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PEDÍ LIMOSNA PARA SOSTENERLO

PEDÍ LIMOSNA PARA SOSTENERLO

A Ana Isabel Caldas, la madre de Carlos, le quedan muy pocas cosas de su hijo. Apenas un saco rojo de rombos, dos fotografías pequeñas, algunos juguetes y Tony, el pequeño perro criollo con el que jugueteó durante dos años. Su cadáver fue encontrado el pasado miércoles 17 de febrero en el barrio Canadá, en el sureste de Bogotá, con señales de martirio.

El viernes 12, el pequeño Carlos, que el 4 de abril iba a cumplir once años, había salido de su casa a las 11:30 de la mañana para ir a la escuela San José, donde cursaba el segundo año de primaria.

Casi siempre salía a esa hora porque se demoraba más o menos 45 minutos caminando para llegar. Ese día me pidió la bendición antes de salir y se fue , relata Ana Isabel.

La mujer se quedó esperando el regreso del pequeño, que comúnmente llegaba de la escuela faltando un cuarto para las seis de la tarde.

Sin embargo, Ana Isabel no se angustió. Imaginó que su hijo, como pasaba de vez en cuando, se había quedado en la casa de algunos familiares.

El lunes 15, Ana Isabel, preocupada por no tener noticias de su hijo, se fue hasta la escuela esperando encontrarlo allí.

El me dijo una vez que se quedó por fuera un día y me pidió perdón: mamita, yo no lo vuelvo a hacer porque sumercé sufre mucho .

La profesora recibió sorprendida a Ana Lucía y le relató que el viernes, antes de salir de clase, Carlos se había despedido con un abrazo. Pero que el lunes no fue a estudiar.

Desesperada, cuando Ana Isabel escuchó el rumor de que había aparecido un niño muerto, intuyó que era su pequeño. Por miedo, no fue a verlo.

Pero algunos familiares del menor se encargaron de confirmar el presentimiento de Ana Isabel: . Carlos había sido una de las cuatro víctimas de una secta de asesinos, según la ha definido la Policía.

Ya no podrá entrar al cuartel y pagar el servicio militar como soñaba. Tampoco volverá a acompañar a sus tíos a lavar los rines de los buses para ganarse unos pesos y tener contenta a su mamá.

Ana Isabel extrañará sus bromas, su buen humor y las volteretas que daba para evitar un regaño.

Un compañerito dijo a las autoridades que el viernes, cuando el niño desapareció, llegó a clases un poco antes de la hora. En la puerta, dos hombres le dijeron que lo esperarían a la salida para regalarle un carrito.

Al finalizar la jornada, los hombres lo estaban esperando. El niño se fue con ellos. Los habitantes del barrio Canadá han hecho descripciones de uno de los dos hombres que al parecer asesinaron al pequeño. Según los comentarios mide aproximadamente 1.90 centímetros y es de piel trigueña. Ambos se movilizan en una moto de color rojo y portan armas.

Ana Isabel, por culpa de ellos, llora desconsoladamente y contempla una y otra vez la foto de ese niño que le pidió la bendición para ir a la escuela. No es justo, yo no he sido mala dice sollozando hasta pedí limosna para sostenerlo .

Como ella, otras cuatro familias viven este drama. Los cadáveres de sus hijos fueron encontrados en las mismas circunstancias. Niños que como Carlos, no regresarán...

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