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LA HEROÍNA Y LA GUERRA

LA HEROÍNA Y LA GUERRA

I- LA HEROINA Yo tampoco creo que por órdenes de Samper se hubiera encaletado la heroína en su avión. Es más. En este caso sí creo que ello ocurrió a sus espaldas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
23 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Que Samper ha sido laxo con los mafiosos y tolerante con la narcocultura, que como un cáncer se ha devorado a Colombia, ya no lo dudo. Pero narcotraficante no es.

El acto criminal de introducir heroína en su avión debe ser investigado a fondo y los responsables sancionados de manera ejemplar.

* * * Samper debe responder por lo que ha hecho. Eso, por sí solo, ya debería ser suficiente.

Si Samper se ha de caer, o si ha de ser condenado por la historia, ello debe suceder por las razones correctas.

Por la filtración multimillonaria de dineros del narco para ganarle las elecciones a Andrés Pastrana.

Por decirle mentiras al país.

Por arrastrar con Colombia en vez de asumir sus responsabilidades.

Por su antipatriótico empeño de transferirles a los colombianos los costos de su defensa.

Por el agravamiento de la catástrofe nacional desde que tomó posesión de su cargo.

Por haberse entregado a la más negra politiquería.

Por su nefasto gobierno. (Perdón cuál gobierno?) Por todo eso y mucho, mucho más. Pero no por transportar heroína en su avión.

* * * Está abierto el carnaval de especulaciones sobre los autores del hecho y sobre lo que hubiera sucedido si la heroína la encuentran en Estados Unidos.

Mínimo, un segundo noriegazo. A estas horas Samper ya estaría guardado en alguna cárcel del Bronx y la familia Lemos Blanco ya se habría despedido del Buckingham Palace, de Trafalgar Square y del Big Ben.

En todo caso, lo que sí es cierto, es que la heroína dentro del avión presidencial prueba la intensidad de los desafectos que se ha granjeado Samper y el inmenso poder corruptor de las organizaciones de narcotraficantes que siguen floreciendo en nuestro país, aun con la cúpula del cartel de Cali tras las rejas.

II- LA GUERRA Quién sabe qué dirá mañana, pero hoy vamos en que Samper, ahora sí, quiere ganar la guerra. Eso no entro a discutirlo.

Sin embargo, creo que Colombia está condenada a seguir cediéndole terreno a la guerrilla y a la subversión urbana mientras Ernesto Samper siga en Palacio.

Alto y claro: con Samper la guerra está perdida.

Un Presidente débil, cuestionado, salpicado por el escándalo, que ni siquiera merece el consenso de respeto dentro de las Fuerzas Militares no tiene la menor posibilidad de conducir exitosamente ninguna ofensiva contraguerrillera.

El podrá seguir dando discursos, como lo ha hecho hasta ahora.

El podrá seguir subiendo el tono, como lo ha hecho hasta ahora.

El podrá seguir haciendo promesas, como lo ha hecho hasta ahora.

Inclusive podrá seguir radicalizándose y convirtiendo su gobierno en el más represivo de los últimos tiempos, pero su propia fragilidad entraña las semillas de sus estrepitosos fracasos en materia de orden público.

Para ganar esta guerra si eso es, acaso, lo que quiere el país se debería iniciar un proceso largo y tortuoso que seguramente nos tomará muchos años. Pero se debería iniciar ya.

Se necesita un Presidente al que no le hayan metido dinero del narco a su campaña.

Se necesita un Presidente que no requiera de Heynes para decir que es inocente.

Se necesita un Presidente que sea capaz de sostener mañana lo que dice hoy.

Se necesita un Presidente que no tenga que andar mendigando apoyos para no caerse.

Se necesita un Presidente que tenga como prioridad salvar al país antes que salvar su pellejo.

En fin, se necesita un Presidente.

O no, doctor Lemos?

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