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HACIA LA DEMOCRACIA ACCIONARIA

HACIA LA DEMOCRACIA ACCIONARIA

El anuncio que hizo esta semana el Gobierno de privatizar varias activos estatales abre nuevamente el interrogante de la posibilidad que tienen los pequeños inversionistas para hacerse a una parte significativa de las entidades oficiales en venta. (VER GRAFICA: VALOR DE EMPRESAS EN VENTA)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Si usted pertenece al grupo de pequeños inversionistas tiene el legítimo derecho de aspirar a ser accionista de las empresas en vía de privatización y tiene, además, prioridad en la compra de acciones por encima de los grandes inversionistas particulares.

De todas maneras, tenga en cuenta que si bien la Constitución de 1991 estableció la democratización accionaria de las empresas oficiales en venta, ese proceso no ha tenido todavía un desarrollo profundo que permita el acceso de inversionistas pequeños a las empresas que se enajenan.

La experiencia enseña que hasta el momento la llamada democratización accionaria establecida en la Constitución no ha pasado de ser un texto de buenas intenciones, pues en la práctica han sido pocos los inversionistas menores que han tenido acceso a los activos vendidos por el Estado.

Además, ese acceso ha sido solo posible a través de organizaciones solidarias como los fondos de empleados y entidades cooperativas que tienen prioridad de compra frente a otros inversionistas.

La Ley 226 del 20 de diciembre de 1995, que reglamentó los procesos de privatización, estableció que la venta de activos estatales debe cumplirse en dos etapas, la primera de las cuales estará dirigida en condiciones especiales a organizaciones solidarias. Si usted pertenece a un fondo de empleados o a una cooperativa puede aspirar a ser accionista de una empresa estatal. Tenga en cuenta, sin embargo, que las acciones adquiridas por su organización estarán a nombre de ella y no de usted como asociado de la misma. Si sus intenciones son las de que las acciones queden a su nombre, no le queda una salida distinta a la acudir a la segunda etapa de la privatización dirigida a inversionistas particulares. En este caso, usted deberá competir con grupos económicos poderosos, por lo que sus posibilidades de éxito no son propiamente alentadoras.

La anunciada venta de cuatro plantas de generación eléctrica (Chivor, Betania, Termocartagena y Termotasajero), de Cerromatoso y de la CAV Concasa son las nuevas alternativas que tiene el Gobierno para cumplir con la tan anhelada democratización accionaria.

Teniendo en cuenta que se cumplirá con las normas vigentes (primera etapa para organizaciones solidarias y segunda para otros inversionistas), lo mejor que usted puede hacer para convertirse en accionista de los activos estatales es asociarse a un fondo de empleados o una cooperativa. Queda sin embargo el interrogante de que si eventualmente una sola cooperativa adquiere un activo estatal hay democratización accionaria?

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