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EL PIEDEMONTE, EN CAMINO DE EXPLOTAR

EL PIEDEMONTE, EN CAMINO DE EXPLOTAR

El conflicto petrolero que sostenían hasta hace un mes en privado Ecopetrol y la multinacional British Petroleum (BP) dejó de ser un caso particular para convertirse en un problema del Gobierno con buena parte de la industria petrolera que tiene operación en el país. (VER MAPA: LA DIMENSION DEL PIEDEMONTE. VER DATOS: EVOLUCION DE CRITERIO DE DISTRIBUCION DE LA PRODUCCION 1974 - 1994)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Inesperadamente, por cuenta de una amenaza de renuncia de la British a continuar invirtiendo en un contrato (Piedemonte) en el que están en juego 2.000 millones de dólares y el desarrollo de tres campos con grandes reservas de gas y crudo, la considerada línea dura de la junta directiva de Ecopetrol (que se oponía a una renegociación de términos) fue cambiada y cerca de 15 varias petroleras nacionales y extranjeras hicieron saber sus intenciones de que se les revisen sus propios contratos tal y como va a suceder con la BP.

Aunque en el fondo para el Gobierno y la multinacional británica el problema es la baja rentabilidad que, según ambas partes, arrojará para la BP el negocio con las actuales condiciones del contrato, en los últimos días han venido aparecido nuevos elementos que pronostican un gran debate (ver recuadro).

El Gobierno a través del ministro de Minas, Rodrigo Villamizar, del presidente de Ecopetrol, Luis Bernardo Flórez y del propio presidente Samper han expuesto, en diferentes tonos, la necesidad de variar los términos del contrato Piedemonte con el objeto de mejorar la rentabilidad de BP y poder pasar a la fase de explotación del proyecto.

Hasta el momento, en Piedemonte se han descubierto los campos de Floreña y Pauto y Volcanera. Los dos primeros contienen cerca de 600 millones de barriles de petróleo (un poco menos de la mitad de Cusiana) y el tercero guarda considerables cantidades de gas que, según el Gobierno, serán necesarias para abastecer el plan de masificación del gas e indispensables para suministrar el combustible de las futuras plantas de generación de energía.

Las reservas de hidrocarburos de los tres yacimientos se encuentran en un alto porcentaje (95 por ciento) en el contrato Piedemonte. Las restantes hacen parte del contrato Recetor.

Pero Ecopetrol y BP no han decidido entrar en la etapa de explotación (en la cual se buscará la extracción de esos recursos en forma comercial) porque no se llega a un acuerdo para modificar los términos de uno de los contratos.

En efecto, el contrato Piedemonte (centro de la polémica) fue firmado hace cuatro años cuando en el país estaban en vigencia las cláusulas de escalonamiento de producción, que consisten en que entre más petróleo se extraiga de un yacimiento la participación de volumen de crudo aumenta para Ecopetrol y disminuye para el asociado (ver gráfico de los barriles).

Según el Gobierno, estas condiciones no son atractivas para BP. Esa posición fue en cierto modo avalada por sendos estudios realizados por Fedesarrollo y la Universidad Nacional en los que se concluyó que si bien era aconsejable ajustar los términos de contratación (pasándolos del escalonamiento al Factor R), estas variaciones debían hacerse con algunas condiciones.

Una de esas condiciones es que si el contrato Piedemonte sufre ese cambio, el de Recetor pase del esquema 40-40 (ver primer barril a la izquierda) a Factor R, lo cual no favorecería la participación de BP en un futuro descubrimiento petrolero que llegue a darse en el área de ese contrato.

Precisamente, en Recetor está a punto de concluirse la perforación del pozo Dele (ver mapa), que podría confirmar la presencia de un nuevo yacimiento con hidrocarburos.

Los tres miembros salientes de la junta de Ecopetrol habían manifestado su rechazo a la posibilidad de cambiar el contrato Piedemonte.

La cruda política Entre los argumentos expuestos, especialmente por José Fernando Isaza, quien renunció al cargo, estaba el que no era comprensible cómo la BP solicitara mejoras a su participación una vez se conoció el potencial del campo y su importancia para el país.

Pero también insinuó que su salida obedeció a las presiones políticas que venía recibiendo de parte de algunos miembros del gobierno .

Las denuncias de Isaza se conocieron a la par con otro de los ángulos de lo estudios contratados. En efecto, el informe de la Universidad Nacional señaló que la debilidad política del gobierno Samper podría estar siendo aprovechada por diferentes actores externos e internos para conseguir ventajas en negociaciones. A renglón seguido, dijo que la multinacional BP estaría desarrollando una estrategia ofensiva .

En el contrato Recetor no solo esta la BP (que tiene el 63,3 por ciento de la participación) sino Inaquímicas (compañía del Grupo Santo Domingo con el 16,6 por ciento) y la alemana Preussag (con el 20 por ciento restante).

Pero ahí no para el problema que tiene que ver con Piedemonte El senador Hugo Serrano Gómez, uno de los parlamentarios más conocedores del tema petrolero, consideró que ceder a las pretensiones de la BP significaría que el país dejará de recibir unos 2.000 millones de dólares a lo largo de la vida de todo el proyecto.

Según el senador, la propuesta de la BP es que una vez se firme la comercialidad (es decir se llegue a un acuerdo para explotar los campos) la empresa privada asuma parte de los gastos que le corresponden a Ecopetrol a cambio de que tenga mayor participación en la distribución del crudo.

La propuesta de BP parte de la base de que Ecopetrol no va a tener suficientes recursos financieros para aportar su parte (la mitad) en la inversión que requiere el desarrollo de este contrato de Piedemonte.

Tanto el senador como el ex miembro de la junta, José Fernando Isaza, y el contralor David Turbay advierten que el principal peligro de renegociar el contrato con la BP es sentar un precedente negativo que puede ser aprovechado por otras compañías que firmaron contratos bajo las cláusulas de escalonamiento.

La petición de otras petroleras no se ha hecho esperar y el riesgo que los observadores advierten es que algunos de tales contratos se encuentran en la zona del piedemonte llanero (es decir en las faldas de la cordillera oriental) donde se cree hay altas probabilidades de encontrar nuevas reservas de petróleo.

Así como se van a cambiar los términos para mejorarle los términos a la BP, en el futuro no habrá cómo decirle a las otras petroleras que no. El precedente es funesto , dijo un analista de la situación.

Según los propios cálculos de Ecopetrol, en la zona del piedemonte llanero puede haber un potencial de reservas de 15.000 millones de barriles, es decir 10 veces lo que se encontró en el campo de Cusiana.

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