CARTEL DE LA COSTA: LA HISTORIA DE UNA PURGA

CARTEL DE LA COSTA: LA HISTORIA DE UNA PURGA

A principios de octubre de 1992 el Cartel de la Costa tenía previsto el envío de un cargamento de 100 kilos de cocaína a los mercados de Massachusetts (Estados Unidos) desde una pista clandestina que esa organización controlaba en la localidad de Algarrobo, en Magdalena. El embarque, sin embargo, se extravió durante el transporte de la droga desde un laboratorio que el grupo tenía en Vichada. La pérdida fue el punto de partida de una purga entre los principales capos de la organización: Alberto Orlandez Gamboa, El Caracol ; Alex Durán, El Candelo ; y Salomón Camacho.

21 de febrero 1993 , 12:00 a.m.

Así lo establecieron las agencias de seguridad del Estado, apoyadas con informes que la DEA, el FBI y la Interpol hicieron llegar a las autoridades colombianas sobre esa organización criminal.

Las investigaciones por ese enfrentamiento, que entre octubre de 1992 y enero de 1993 dejó una estela de muerte en la Costa Atlántica y Bogotá. En esa purga cayeron Jairo El Mico Durán Fernández, y su hermano, el representante a la Cámara, Alex Durán.

Informaciones de inteligencia en poder de la Fiscalía General de la Nación y las agencias de seguridad indican que tras la pérdida del embarque, El Caracol , cuyo centro de operaciones era Barranquilla, señaló a Alex Durán como responsable de la pérdida de la droga.

Esa situación suscito un enfrentamiento entre Durán que, según las autoridades, se negó a responsabilizarse económicamente por el frustrado negocio ante los otros capos.

La respuesta fue inmediata. A las 7:40 de la noche del 27 de octubre los ocupantes del Chevrolet Sprint CHF-627 y una camioneta Toyota interceptaron el Mercedes Benz en el que iba Jairo El Mico Durán con su conductor, Julio Clavijo, en la calle 123 con carrera 9C de Bogotá y le asesinaron a balazos.

Para los investigadores, el crimen tenía nombre. Las indagaciones de inteligencia indican que los asesinos confundieron a El Mico con su hermano Alex y le dieron muerte.

Tras el crimen, han afirmado colaboradores de las agencias secretas, Alex Durán se refugió en Fundación, su centro de operaciones, y se dedicó a armar a un grupo de hombres para responder al crimen. La respuesta Ante la posibilidad de que el representante Durán fuera vinculado al tráfico de narcóticos, la familia señaló al IXX frente de las FARC como autor del crimen. Eso desvió la atención de las autoridades, pero en el fondo la guerra continuaba.

Salomón Camacho, el tercer hombre en la línea de mando de ese Cartel, viajó apresuradamente a Venezuela para protegerse de una eventual persecución en su contra. Allí aún es buscado por la Policía Técnica Judicial de Venezuela.

Para ese entonces, a mediados del mes de enero, la Fiscalía General de la Nación había ordenado la detención de El Caracol , señalado por la Policía como un peligroso jefe de sicarios, por su vinculación a un proceso por el delito de homicidio.

Entonces, la Policía, apoyada en informes de Interpol, la DEA y el FBI, desplegó una vasta operación, Alcatraz que culminó con la detención de El Caracol y principales hombres: Ernesto Tavera, Roger Eliécer Pombo, Jorge Fajardo, Carlos Núñez, Edgar Sánchez y Miguel Alzate.

Otras 22 personas, entre sicarios y dirigentes financieros del Cartel, cayeron en la redada del Cuerpo Elite que tuvo como epicentro las ciudades de Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla. Orlandez fue detenido el pasado 27 de enero y se encuentra detenido en la Cárcel Nacional Modelo de la capital.

Esa detención generó una respuesta sangrienta. El sábado 6 de febrero, un grupo de hombres, entre quienes se encontraban algunos conocidos de los Durán, balearon al representante de Alex Durán Fernández y a sus cuatro escoltas en su casa de Fundación (Magdalena).

Los informantes al servicio de las agencias de seguridad dijeron, entonces, que Orlandez habría ordenado la muerte del político tras acusarlo de haber suministrado a la Policía los datos que permitieron su ubicación en Barranquilla.

Los informantes afirman que la muerte del político era silenciar la supuesta fuga de información sobre las actividades que en los últimos tres años había mantenido la red de traficantes en España, Uruguay, Panamá, Argentina y Estados Unidos.

La ola de muerte se generalizó. Nueve días después apareció el cadáver de Dairo Alfonso Codina Gómez, 27 años, en un terreno baldío cerca de Santa Marta en estado de descomposición. Sus asesinos l torturaron antes de darle el golpe de gracia. Codina había sido señalado como el hombre que dirigió el crimen contra el dirigente político. Las intimidades En enero de 1992, el juez español Baltazar Garzón, había emplazado a los hermanos Alex y Jairo Durán Fernández en una investigación por tráfico de cocaína y lavado de dólares, con base en el testimonio de Indalecio Iglesias, un miembro de la red en Argentina.

Para ese entonces los Durán rechazaron las acusaciones y argumentaron que se trataba de una persecución política. No obstante, las agencias internacionales ya los tenían en la mira.

Contra Alex Durán la Fiscalía le seguía un proceso por el asesinato de varios sindicalistas en la zona bananera del Magdalena. Otra orden de captura por el mismo delito le fue cancelada por un juzgado de Santa Marta, pocos días antes de su posesión en la Cámara.

Los Durán, según testimonios de habitantes de Fundación (Magdalena), habían implantado un régimen de terror en esa localidad, que les servía como su centro de operaciones para el flujo de droga hacia el exterior.

Su vinculación al tráfico de drogas, según las informaciones en poder de la Fiscalía, se fortaleció en 1989 tras la extradición a Estados Unidos de José Manuel El Mono Abello, quien los había iniciado en el transporte de cocaína.

Los Durán, según la DEA, eran los segundos en la línea de mando de la organzación que dirigía Abello y tenían el control de más de cinco pistas clandestinas situadas en Algarrobo (Fundación). La droga de la organización era procesada y empacada en laboratorios que estaban situados en Vichada y los Llanos Orientales.

Las operaciones en Barranquilla eran controladas por Orlández, quien tiene el manejo de una temible banda de sicarios; mientras que Camacho realizaba otras transacciones en Cartagena y La Guajira.

Jairo, según los informes de inteligencia, era quien dirigía todas las operaciones: se encargaba de recibir el alcaloide y embarcarlo. Alex, según la DEA era el cerebro de la operación, hacía los contactos desde afuera y en la región para permitir la salida de la droga.

La protección a sus actividades corría por cuenta de grupos de justicia privada. En los últimos cuatro años Fundación fue el epicentro de las organizaciones Los Cuquecos y Los Magníficos , que realizaban tareas de paramilitarismo en la zona bananera.

La existencia de esos grupos generó una disputa con las FARC que en los últimos doce meses dejó una estela de cincuenta muertos, entre dirigentes sindicales y campesinos de la región.

Los informes obtenidos durante la última semana por el servicio de inteligencia de la Policía indican que la guerra entre miembros de la organización continúa...

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