estos cigarros que se mueven en el mercado negro son en su gran mayoría falsificaciones.

Si usted no conoce de cigarros, lo mejor es que los compre en una tienda del Estado. Déjese asesorar por los vendedores (verdaderos expertos) y exija la factura, la cual deberá presentar a la salida del país si lleva más de 50 tabacos (dos cajas).

Ahora, si usted es de esas almas atrevidas que insisten en la aventura o un primo abogado le hizo un encargo con pocos dólares, cómprelos en la calle, pida marcas menos conocidas y exija que sean de una vitola (nombre del cigarro según su tamaño) grande: Corona, Doble Corona, Churchill o Robusto.

La realidad es que la calidad de las hojas que se requiere para fabricar esos tabacos es tan buena que así sean hechos en casa, serán de excelente calidad.

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