MILAGRO EN EL COCUY

MILAGRO EN EL COCUY

En dónde estoy? , le preguntó, con voz débil y temerosa, un joven de ropas raídas al campesino Luis Alberto Neira. Con él estaban dos mujeres jóvenes, vestidas con harapos y llenas de barro por todas partes.

22 de mayo 2001 , 12:00 a.m.

" En dónde estoy?", le preguntó, con voz débil y temerosa, un joven de ropas raídas al campesino Luis Alberto Neira. Con él estaban dos mujeres jóvenes, vestidas con harapos y llenas de barro por todas partes.

"No se preocupen, sé quienes son ustedes, acaban de llegar a la vida, ya todo pasó", les dijo Neira, de 35 años.

El muchacho y sus dos compañeras eran Edgar Alberto Ramírez, de 24 años, Johana Cabrera Orozco, de 22, y Andrea Castillo, de 22, tres de los cuatro excursionistas que se habían perdido desde el 9 de abril pasado en una expedición a la Serranía del Cocuy.

El campesino sabía de ellos, pues sus familiares los habían buscado desesperadamente por nieve y selva, y habían pedido ayuda por radio a todos los campesinos que habitan en los alrededores del parque natural.

Al mediodía de ayer, Neira se encontró a los jóvenes cuando se bajaba del caballo en la finca de sus padres, en la vereda El Pesebre, a cinco horas de Tame. Ellos pasaban por un lado y al parecer no habían visto la casa , dijo.

Los reconoció de inmediato, pues en el pueblo varios familiares suyos habían participado en las comisiones de búsqueda.

Neira relató que en ese momento salieron sus padres de la casa y los seis se abrazaron y lloraron. Duraron así hasta que se dieron cuenta de que faltaba uno de los estudiantes, José Asdrúbal Estévez, de 21 años.

"Me contaron que a José Asdrúbal se lo llevó la corriente de un río y que nunca más volvieron a saber de él", relató el campesino. El accidente de Estévez habría ocurrido el viernes pasado.

"Dijeron que no pudieron hacer nada para ayudarlo porque el río en la parte de arriba es bien pedregoso y muy caudaloso , contó.

La odisea.

Los jóvenes, que llegaron solo con una bolsa de dormir y una cámara fotográfica le relataron a la familia campesina lo que vivieron durante el mes de su extravío.

"Me contaron que salieron de Guicán hasta la Laguna Verde y de allí pasaron hasta la Laguna Grande, de donde siguieron hacia Los Frailes. Después, al pasar un río fue donde se perdieron.

"Llegaron a una choza, al parecer de los indios, pero en vez de bajar decidieron seguir hacia arriba, hasta que finalmente pensaron en bajar cuando encontraron el río Lopeño", contó Neira.

De acuerdo al relato del campesino, los cuatro jóvenes llegaron hasta un punto en donde había un cable con una polea para pasar el afluente, pero como no la supieron utilizar, decidieron continuar para pasar por otro lugar, por donde se perdió José Asdrúbal.

"Comían todo lo que se topaban, desde cogollo hasta las pepas que encontraban. Incluso, encontraron una culebra y la mataron a piedra y después se la comieron. Dizque estaba muy rica", narró el campesino.

Ayer, después de tomar tinto con banano y de vestirse con la ropa de doña Hermelina Sandoval y Leopoldo Neira, los padres del campesino que los encontró, se tomaron la primera sopa caliente en los últimos 42 días. Fue una sopa de maíz.

"Ellos están un poco estropeados, con algunas heridas, pero en términos generales están bien para el tiempo que estuvieron perdidos", dijo Neira.

El labriego dejó a los jóvenes en la casa de la finca, acompañados por sus padres, y bajó hasta el caserío El Pesebre, a unas cuatro horas de camino, para avisar a las autoridades de Tame sobre la aparición de los excursionistas.

"Era mejor que se quedaran allá porque de todas maneras están muy maltrechos y yo por eso vine al pueblo para ver cómo se organiza una comisión para bajarlos mañana (hoy)", indicó.

Anoche, los tres sobrevivientes de esta odisea permanecían en la finca, acostados en los colchones que la familia Neira les prestó y por primera vez bajo un techo y con el calor de una estufa de leña.

En la mañana de hoy una comisión de la Defensa Civil, la Cruz Roja y algunos familiares va a acudir hasta la finca Santa Inés para traer a estos tres muchachos que volvieron a la vida, cuando ya la esperanza de encontrarlos vivos estaba a punto de extinguirse.

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