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LOS PUNTOS CLAVES DE CARTAGENA

LOS PUNTOS CLAVES DE CARTAGENA

En el marco de la XXXIX Asamblea Nacional de la Cámara Colombina de la Construcción (Camacol), se manifestaron varios puntos a los que el país en general les debe seguir la pista.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

El primero de ellos, expuesto por Alberto Vásquez, presidente de la agremiación, es que la desaceleración del 30 por ciento en 1996, puede ser mayor si se tiene en cuenta que la iniciación de proyectos en los estratos altos está prácticamente paralizada.

Los signos son claros e incontrovertibles, por eso, quienes desde el gobierno promovían un optimismo obcecado, hoy reconocen, tal como lo previno Camacol en abril de 1995, que la economía se precipita a una recesión que no se requería para garantizar la deteriorada estabilidad externa del país , dijo Vásquez.

Otro punto, que se señaló en la Asamblea, es que la acción restrictiva de las autoridades monetarias, iniciada a mediados de 1994, dio inicio a un proceso de desaceleración de la demanda interna, que tuvo consecuencias sobre las ventas del inventario disponible de edificaciones y sobre todo tipo de inversión y consumos.

A ese remezón, como lo llamó el presidente de Camacol, se sumó la crisis gubernamental, que se acompañó con un aumento del gasto fiscal, cuyo control perdieron las autoridades al calor de la defensa presidencial ante la Cámara de Representantes.

Así como el advenimiento de las investigaciones a la campaña electoral y el aumento del gasto, la situación se agravó en dos sentidos: por un lado, la financiación del déficit resultante presionó las ya elevadas tasas de interés, y por otro, el cubrimiento de los ambiciosos programas del gobierno, aunados a los compromisos surgidos de la situación política, precipitaron una reforma tributaria que ha sido muy perjudicial para el sector privado y para la competitividad de los productores colombianos.

Todo ese cúmulo de circunstancias, llevaron al sector productivo a una disminución de su actividad, para responder a los nuevos niveles de la tasa de interés.

A julio 30 de 1996, la construcción decayó en el 30 por ciento y con ello llegó el desempleo y la caída de los salario reales , agregó Vásquez.

Al respecto Mauricio Cárdenas, de Fedesarrollo, recordó cómo las tasas de crecimiento del empleo, en los últimos años, habían sido óptimas. Para ello se remontó a 1991, una época crítica y a 1992 y 1993, cuando fueron positivas. Hoy esas cifras han aumentado sensiblemente.

Otro aspecto al que no se le deber perder el paso, es a la propuesta de Vásquez, en el sentido que se puede lograr una política conjunta y coordinada entre el gobierno y las autoridades monetarias, para que se consiga un equilibrio razonable en los frentes externo e interno, sin sacrificar el empleo o la producción y, sobre todo, sin que la inversión sufra el retroceso que se ha dado, en aras de objetivos que no se han alcanzado.

El último punto es que para que las tasas de interés disminuyan a un 13 por ciento, que es el máximo que permite un crecimiento de la demanda de vivienda y para que se recupere la interna, es necesario modificar la rata de crecimiento en los medios de pago y que se dé un respiro a la restricción impuesta hasta ahora. Incluso el Gobierno debe replantear la política fiscal concluyó Camacol.

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