Secciones
Síguenos en:
LA ANGUSTIA NO SE ACABA AL SALIR DE LA ALCANTARILLA

LA ANGUSTIA NO SE ACABA AL SALIR DE LA ALCANTARILLA

María Dolores de Ospina, la mujer de 60 años que el viernes se cayó en una alcantarilla quiebrapatas y cuyo caso fue calificado por el alcalde Antanas Mockus como relativamente leve en el noticiero QAP, no ha podido ser operada debido a que el médico que la atiende está esperando que se descarte cualquier posibilidad de infección.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Jorge Molano Hencker es el ortopedista que la está atendiendo en la clínica Marly, donde hoy cumple cinco días de hospitalización, a pesar de que Mockus en ese mismo noticiero, que se emitió el viernes, dijo que afortunadamente esta persona hoy ha salido de la clínica .

Estas declaraciones del Alcalde son las que más indignación han causado a los hijos de María Dolores, Diego y Carlos Alberto Ospina, pues para ellos las fracturas múltiples en la pierna izquierda de su madre no son leves.

Para el ortopedista Molano, la situación de su paciente es bastante delicada pues sus fracturas de tibia y peroné fueron abiertas. Esto significa que la parte interior de su pierna estuvo en contacto, durante una hora, con las aguas negras que pasaban por la alcantarilla.

Por esta razón, María Dolores no ha podido ser operada pues hay que acabar con cualquier posible infección , dijo el médico. Mientras tanto, su pierna está inmovilizada con una tracción esquelética, que no es otra cosa que un clavo con pesas. Además, la infección en los ojos producida por las aguas negras ya fue controlada. El médico decidirá mañana si las condiciones son lo suficientemente seguras para poderla operar el viernes próximo.

El drama sigue Según Diego, el hijo de María Dolores que la vio caer al hueco quiebrapatas , su madre es una mujer que hace las cosas normales de una ama de casa. Sale de compras, va al banco, hace mercado... Y eso precisamente era lo que estaba haciendo esa mañana en el Carulla de la calle 63 con 7.

Diego se quedó esperándola en el carro. Yo vi cuando salió y empezó a cruzar la calle entre los carros. De repente se me desapareció de la vista. Si yo me hubiera distraído con algo en ese justo momento, posiblemente no hubiera sabido en donde buscarla .

Para Diego, la sensación de impotencia que tuvo durante la hora siguiente a la caída de María Dolores aún lo trasnocha. Me despierto en las noches viendo la cara de mi mamá al caer a la nada. Es como cuando a uno se le va por el sifón un anillo y no puede evitar que se pierda. Yo quería tener la fuerza suficiente para levantar el pavimento y sacarla . Por eso empezó a gritar en busca de ayuda.

Y mientras Diego vivía su propia angustia en la superficie, abajo, entre el hedor de las aguas negras, María Dolores vivía otro drama. Un drama que ella recuerda y que cuenta con voz entrecortada, hasta que prefiere dejar de hablar porque no quiero recordar más .

Entre lo que alcanzó a contar, aseguró que en un momento creyó que no saldría viva. Yo vi al policía que se mandó al hueco a buscarme. Gritaba aquí estoy, aquí estoy , pero no me alcanzaba. Yo digo que fue un milagro, porque de un momento a otro, la corriente dejó de arrastrarme. Sin tenerme de nada. Yo estaba suspendida entre esa agua que me llegaba hasta el cuello. Cuando el policía estaba muy cerca, la corriente me volvió a llevar. Ahí pensé que no había nada que hacer... no quiero recordar más . A María Dolores y al policía que la estaba ayudando los sacaron por otra alcantarilla 200 metros más adelante de donde ella cayó.

Ayer, minutos después de que María Dolores hizo su relato, entró a la habitación 343 de la Marly el médico Molano. Al preguntarle cómo se sentía, lo primero que ella atinó a decir fue: muy asustada .

A Madre e hijo no les cabe en la cabeza pensar que su caso no es grave, pues además de la angustia que vieron en ese momento, el drama no ha terminado. Es una incertidumbre si la pierna de María Dolores quedará como antes. Si le permitirá volver a ser la ama de casa que se movía de aquí para allá con la agilidad de siempre. La posibilidad de demandar a la EAAB y al Distrito es un hecho para todos los miembros de su familia.

Mínimo una vez por semana La alcantarilla en donde cayó María Dolores el viernes, ubicada en la calle 63 entre 7 y 8, tiene un pasado imperfecto para la EAAB, pues es una de las más afectadas por el robo de tapas junto con las de la calle 52 con 7 y la avenida de La Esperanza. Por lo menos una vez por semana, desaparecen las cubiertas.

Es más, EL TIEMPO había publicado el 29 de agosto pasado un Cuidado con en el que advertía del peligro de dicha caja destapada. La EAAB aseguró que ese día se tapó la alcantarilla, pero que desde esa fecha las tapas han desaparecido por lo menos tres veces. Incluso, el mismo gerente de la empresa, Alejandro Deeb, quien pasa continuamente por este lugar, ha reportado esa alcantarilla destapada en más de dos oportunidades.

El sábado pasado la EAAB procedió a tapar la alcantarilla. Como el borde estaba roto fue necesario reconstruirlo con concreto.

La EAAB afirmó que la tapa de la alcantarilla de la calle 63 ya está puesta, pero que no se ve porque encima le pusieron una rampa de hierro mientras se seca el concreto. La lámina será retirada hoy.

EL TIEMPO intentó ayer comunicarse con el alcalde Antanas Mockus con el fin de establecer las razones por las cuales calificó el caso de María Dolores como relativamente leve , pero no fue posible hablar con él.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.